Infiniti EX37

15 Junio, 2010, modificada el 21 Abril, 2015 por

La conducción de este lujoso SUV de origen japonés nos ha enganchado por su dinámica, interior completo y exquisito, y estética agresiva. Es caro y consume tanto como corre, pero da tantísimo placer…

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La estrategia de los fabricantes japoneses para comerse el pastel del segmento de los todocamino de lujo es diametralmente opuesta a la de otros europeos y generalistas -véase Citroën, Volkswagen, Ford…-. Estos últimos hacen algunos vehículos de gran porte para competir, principalmente, contra las marcas premium como Audi, BMW y Mercedes-Benz, con resultados limitados. Los nipones, en cambio, se sacaron de la chistera marcas de lujo diferenciadas de las de origen para acceder a estas cuotas, sobre todo en el mercado norteamericano. Así nació Infiniti, perteneciente a Nissan; y lo mismo ocurre con Lexus, de Toyota, y Acura, propiedad de Honda.
El Infiniti EX37 es, básicamente y salvando las distancias, un Nissan de gran calidad y algunos elementos mecánicos comunes; de hecho el Nissan Skyline Crossover -sólo a la venta en Japón- es idéntico. Un vehículo con aspecto de todoterreno y tracción total, de 4,63 metros de longitud y una mecánica gasolina V6 de 320 CV de potencia, cuyos competidores son, principalmente, las versiones más salvajes de los Audi Q5, BMW X3, Mercedes-Benz GLK y Volvo XC60. Por cierto, Acura vende en los Estados Unidos el RDX como alternativa a nuestro protagonista.
El diseño es muy impactante por lo agresivo de sus formas y el perfil bajo de la carrocería, que lo asemeja a un SUV tipo coupé muy musculoso y con una pintura de excelente calidad y numerosos detalles cromados, grandes llantas de 18 pulgadas de diámetro y neumáticos en medidas 225/55.

Interior

Al abrir la puerta del conductor impactan la calidad de la instrumentación, el salpicadero, los asientos y los demás componentes del habitáculo. Creo que es de lo mejorcito del segmento, tanto por diseño como por el tacto de los materiales y sus ajustes. La información se concentra hacia la vista del conductor, siendo muy completa y fácil de leer. Además, todos los mandos resultan sencillos de utilizar y se encuentran perfectamente a mano. La pantalla multifunción, de generosas dimensiones, integra, por ejemplo, todas las funciones de navegación, audio -firmado por Bose y de excelente calidad-, telecomunicaciones, ordenador de a bordo y la configuración de diversos parámetros del coche, de una manera lógica y accesible por medio de unos botones bien ubicados. Cualquier función, repito, es fácil de manejar y de rápida respuesta.
Una vez dentro, la sensación de comodidad y buen agarre de los asientos resultan sobresalientes, no así el espacio disponible que, sin ser escaso, es algo justo dado el grosor del salpicadero y la limitada altura del techo para tallas superiores a los 1,80 metros. Atrás, la sensación de agobio es evidente debido a la forma descendente de la carrocería y al escueto espacio que hay para las rodillas. El maletero, por último, dispone de 340 litros de capacidad, algo limitada aunque justificable por ubicarse ahí el equipo de sonido Bose, el sistema de tracción integral y las herramientas.
La lista de equipamiento es amplia y avanzada en lo tecnológico, con casi todo lo imaginable de origen y algunos extras interesantes. Entre estos últimos me ha gustado mucho el sistema de visión periférica, equipado con cuatro cámaras que vigilan lo que ocurre alrededor del vehículo.

Comportamiento y Prestaciones

La excelente dinámica del EX37 viene determinada por su potente mecánica, cambio automático y secuencial de 7 velocidades, tracción posterior con acoplamiento electrónico del eje delantero y chasis deportivo.

El motor es una bomba de sonido espléndido y empuje espectacular, gracias a sus 360 Nm de par, aunque carece de una respuesta fulgurante debido a las 2 toneladas que pesa el conjunto. El modo sport de la transmisión cambia la sensación anterior ya que la respuesta del acelerador es inmediata y muy potente. Los adelantamientos se convierten en un divertido juego, así como la salida de las curvas, donde la motricidad de las cuatro ruedas permite clavar las trazadas. El control de estabilidad actúa tarde, sólo cuando es realmente necesario. Las suspensiones son firmes que no incómodas, muy efectivas tanto en carreteras de curvas, donde el balanceo de la carrocería esprácticamente inexistente, como en autovías. Va tan bien que a veces parece que conduces un deportivo y no un SUV. En ciudad la dirección ayuda a moverse sin dificultad, pero hay que vigilar las dimensiones de la carrocería.
Aunque no hace ascos a los asfaltos rotos, no conviene ir más allá de lo negro ya que no es un vehículo ideado para hacer todoterreno, ni por cotas ni por neumáticos. Eso sí, una pista de tierra es un buen lugar para hacer manos si se controla el acelerador y la inercia de su peso.
Tanta virtud debe tener su otra cara, que no es otra que los consumos, elevados dado el motor y el peso del coche, entre 10 litros y algo más de 22 cada 100 km. Cifra asumible para quienes tengan en cuenta las prestaciones de un coche capaz de alcanzar los 240 km/h que hace el 0 a 100 en sólo 6,2 segundos. Para los que esto no les cuadre tienen la opción de la versión turbodiésel de 238 CV de potencia. El precio de ambos es similar, entre 53.000 y 60.000 euros según versiones. Cantidad algo elevada, aunque no disparada, dada la calidad, el comportamiento, la exclusividad… y, cómo no, el placer que aporta este Infiniti.

Destacable

– Mecánica y prestaciones.
– Estética agresiva.
– Interior lujoso y completo.

Mejorable

– Habitáculo algo justo.
– Consumos en ciudad y en modo sport.
– Maletero justo.

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