Ibiza 1.6 16V Vs. Ibiza 1.9 TDI

1 Julio, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Pinto, pinto, gorgorito… ¿dónde vas tú, tan bonito? Así empieza una canción infantil que todos hemos cantado alguna vez cuando teníamos que hacer una elección y no sabíamos por cuál decidirnos. Vamos a analizar a fondo los dos nuevos Ibiza con motor de 105 CV, uno de gasolina y otro diésel, y evitaremos que tengan que recurrir a canciones infantiles para decantarse por uno u otro.

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Más información en hoyMotor16, número 1290


La cuarta generación del utilitario de Seat acaba de ser presentado al público en el reciente Salón de Madrid, donde todos le auguramos un gran éxito de ventas, ya que supone una notable mejora, principalmente en calidad, sobre la anterior generación del utilitario español. Aunque en aspectos estéticos solemos ‘mojarnos’ poco, no podemos evitar comentar que el nuevo Ibiza IV gusta a todo el que lo ve. El diseño ‘en flecha’, obra de Luc Donckerwolke (ex de Lamborghini), utiliza trazos geométricos más simples y marcados. Así, el agresivo frontal está ahora en una posición más baja, enlazando con la línea que enmarca la rueda trasera, consiguiendo una imagen equilibrada, juvenil y deportiva.


Aunque la gama de lanzamiento inicial es limitada (pronto aparecerán versiones más potentes), encontramos tres motorizaciones de gasolina, de 70, 85 y 105 CV, junto a un único motor turbodiésel, el 1.9 TDI de 105 CV. La escalada de precios de los combustibles, sobre todo del gasóleo, nos invita a comparar las dos mecánicas de idéntica potencia, 105 CV, que utilizan motores de gasolina y diésel.


Para que la comparación sea más justa, hemos elegido los acabados Sport en ambos Ibiza, los más equipados y aptos para una conducción rápida, gracias a sus reglajes de suspensión más firmes. Hay que decir también que nada diferencia entre sí estos dos modelos, si exceptuamos que, en el cuadro, el de gasolina tiene la zona roja del cuentarevoluciones marcada en las 6.000, mientras que el diésel lo tiene en las 4.000.


Ibiza de gasolina» Suavidad y silencio


Ya al arrancar descubrimos la primera diferencia, pues el motor de gasolina apenas se deja oír, sin apenas vibraciones incluso en frío; tanto, que a veces da la sensación de que el motor está parado. Una vez en marcha se nota el empuje desde bajo régimen; apenas superadas las 1.000 vueltas responde bien al acelerador. Aunque no es un tiro, –recordemos que son sólo 105 CV–, el buen escalonamiento del cambio de cinco velocidades, con una palanca muy precisa y agradable de accionar, y su facilidad para escalar hasta la marca de las 6.000, nos invita a apurar las marchas y andar a buen ritmo, sobre todo, en carreteras viradas, donde la precisa dirección permite enlazar las curvas con gran agilidad y sin apenas subviraje, dando la agradable sensación de que este chasis admite sin problemas motores mucho más potentes.


Este modo divertido de conducir tiene un precio, que es el consumo, pues a lo largo de nuestra prueba hemos medido un gasto de 7,7 litros cada 100 kilómetros, lo que, siendo razonable, supone 2 litros más que su equivalente diésel.


Ibiza diésel » ruidoso, pero ahorrador


El motor 1.9 turbodiésel es completamente opuesto al de gasolina: mientras éste apenas vibra al ralentí, el diésel es mucho más sonoro, sobre todo, en frío. Además, exige llevarle siempre por encima de las 1.900 vueltas porque, por debajo de esta cifra, prácticamente empuja muy poco, nada que ver con la fuerza que muestra a partir de ahí. El margen de utilización es estrecho, pues, como buen diésel, no admite un régimen alto de vueltas, muriendo prácticamente al sobrepasarse las 4.000; pero dentro de él, el motor brilla por potencia, par y bajo consumo.


La utilización de una caja de cinco marchas, con unas relaciones muy largas para conseguir rebajar la cifra de emisiones, provoca que la quinta sea utilizable tan sólo a partir de 106 km/h. Hagamos cuentas: con desarrollo en 5ª de 55,9 km/h a 1000 vueltas, necesitamos alcanzar los 106 para que el motor vaya en el entorno de las 1.900 rpm. Por debajo de ahí no hay nada. Por tanto, es necesario reducir de marcha buscando situarse siempre por encima de esta cifra. Menos mal que el cambio tiene un tacto agradable y la palanca está muy a mano. Consecuencia: olvidémonos de la 5ª en ciudad y alrededores. En cambio, en vías rápidas encontraremos su hábitat ideal, pues tendremos potencia bajo el pedal derecho y es fácil bajar de los 5 l/100 km de consumo. Nosotros hemos obtenido una media de 5,7 a lo largo de la prueba, combinando ciudad, autovía y carretera.

    Comportamiento

    El Ibiza anterior hacía gala de un excelente comportamiento dinámico, gracias a su ‘chasis ágil’ y los acertados tarados de suspensiones y geometrías. El nuevo aún lo mejora gracias a varios pequeños detalles que suman a su favor: Pesa 47 kilos menos, gracias al empleo de aceros más ligeros y resistentes, la distancia entre ejes ha aumentado 7 mm, es 30 mm más ancho de vías y se ha revisado el subchasis delantero, la barra estabilizadora y los silents-blocks de anclaje a la carrocería.


    Si añadimos que las versiones Sport disponen de suspensiones firmes y barra estabilizadora más gruesa, nos explicaremos que ambos Ibiza ofrezcan lo mejor de sí en carreteras de montaña, con ventaja para el gasolina porque resulta agradable apurar las marchas, mientras que el diésel se ve perjudicado por los desarrollos tan largos de su caja de cambios.


    Los dos han mejorado mucho la frenada al incorporar discos de 15 pulgadas de diámetro, en lugar de las 14 del modelo anterior, y al equipar las llantas opcionales de 17 pulgadas con neumáticos 215/40 R17. El resultado que hemos medido es magnífico, con unas distancias de detención por debajo del promedio del segmento, muy similares entre los dos, aunque algo mejores en el gasolina, al pesar 85 kilos menos que el diésel.


    Como todos los nuevos Ibiza, nuestros modelos montan el control de estabilidad ESP de serie, que se ha mostrado algo intrusivo al acelerar en firme irregular. Aunque se puede desactivar, no aconsejamos hacerlo porque aporta una gran tranquilidad en caso de humedades o patinazos imprevistos.


    Echando cuentas » gana el diésel


    Olvidemos el azar y empleemos la lógica en nuestra decisión. Ambos coches tienen el mismo equipamiento, ofrecen idéntica calidad y son igual de seguros en carretera. El Ibiza diésel cuesta 750 euros más que el gasolina. Aunque el silencio de marcha y agrado al volante está del lado del gasolina, los 2 litros cada 100 kilómetros de media que consume más que el diésel, nos obligan a hacer números. Con la diferencia actual de precio entre el litro de gasolina y diésel, necesitaremos sólo 32.500 kilómetros para amortizar la diferencia de precio; es decir, que si realizamos 15.000 kilómetros al año, habremos amortizado la diferencia de precio del diésel en poco más de dos años.


    Algunos números favorecen al modelo de gasolina, como el menor coste de las reparaciones y revisiones, si bien podemos considerar que la diferencia queda compensada por el mayor precio de reventa del modelo diésel.


    En resumen: si su kilometraje anual supera los 10.000 kilómetros, la opción diésel es más recomendable. Por debajo de esa cifra, si sus desplazamientos suelen ser cortos, la cosa está mas igualada y nosotros preferimos la versión de gasolina, por la mayor suavidad del motor y desarrollos más cortos de la caja de cambios, que se adaptan mejor a un tipo de conducción con apuradas y subidas de régimen, mas propio del acabado Sport de los modelos comparados. Y es que el eficaz bastidor del nuevo Ibiza, unido a la dirección muy precisa, permite un paso por curva tan rápido y seguro que nos hace pensar que admitiría sin problemas un motor de mucha mayor potencia.

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