Infiniti G37 Cabrio AT

23 Abril, 2010, modificada el 22 Abril, 2015 por

Analizamos el último modelo en llegar al atractivo y competido segmento de los descapotables. Un coupé cabrio de lujo y altas prestaciones, que garantiza confort y deportividad, gracias a una mecánica V6 de 3.7 litros y 320 CV de potencia. Abierto o cerrado, seguro que lo disfrutas.

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Después de probar a fondo la berlina Infiniti G37 pasa por nuestras manos el descapotable, denominado Cabrio -con techo duro retráctil-, basado en la plataforma -alargada- de su primo el Nissan 370Z-en hoyMotor recientemente-. Rivaliza con lo mejor de cada casa: Audi A5 Cabrio -con capota, cuya mecánica más cercana es la 3.2 FSI-, BMW Serie 3 Cabrio -también coupé cabrio, el 335i es el que ofrece un rendimiento más cercano a nuestro protagonista-, Lexus IS 250C -otro con techo duro que acaba de llegar- y Mercedes-Benz Clase E Cabrio, con la clásica lona.

El Infiniti G37 Cabrio es un modelo distinguido que mantiene sus armoniosas proporciones en modo coupé y descubierto, lo que garantiza una imagen intacta y homogénea, sin que la inclinación de los pilares lo hagan ortopédico, como ocurre en algunos CC que están a la venta. Primera prueba, superada. ¿Te vas a perder el resto?

Interior

El descapotable nipón, con 4.660 mm de largo, 1.852 de ancho y 1.400 mm de alto, ofrece 4 plazas, aunque en las traseras mejor que no pases de 1,70 metros de altura, si el conductor y el acompañante miden 10 cm más. Los respaldos de los asientos te obligan a ir bastante recto, sin embargo, el hueco para las piernas se acentúa por la curvatura de los respaldos delanteros. Es en las plazas anteriores donde tienes la sensación de conducir un deportivo de verdad, con una posición al volante baja -como en la berlina- y apoyos laterales discretos -pero efectivos-.
El techo plegable de tres piezas condiciona -irremediablemente- la capacidad del maletero, de 366 litros si conduces el G37 con apariencia coupé. Pero si optas por disfrutar de la conducción a cielo abierto, casi todo el espacio es para el techo, que tarda 25 segundos en desaparecer y deja un hueco mínimo en el que -como mucho- te cabe un archivador de los de pastas duras. Así que, si pretendes viajar descapotado y con equipaje, mejor que sólo lo hagas con un solo acompañante -más que nada porque las maletas tendrán que ir en las plazas de atrás-.
Como marca premium, Infiniti no admite pega en cuanto a acabado y ajustes, y calidad de los materiales empleados -plásticos acolchados, piel y aluminio- en el salpicadero y guarnecidos interiores y de las puertas. Excepto en el túnel central, de presencia y tacto algo inferiores al resto.
De serie el equipamiento GT -por 56.100 euros con cambio maual y 58.400 con cambio automático– incluye control de presión de neumáticos -TPMS, con warning-, 6 airbags -frontales para conductor y acompañante y frontales para la cabeza, tórax y pelvis-, reposacabezas delanteros activos, barras de protección antivuelco, sensores de luz y lluvia, retrovisor interior automático, control de crucero y limitador de velocidad, ordenador de a bordo con pantalla central, cámara de visión trasera con sensores de aparcamiento delanteros y traseros, bluetooth y activación por voz, llave de acceso inteligente, climatizador bizona, deflector de viento, sistema de audio de 7 altavoces con lector de CD compatible con MP3 y WMA, Infiniti Music Box de 2 GB, entradas USB/iPod y auxiliar, volante multifunción y palanca de cuero, columna de dirección con ajuste eléctrico en altura y profundidad, pedalier de aluminio, acabados interiores en aluminio, asientos de cuero -los delanteros calefactados, con ajuste eléctrico de 8 posiciones y apoyo lumbar manual para el conductor-, isofix en los asientos traseros, retrovisores laterales inclinables mientras circulas marcha atrás -plegables eléctricamente y calefactados-, luces bixenón adaptables y autonivelables con lavafaros, antiniebla delanteras y pintura autorreparable Scratch Shield.
Nuestra unidad, GT Premium, añade pantalla táctil central de alta resolución, navegador de 30 GB de disco duro con Guía Michelín y contenidos 3D POI -además de reconocimiento por voz-, sistema de sonido Bose Premium con 13 altavoces y altavoces en los reposacabezas delanteros con tecnología de compensación del ruido, lector de CD y DVD compatible con MP3 y WMA y DivX, Infiniti Music Box de 10 GB con base de datos musical, asiento del conductor con ajuste eléctrico de 10 posiciones, memorias y apoyo lumbar eléctrico y asientos delanteros calefactados y ventilados. Su precio es de 59.700 euros con transmisión manual de 6 velocidades, y de 62.000 con caja automática de 7 relaciones y modos sport y secuencial mediante palanca y levas de magnesio -fijas, lo que se agradece en carreteras reviradas- en la columna de la dirección.

Comportamiento y Prestaciones

El motor que lo propulsa -y manda la fuerza a las ruedas traseras, RWD– es el mismo V6 de 3.696 cc del 4 puertas, con sistema de admisión variable que mejora el rendimiento, las emisiones264 gr/km para este automático que cumple con la norma Euro5– y el consumo -aproximadamente medio litro más contenido en todos los registros que el manual, según cifras oficiales, con 11,4 de media, 8,3 en carretera y 16,4 litros en ciudad, todos a los 100 km-. Su sonido es sencillamente redondo -gordo y refinado cuando le pides ganas-.
Da 320 CV de potencia a 7.000 rpm y un par máximo de 360 Nm a 5.200 revoluciones. Aunque lo notas lleno y progresivo en todo el margen utilizable, y elástico hasta las 7.500 vueltas, límite máximo en el que el cambio automático de 7 velocidades -de la unidad que ves en las fotos, con una séptima larga para reducir consumos, infinitamente más confortable que el técnico y exigente manual y cercano en rapidez a un doble embrague-, inserta la relación inmediatamente superior. 250 km/h de velocidad punta y un 0 a 100 en 6,4 segundos -dos décimas más que el mecánico- confirman el potencial de este lujoso deportivo que durante nuestra prueba no bajó de 15 litros, a ritmos elevados.
Sus 1.898 kg de peso –10 más que el que lleva pedal de embrague- se mueven ágiles a pesar de la diferencia con el sedán -más robusto-. La estabilidad es notable -garantizada por los 2.850 mm de batalla- incluso con el equilibrio de su esquema de suspensión, cómodo sin llegar al balanceo y eficaz al límite. Más duro, por los neumáticos 225/45 delante y 245/40 detrás con llantas de 19 pulgadas, que dan agarre sensible al volante. La calidad de rodaura es sobresaliente, al igual que su insonorización aerodinámica con el techo puesto y sin él. Las turbulencias -normales en un descapotable- se reducen eficiente y fácilmente con sólo subir los cuatro cristales.
Ante frendas enérgicas se comporta perfectamente gracias a los discos delanteros y traseros ventilados de 355 y 350 mm -respectivamente-, con pinzas de aluminio de 4 y 2 pistones opuestos -cada uno-, pero tiende a subvirar en virajes rápidos de pronunciación media. En curva lenta es la zaga la que se pone nerviosa y tienes que pisar el acelerador con tacto para corregirlo sin pelearte -si desconectas los controles de ayuda a la conducción- con la dirección -que se endurece con la velocidad-, precisa en cada movimiento del aro sin renunciar a la suavidad.
El Infiniti G37 Cabrio automático es un deportivo de lujo y equilibrado cuya virtud principal es su gran capacidad de adaptación, tanto para un uso normal -a diario- como a la hora de exigir el máximo rendimiento de su mecánica. Y el precio está dentro de la órbita en la que se mueven sus principales competidores.

Destacable

– Motor prestacional de sonido embriagador.
– Cambio automático y modo secuencial con las levas fijas.
– Acabados lujosos y ergonomía.

Mejorable

– Peso elevado.
– Plazas traseras justas.
– Maletero inexistente con el techo recogido.

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