Hyundai Tucson vs Kia Sportage 2.0 CRDI

27 Noviembre, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

Al Hyundai Tucson y al Kia Sportage, el nuevo motor 2.0 CRDi les ha aportado una dosis extra de vitaminas que les hace mostrarse mucho más ágiles. Si antes eran unos coches divertidos, ahora lo son mucho más, y al igual que los gemelos Zipi y Zape

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 Tal como sucedía con los simpáticos y traviesos personajes del genial José Escobar, Zipi y Zape -uno rubio y el otro moreno-, en el competido y animado segmento de los SUV nos encontramos con dos modelos que no resultan para nada aburridos, todo lo contrari invitan a no caer en la monotonía y siempre están dispuestos a emprender travesuras. Estos coches son el Hyundai Tucson y el Kia Sportage.


Dos vehículos tan iguales que, al igual que sucede con los gemelos dibujados por Escobar, comparten el mismo ADN y los podemos considerar hermanos. Otra característica común, tal como ocurre con los hijos de don Pantuflo y doña Jaimita, es que son dos SUV hiperactivos, y mucho más con la llegada del nuevo motor 2.0 CRDi de 140 CV, que les ha dotado de mayor vitalidad. Una mecánica que les sienta de maravilla y les permite tener mucha más agilidad tanto en el asfalto como fuera de la carretera. Un aumento de potencia que permite que los viajes sean más placenteros. Además les permite luchar con muchas mejores armas frente a su dura y concurrida competencia. Este nuevo 2.0 CRDi de 140 CV está desarrollado sobre la base del propulsor de 112 CV, que ya no se comercializa en estos modelos. Se trata de un motor moderno, dotado de un eficaz sistema de inyección directa por raíl común y un turbo de geometría variable. Una mecánica que permite que estos dos SUV sean más rápidos y, lo que es aun mejor, con unos consumos en algunas mediciones más bajos que los del CRDi de 112 CV. En esto tiene mucho que ver, además de su mayor potencia, la nueva caja de cambios de seis marchas, que con unos desarrollos muy bien escogidos y escalonados permite obtener el mejor rendimiento del motor. Una caja de cambios que destaca por tener un manejo suave y preciso.


El motor es idéntico en ambos modelos, algo que se confirma al comprobar los distintos datos homologados por sus respectivas marcas. Es un propulsor que tiene un funcionamiento refinado y silencioso, y en el que lo único que se le puede criticar es un rendimiento a pocas revoluciones un poco perezoso. Hay que esperar a que la aguja del cuentarrevoluciones alcance las 1.800 vueltas para que comience a tirar con fuerza.


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La diferencia existe


Siendo muy, muy puntillosos a la hora de buscar alguna diferencia entre ellos, debemos decir que la variante del Tucson, gracias a un peso un poco más ajustado, se impone en prestaciones, pero por una diferencia insignificante, y lo mismo sucede con los consumos. El gran atractivo de estos modelos es su buena versatilidad de uso. En carretera se desenvuelven muy bien, y fuera del asfalto pueden transitar por pistas e incluso aventurarse a algo más, siempre sin meternos en complicaciones, ya que no hay que olvidar que no se trata de unos todoterreno puros y duros. En este sentido, carecen de reductoras y de unos neumáticos adaptados a un uso fuera de carretera, lo que les limita ante pendientes de tierra muy pronunciadas o a la hora de sortear obstáculos complicados. Al igual que sucede con el motor, coinciden al presentar las mismas soluciones y esquemas en las suspensiones, que son independientes en las cuatro ruedas, de tipo McPherson delante y multibrazo detrás.


Ambos pecan de tener unos reglajes en la amortiguación muy suaves, algo que favorece el confort de marcha y hace agradable los viajes por carreteras tipo autovías y en los paseos por pistas, ya que filtran bien las irregularidades del suelo. Sin embargo, esa suavidad de las suspensiones les perjudica en carreteras viradas, en las que, en las curvas más cerradas, aparecen unos balanceos elevados de la carrocería que invitan en todo momento a conducir tranquilos.


El Tucson y el Sportage disponen de un sistema de tracción integral, que funciona de forma totalmente automático. En condiciones de asfalto seco, todo el protagonismo recae sobre las ruedas delanteras. Si aparecen perdidas de adherencia, puede pasar hasta el 50 por ciento del par motor a las ruedas traseras. Un sistema de tracción que en carreteras con asfalto seco ahorra fricciones y, por lo tanto, favorece el consumo y alarga la vida de los neumáticos. Además, cuando se complican las cosas se muestra muy eficaz. Este sistema de tracción se completa con un bloqueo electrónico, que se acciona por medio de un mando ubicado en el salpicadero y que hasta 30 km/h transmite el 50 por ciento de la fuerza del motor a cada eje. Un mecanismo que nos permite algunas alegrías extra fuera del asfalto. En las condiciones más adversas, ambos cuentan con sistema de control de tracción. Otros elementos mecánicos, como es el caso de la dirección y los frenos, están muy bien resueltos en estos dos coches. El Tucson y el Sportage disponen de una mecánica moderna y eficaz, y su atractivo se completa con un diseño moderno, tanto por fuera como por dentro. Pese a unas medidas compactas, su longitud es de poco más de 4,3 metros y ofrecen un espacio interior amplio y bien aprovechado. En esto tiene mucho que ver su buena distancia entre  ejes, que es de 2,63 metros, una cota mayor que la de algunos modelos más grandes. En la práctica, ambos permiten viajar con cierta holgura a cinco pasajeros.


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Otra cualidad muy importante en estos coreanos es la buena modularidad interior que presentan. En los dos se puede abatir el asiento trasero de forma asimétrica, quedando la banqueta alojada en el sitio previsto para los pies, algo que proporciona un plano de carga totalmente plano y muy aprovechable. Además, el respaldo del asiento del acompañante puede plegarse hacia delante, facilitando con ello el trasporte, en caso de necesidad, de objetos largos. Los dos son tremendamente prácticos. En este aspecto podemos establecer una pequeña diferencia. Mientras que el Tucson esconde bajo el plano de carga una rueda de repuesto de tamaño normal, el Kia recurre a una de tipo de emergencia, que en un coche como este, con más riesgo de pinchazo cuando se utiliza fuera del asfalto, nos parece poco práctica. Nuestros protagonistas también destacan por tener una calidad de acabado aceptable y un nivel de equipamiento de serie completísimo.


Precios competitivos


En lo que respecta a sus precios, muy competitivos en ambos casos, pese a tratarse de las versiónes mejor equipadas de sus respectivas gamas, el Hyundai Tucson cuesta 28.900 euros, y en ese precio se incluye la tapicería de cuero y el techo solar eléctrico. El precio de Kia Sportage es de 27.260 euros. Es más barato, pero si le añadimos la opción de la tapicería de cuero y el techo solar, que se ofrece en un paquete que se vende por 1.750 euros, comprobamos que aquí también se igualan. Por lo tanto, ante dos coches tan parecidos en todo, la decisión final de compra va a recaer en las predilecciones que se tengan por una marca u otra. Aunque en nuestra comparativa el modelo de Hyundai se impone por los pelos.

    3 Comentarios

    maria isabel longhi 1 Septiembre, 2011

    Gracias por el comentario….sólido. Era lo que buscaba.

    Gustavo 23 Julio, 2013

    Una consulta seguro tonta, ¿El Kia Sportage 2006, versión 2.0 crdi 4×4 active es a cadenita o a correa dentada ?

    ramon 23 Julio, 2013

    me gustan los dos,gracias por la demostracion.

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