Jaguar XKR 5.0 V8 Convertible

25 Enero, 2010, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Nos ponemos al volante del deportivo más potente y distinguido de la marca del felino. Una combinación de confort, deportividad, lujo y prestaciones descomunales que rinde 510 CV y acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos. ¡Para tocar el cielo! 

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Como comprobamos hace unos meses en hoyMotor, no hay un deportivo tan equilibrado en el mercado como el Jaguar XK 5.0 V8 Coupé. Una joya para los conductores sedientos de agilidad y prestaciones que no renuncian a su lado más tranquilo y sofisticado. Pues bien, ahora toca ver de lo que es capaz la versión R -en esta ocasión descapotable- que comparte motor con la berlina XFR, a la que también nos hemos subido.


Entre los rivales directos de nuestro protagonista encontramos el Aston Martin V12 Vantage con 517 CV y el Audi R8 5.2 FSI con 525 CV de potencia, además de viejos conocidos que hemos conducido como el BMW M6 con 507 CV y el Nissan GT-R con 485. Modelos que militan en el selecto club de los mejores -y más potentes- coches del mundo. Lo mejor de cada casa tanto por sus cifras prestacionales, como por la avanzadísima tecnología que ofrecen para sentir la conducción deportiva más extrema con total seguridad.

Interior

La calidad de acabado y ajuste es excepcional, como es costumbre en los modelos de la marca británica. La mezcla de materiales nobles proporciona más placer en la disposición ergonómica de todos los mandos. Pero la habitabilidad trasera sigue siendo imposible, aunque el acceso mejora si descapotamos el coche, que sólo tarda 18 segundos en convertirse en cabrio. Las cotas se mantienen –4.794 mm de largo, 1.892 de ancho y 1.329 mm de alto-, sólo la altura es 7 mm mayor en este Convertible.


El maletero pierde capacidad, 17 litros, y se queda en 313200 litros descapotado- con rueda de emergencia bajo el piso. Aunque la diferencia con el coupé no es grande, la boca de carga es mucho menor y la altura del hueco disminuye para alojar la capota cuando queremos disfrutar plenamente de la conducción sin ella.


El Jaguar XKR 5.0 V8 Convertible arranca en los 123.700 euros con controles de estabilidad y tracción, control de diferencial activo, suspensión dinámica adaptativa, ABS, sistema de frenada de emergencia EBA con distribución electrónica de la fuerza de frenada EBD, Jaguar Drive Selector -cambio automático de 6 velocidades con opción secuencial mediante levas en el volante-, discos de freno R de altas prestaciones, acceso y arranque sin llave, pintura metalizada, sensores de luces y lluvia, faros bixenón con iluminación de esquinas y lavafaros, retrovisores exteriores eléctricos con memoria-fotosensibles, plegables y con iluminación de bordillos-, climatizador bizona, retrovisor interior electrocrómico, limitador de velocidad, control de velocidad de crucero -el adaptable cuesta 1.720 euros-, columna de dirección ajustable eléctricamente, volante multifunción, bluetooth, navegador, equipo de sonido con 8 altavoces y reproductor de MP3, cargador de 6 CD’s y conexiones USB y para iPod. Además de airbags adaptables -frontales y laterales-, isofix y alarma.

Comportamiento y Prestaciones

El XKR está propulsado por el mismo motor V8 de 5 litros de cilindrada -el nuevo AJ-V8 Gen III– de su hermano XK, pero sobrealimentado por un compresor tipo Roots en el que entra el aire por intercoolers dobles con refrigeración líquida procedente de su propio circuito de enfriamiento, lo que reduce la temperatura del aire presurizado de admisión y optimiza la potencia y la eficiencia. Mantiene el sonido ronco de los bloques de la marca, grave a pesar de que lo subamos de vuelta, acentuado por su tamaño y sus dos salidas de escape doble.


Los 510 CV de potencia que entrega entre 6.000 y 6.500 rpm -aunque estira hasta las 7.000 vueltas, antes de llegar al corte de inyección-, muestran un genio salvaje en todo el margen de utilización del motor con 625 Nm de par entre 2.500 y 5.500 rpm, que no necesitan esfuerzo para mover con agilidad y deportividad totales los 1.800 kg del conjunto, contenidos por unos frenos capaces de deceleraciones demenciales.


Así el GT inglés acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y alcanza los 250 km/h de velocidad punta -limitada electrónicamente-, con unos consumos de 18,9 litros en ciudad, 8,6 en carretera y 12,3 en recorrido mixto -todos ellos a los 100 km- según la marca.


En sí, las mejoras sobre su hermano atmosférico son insignificantes sobre el papel, pero notables en sensaciones al volante. Si el de 385 CV es muy equilibrado por confort y deportividad, este mantiene dicha virtud, pero se vuelve descomunal por sus reacciones a la demanda del pie derecho. Las aceleraciones obligan a cierto tacto con el pedal si no queremos que la trasera se desmande -sobre todo en mojado con las medidas de los neumáticos, 255 mm de sección delante y 285 detrás, que calzan las llantas de 20 pulgadas-. A fondo, los asientos delanteros -con la R en los reposacabezas- retienen las embestidas de la trasera y sujetan bien en curva -el cuero escurre y los apoyos no son lo suficientementre prominentes para brillar en conducción deportiva-.


El cambio automático de 6 velocidades –convertidor de par de relaciones largas- ofrece un manejo perfecto en el modo S -donde las relaciones aprovechan todo el margen de rendimiento del motor- para sacar el máximo partido al potencial que nos implusa, que exige manos en curvas enlazadas y en firmes húmedos -y más si desconectamos los controles de ayuda a la conducción-. En modo secuencial, con las levas situadas tras el volante el funcionamiento es excelente y rapidísimo -casi como un doble embrague-, llega al corte de inyección y no cambia hasta que lo hagamos nosotros.


Mención especial merece la suspensión dinámica adaptativa, que redondea el conjunto, y que, además, es capaz de endurecerse -sin ser un suplicio- hasta hacer del XKR 5.0 V8 Convertible uno de los modelos más ágiles de su segmento con una respuesta aún más fugaz en el modo dinámico -tecla de la bandera a cuadros, en el túnel de la transmisión-. Incluso con el incremento de peso de esta versión cabrio probada -muy robusta-, el XKR no acusa los cambios de apoyo en curva, aunque sí ofrece una zaga más dispuesta al sobreviraje.


Para los más tranquilos, la posición D del Jaguar Drive Selector ofrece suavidad en las inserciones y una rumorosidad más contenida -en modo secuencial, cambia a la marcha superior a las 6.500 rpm-, perfecta para viajar. Al igual que la dirección, que mantiene la combinación ganadora del conjunto: confortable y exacta. Pero con 510 CV de potencia… ¿quién busca tranquilidad?

Destacable

– Potencia disponible a cualquier régimen.
– Sonido sugerente.
– Reparto de masas.

Mejorable

– No tiene palanca al uso para el modo secuencial.
– Plazas traseras mínimas.
– Consumo elevado.

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