Jaguar XF 3.0D V6 S

23 Diciembre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

En hoyMotor probamos la evolución diésel más potente del Jaguar XF, una berlina deportiva, a pesar de su tamaño, que no descuida el más mínimo detalle con sus ocupantes. ¡De 0 a 100 km/h en 6,4 segundos y 250 km/h de velocidad punta!

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Jaguar apuesta todo al rojo por su berlina XF con las nuevas mecánicas diésel que incorpora desde la primavera de este año, junto con la versión R que comparte mecánica con el coupé XK, que probamos en hoyMotor hace un mes.


Así, la marca del felino busca potenciar las ventas diésel que empezó el último restyling del S-Type y continuó el XF, ambos con el propulsor V6 2.7D biturbo de 207 CV de potencia y origen francés –PSA– que podría medirse con los Mercedes-Benz Clase E 250 CDI BlueEFFICIENCY -el 220 CDI BlueEFFICIENCY se quedaría 37 CV por debajo-, pero es insuficiente para hacer la contra a los modelos de gasóleo más potentes y reconocidos como los Audi A6 3.0 TDI quattro con 240 CV, BMW Serie 5 535d con 286 CV -aún a la venta hasta la llegada del nuevo Serie 5 que en principio tendrá un 530d con 240 CV– y Mercedes-Benz Clase E 350 CDI BlueEFFICIENCY, con un V6 de 3 litros de cilindrada y 231 CV.


Por eso, con la misma base mecánica se ha incrementado la cilindrada hasta los 3 litros y se mantienen los dos turbos. El resultado es el AJ V6D Gen III que, con diferentes presiones de soplado del turbo, ofrece dos potencias: 240 y 275 CV. El más potente se denomina S y es el que analizamos.

Interior

Como en el resto de la gama, en el XF diésel no faltan materiales nobles en un habitáculo en el que todo está a mano, justo donde se busca. Lujo y capacidad –4.961 mm de longitud, 1.877 de ancho y 1.460 mm de alto- se combinan y mantienen, para ofrecer unas plazas delanteras generosas.

Atrás tres adultos de talla media-alta irán cómodos gracias al gran espacio que ofrece para las piernas. La altura al techo es la cota más comprometida de este modelo, pero siempre que no se pase del “metro ochenta” no hay problema -si son más altos notarán la caída deportiva del pilar C sobre sus cabezas-.


Detrás de los pasajeros posteriores, el maletero de 500 litros de capacidad, 920 si abatimos los asientos, completa la oferta práctica de la berlina premium inglesa. Sus cifras son suficientes para cualquier familia de cinco miembros a la hora de afrontar un viaje.


La unidad probada, con acabado Luxury -de acceso-, incluye por 58.490 euros: pantalla táctil de 7 pulgadas que centraliza los controles de audio -con cargador frontal de 6 CD’s-, bluetooth, entrada auxiliar y climatizador bizona. A lo que hay que sumar los sensores de luces, lluvia y aparcamiento trasero; además de retrovisores exteriores térmicos, llantas de 18 pulgadas -con neumáticos de 245/45-, columna de dirección regulable eléctricamente, volante de cuero multifunción, control y limitador de velocidad de crucero, asientos de piel con 8 ajustes eléctricos -los delanteros-, controles de estabilidad y tracción y transmisión automática de 6 velocidades con modo secuencial. Sin olvidar los airbags -delanteros, delanteros laterales y laterales de cortina-, alarma, arranque sin llave, kit de reparación de pinchazos y sensor de desgaste de pastillas de freno.

Opcionalmente nuestra unidad llevaba inserciones de madera de raíz de nogal en la consola central y la parte baja del salpicadero -235,78 euros-, junto con los faros bixenón con iluminación de esquinas751,55 euros– y los lavafaros eléctricos309,46 euros-.

Comportamiento y Prestaciones

Como decíamos al principio de la prueba, la novedad de este coche reside en el vano motor. El propulsor V6 diésel -con common rail de tercera generación- aumenta su cilindrada hasta los 3 litros y mantiene los dos turbos secuenciales -uno de geometría variable y siempre activo, y otro de geometría fija, más pequeño, que entra a partir de las 2.800 rpm para ayudar al más grande-, lo que eleva su potencia un 33% -si lo comparamos con el primer bloque de 207 CV– hasta los 275 CV a 4.000 rpm.


A partir de ese régimen estira con brío hasta las 4.500. Pero es antes, concretamente a 2.000 rpm, cuando entrega su par máximo, nada menos que 600 Nm capaces de catapultar los 1.820 kg del conjunto hasta los 100 km/h en 6,4 segundos y alcanzar una velocidad punta de 250 km/h -limitada electrónicamente-.
   
Tanto los consumos –9,5 litros en ciudad, 5,5 en carretera y 6,8 litros en recorrido mixto, todos a los 100 km-, como las emisiones anunciados –179 gr/km– se reducen un 10% respecto al anterior 2.7D y son iguales a los del motor de 240 CV. Aunque durante nuestra prueba el ordenador añadía dos litros más a las cifras oficiales.


Al volante cualquier insinuación del acelerador se resuelve con un empuje constante y contundente, sin vacíos desde la parte baja del tacómetro, y progresivo desde la mitad del régimen hasta la zona más alta del cuentavueltas, con un sonido muy familiar -el de los HDI de los que procede-, a pesar de estar perfectamente insonorizado. Por otra parte, los frenos son potentes y aguantan deceleraciones inmediatas.   


El XF 3.0D V6 S es una berlina pensada para viajar con total comodidad, capaz de mantener cruceros realmente elevados sin esfuerzo, de rodadura intachable, segura, ágil y estable por mucho que se le pida en curva -sus 2.909 mm de batalla ayudan-. La trasera sólo gana protagonismo en aceleraciones bruscas y en virajes cerrados o con las ruedas giradas -cuando pisamos el gas-, momento en el que el par motor se adueña del eje trasero con un sobreviraje.


Mantiene una suspensión que filtra sin balancear, una dirección exacta y cómoda para maniobrar que gana firmeza cuando pulsamos el botón del modo dinámico, con una respuesta más inmediata al pie derecho. Mención especial merece el modo invierno -engrana las marchas más largas sin revolucionar el motor- que cambia la configuración del control de tracción para salvar “pequeños imprevistos”, como las nevadas de estos días. Eso sí, que nadie se engañe, con el hielo no hay nada que hacer.


Estamos ante casi cinco metros de lujo y confort superlativos concebidos para ser el coche a batir en autovía y autopista. Fuera de ellas puede dar alegrías a los más hábiles al volante, pero sus kilos de más no llegan a ofrecer las sensaciones de un deportivo puro, algo que no pretende ni su hermano más potente.

Destacable

– Motor contundente desde bajas vueltas.
– Comportamiento en modo dinámico.
– Calidad y lujo.

Mejorable

– Consumos.
– Peso elevado.
– Equipo de serie.

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