Jaguar XK 5.0 V8 Coupé

6 Noviembre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Probamos el deportivo más asequible de Jaguar, propulsado por una mecánica descomunal, que promete sensaciones fuertes al límte y es la opción más equilibrada por confort y deportividad dentro de su segmento. ¡385 CV bajo el pie derecho!

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Parece mentira que para hablar de un acceso de gama nos refiramos a motores de 8 cilindros en V y 5 litros de cilindrada -su antecesor cubicaba 4.2– y a precios de 100.000 euros. Incluso -en estos tiempos de crisis- puede parecer un insulto para los bolsillos del común de los mortales, pero es que este no es un coche para la mayoría. El deportivo de la marca del felino es un modelo exclusivo, distinguido y el máximo exponente del estilo “british”.


Es cierto que Aston Martin ofrece su V8 Vantage -con el que comparte plataforma- por un precio cercano, pero aparenta ser más racing que nuestro protagonista más enfocado al público de los BMW 650i, Maserati Granturismo y Mercedes-Benz CL500. Lo mismo ocurre con el resto de coupés de su precio y potencia, nos acordamos del Audi R8 o del Porsche 911 Carrera 4S que pasó por nuestras manos, más radicales.


Tradición inglesa y modernidad se dan la mano en el Jaguar XK, que mantiene el tacto de conducción de la berlina deportiva XF, pero con los matices que sólo un verdadero coupé, tan imponente, puede ofrecer a los amantes de los detalles y el disfrute de la conducción.

Interior

El habitáculo de nuestra unidad con acabado Portfolio no deja un solo detalle al azar. El lujo artesanal se siente nada más sentarnos al volante con materiales nobles de excelente calidad -cuero, madera, aluminio y alcántara, en el techo- que se combinan para ofrecer un tacto envidiable y una calidad de ajuste excepcional.


Las plazas delanteras son cómodas y espaciosas y su acceso no es tan comprometido como en otros deportivos, aunque claro está que se va muy cerca del suelo. El problema de este 2+2 es su habitabilidad trasera, dificilísma porque los asientos delanteros sólo reclinan el respaldo para entrar atrás; y si sus ocupantes rondan los 1,80 metros, es mejor olvidarse de ir más acompañado. Además los asientos están muy hundidos y el espacio para las piernas es el único lujo que no está al alcance de este coche, porque la sensación claustrofóbica de todo aquel que no tenga otro remedio y vaya en las plazas posteriores está garantizada.


Todo esto con unas medidas de aunténtica berlina –4.794 mm de largo, 1.892 de ancho y 1.322 mm de alto- aprovechadas por su espectacular diseño -capó muy largo y posición retrasada del habitáculo-, pero no por el espacio interior. Sin embargo, el maletero convence con sus 330 litros de capacidad, cercanos a los de compactos con poco hueco para la carga, con una boca de acceso cómoda y muy ancha -sirvan de referencia los 1.600 mm aproximadamente, según el neumático que se monte, del ancho de vía trasero-, y rueda de emergencia bajo el piso.


El Jaguar XK Portfolio cuesta 107.200 euros4.000 euros más que la versión 4.2 a la que sustituye- y de serie lleva ordenador de viaje, cambio automático de 6 velocidades con modo secuencial y levas en el volante, freno de mano electrónico, suspensión dinámica adaptativa, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, limitador y control de velocidad, anclajes isofix, columna de dirección ajustable eléctricamente, radioCD lector de MP3 con 8 altavoces  y cargador de 6 discos, conexión para iPod y USB, bluetooth, navegador con pantalla táctil, asientos de cuero térmicos y ventilados con ajustes eléctricos y memoria, volante multifunción de piel y térmico, climatizador bizona, faros bixenón con luces direccionales y lavafaros, sensores de luz y lluvia, acceso y arranque sin llave, retrovisores fotosensibles -los exteriores eléctricos, plegables, térmicos y con memoria e iluminación de bordillos-, alarma y rueda de repuesto con llanta de aleación de 18 pulagadas, además de los sistemas de seguridad activa y pasiva -controles de estabilidad y tracción, airbags…-.


Opcionalmente nuestra unidad llevaba pintura metalizada –1.180 €-, llantas de aleación de 20 pulgadas –3.360 €-, control de crucero adaptativo –1.720 €-, parabrisas térmico –470 €-, faros delanteros activos –730 €– y sensor de neumáticos –650 €-.

Comportamiento y Prestaciones

El Jaguar XK, como hemos dicho al principio, está propulsado -tracción trasera- por un motor V8 atmosférico de 5 litros de cilindrada -el nuevo AJ-V8 Gen III que comparte con el XFR y XKR, ambos sobrealimentados con 510 CV de potencia, y XJ– que rinde 385 CV a 6.500 rpm -estira aproximadamente 250 rpm más, antes de llegar al corte de inyección- y se muestra lleno en todo el régimen de utilización.


Sus 515 Nm de par motor a 3.500 rpm, en la práctica, suponen que el coupé inglés haga el 0 a 100 en 5,5 segundos y alcance los 250 km/h de velocidad punta. Cifras equivalentes a aceleraciones fulgurantes y sensaciones adictivas -en tercera se pasan sin esfuerzo los límites legales- que exigen un gasto de gasolina elevado: 17,1 litros en ciudad, 8 en carretera y 11,2 en ciclo combinado, todos ellos a los 100 km, según la marca. Durante la prueba no bajó de 13, pero aun así no nos parece exagerado para semejante motor.
  
Al arrancar el XK -mediante el botón latente del túnel de la transmisión- un sonido ronco y abrumador invade el habitáculo -perfectamente insonorizado-. El selector circular del cambio automático de 6 velocidades -de desarrollos largos- se eleva y lo giramos hasta la D. La salida desde parado es brutal y tenemos la sensación de arrancar el asfalto con el pedal derecho a fondo -imposible despegar la espalda del asiento-, en parte por las medidas de los neumáticos -sobre todo de los traseros de 285/30, 255/35 delante-, montados sobre unas impresionantes llantas de 20 pulgadas. En el modo S cada marcha aprovecha todo el régimen, pero el sonido no cambia y se hace más presente manteniendo su gravedad o tono ronco.


Si utilizamos el modo secuencial, mediante las levas del volante, el convertidor de par atiende a nuestras peticiones como si fueran órdenes. Su funcionamiento es ejemplar, casi tan rápido como un cambio automático de doble embrague. Al alcanzar las revoluciones de máximo rendimiento inserta la velocidad inmediatamente superior, pero si vamos en el programa S y utilizamos las levas, llegaremos al corte de inyección y no cambiará a la siguiente marcha hasta que pulsemos la leva derecha.


La dirección es tan confortable como efectiva, al igual que la suspensión dinámica adaptativa, firme cuando pulsamos el botón de la bandera a cuadros. El XK consigue un compromiso perfecto entre deportividad y confort. Y aunque parezca increíble, las llantas de 20 pulgadas no son un problema para nuestros riñones ni comprometen la calidad de rodadura, aunque obligan a apuntar por firme roto. 


Al límite los 1.660 kg de su chasis de aluminio resultan ágiles. Los virajes se suceden sin acusar los cambios de apoyo y, como en otros modelos de habitáculo retrasado, al girar tenemos la sensación de que son las ruedas posteriores las que se mueven. En curvas cerradas muestra las intenciones de la trasera, juguetona -y contenida por unos controles de ayuda a la conducción permisivos-, si olvidamos pisar suave el acelerador al salir, algo complicado cuando escuchas la dulce melodía que emite desde el capó y el escape -doble, uno en cada extremo-.


En definitiva el Jaguar XK 5.0 V8 Coupé es el deportivo equilibrado por excelencia, confortable, pero ágil y con mucho carácter cuando se le buscan las cosquillas. No es el más radical, pero tampoco el más burgués: después de todo dicen que en el centro está la virtud.

Destacable

– Equilibrio entre confort y deportividad.
– Motor potente de sonido embriagador.
– Lujo y calidad de acabados.

Mejorable

– Plazas traseras testimoniales.
– Consumo elevado.
– Precio.

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