Hyundai I30 CRDi 115 cv

25 Octubre, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

El I30 es la apuesta más fuerte realizada por Hyundai en Europa. Nada menos que un compacto pensado para luchar de tú a tú con lo mejor de la categoría poniendo el acento en la calidad, y no en el precio.

8

Todo un reto, un órdago a las marcas establecidas en la cima de las ventas en el continente europeo y que hasta ahora presumían de un nivel de calidad superior al de los productos procedentes de Corea. El Hyundai I30 es un compacto con aspiraciones, pero también con sólidos argumentos. Por eso lo hemos sometido a una prueba de 8.000 kilómetros en la que hemos comprobado que realmente ofrece una calidad de acabados y funcionamiento al nivel de los mejores coches europeos, pero también que todavía debe mejorar en algunos aspectos si quiere poder medirse de tú a tú con los más fuertes de la categoría compacta.

  • En marcha



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



En marcha

Las suspensiones independientes en las cuatro ruedas incorporan amortiguadores con un tarado relativamente más blando en muelle que en amortiguador, por lo que filtra perfectamente los baches  y aunque pueda llegar a registrar recorridos de suspensión bastante largos, nunca lo hace de forma brusca y por tanto la sensación al volante es de precisión y apoyo firme en las curvas. La puesta a punto roza la perfección para un uso cotidiano según mi criterio. No pierde la compostura porque haya baches, ni cabecea excesivamente en rasantes, ni se muestra nervioso sobre firme mojado, trasmitiendo seguridad al volante.


La dirección tiene asistencia eléctrica y lo peor que se puede decir de ella es que se nota que es eléctrica sin necesidad de mirar la ficha técnica. Se nota en una cierto juego muerto cuando se deja el volante fijo en una posición circulando por carretera. Se puede mover casi sin resistencia unos milímetros hacia ambos antes de que el sistema aplique cierta sujección. Es similar a lo que sucede con otros modelos dotados de este tipo de dirección como el recién llegado Peugeot 308, pero sin embargo es claramente mejor a pesar de este pequeño detalle que los Fiat, Opel y por poner un ejemplo coreano, que los Chevrolet. Sin embargo está un poco por debajo de la calidad de puesta a punto lograda por Ford o Volkswagen. En cualquier caso la dureza es la correcta y salvo el detalle -un poco puntilloso, la verdad- de la precisión en un punto constante se trata de una dirección bien pensada y suficientemente precisa.


Los frenos cumplen perfectamente. Cuatro discos potentes con tacto firme y resistencia probada al calentamiento. Pese a ponerlos a prueba en recorridos muy exigentes en varias ocasiones, durante estos 8.000 kilómetros no llegaron a bajar de rendimiento; tan sólo en alguna ocasión comenzaron a oler y el pedal trasmitió alguna vibración, pero sin llegar como digo a ceder en su potencia en ninguna circunstancia.


Por último la sensación de estabilidad me resultó excelente en todo tipo de carreteras. Independientemente de la velocidad y del tipo de recorrido la precisión en línea recta es buena. En cuanto a agilidad se porta a un nivel muy bueno, entre los mejores, aunque algo menos ágil que el Ford Focus y el Mazda 3, pero claramente más dinámico en cambios de trayectoria y respuesta a las instrucciones que le llegan desde el volante que el Volkswagen Golf.

prestaciones

El diésel 1.6 litros ofrece 115 briosos caballos. Suena muy poco; desde dentro y desde fuera no se hace notar por  ruido, y las vibraciones están realmente contenidas. Una vez más entre los mejores en este aspecto. Sin embargo tiene un bache importante de rendimiento entre 2.000 y 2.300 revoluciones por minuto a media carga de acelerador. En ocasiones da incluso la impresión de que el motor tiene algún tipo de problema, para recuperarse de inmediato en cuanto se supera el citado régimen. Salvo este inconveniente, que no es crucial pero sí molesto, el rendimiento es ejemplar. Suave, progresivo, incluso brillante en la zona alta del cuenta vueltas, se trata de un motor alegre que agradece llevarlo a ritmo vivo. Nunca llega a vibrar ni a sonar mucho y su respuesta es suave pero “valiente”.


La caja cuenta con cinco velocidades y podría echarse en falta una sexta para desahogar un poco el motor en autopista y acercar las marchas más cortas entre sí, pero en realidad tampoco se ganaría nada ni en prestaciones ni en consumos, pues lo que se ganase en autopista se iba a perder en ciudad al tener que cambiar con más frecuencia. El accionamiento de la caja de cambios es correcto aunque las relaciones tiene un poco de juego libre al engranarlas. En frío es un poco ruda, especialmente para meter marcha atrás.


Los consumos están en niveles muy correctos. Durante los 8.000 kilómetros de la prueba la media del ordenador de viaje se estabilizó en 6,4 litros, pero si se mantiene una conducción sosegada la cifra se mantendrá combinando ciudad y carretera en 6,1 l/100km.

Interior y maletero

Sin opciones disponibles a parte de la pintura metalizada, el Hyundai I30 ofrece de serie todos los extras que generalmente se reclaman en la categoría compacta, aunque como consecuencia de esta política “full equipped” pueden echarse en falta algunos detalles como la posibilidad de  montar un climatizador bizona, navegador integrado en el salpicadero, un sistema de DVD -tan en boga actualmente-, o los faros direccionales.

No obstante el equipamiento se puede considerar muy completo, con elementos que suelen ser opcionales como los asientos calefactados y los automatismos para las luces y el limpiaparabrisas. Hay que decir en cualquier caso que estos dos mecanismos automáticos no funcionan correctamente. Las luces en un túnel se encienden al salir de él y los limpias se activan cuando un buen mosquito se estampa en el parabrisas. Dan la impresión de corresponder a una generación anterior en comparación con otras marcas porque recuerdan a lo que sucedía con estos sistemas hace un lustro y era exáctamente esto. Pese a resultar un rutilante argumento de ventas, son absolutamente prescindibles por su errático funcionamiento. Lo que sí funciona y muy bien son las entradas USB e IPod para reproducir música descargada desde el ordenador. El reproductor de CD lee archivos con formato MP3, por lo que el equipo de sonido ofrecido de serie es completísimo, aunque no excesivamente potente. Para rematar, el sintonizador de radio tiene una sensibilidad excelente y los controles de la radio están en el volante. 


Los acabados interiores están al máximo nivel en su franja de precio. Como en casi todos los apartados, el I30 se puede codear con los rivales más duros sin complejos. Los plásticos laminados del salpicadero y las puertas o las inserciones de cuero en los laterales de los asientos son de excelente calidad. Además las puertas suenan a coche serio, algo no muy indicativo pero que gusta mucho a los clientes. Es más importante la insonorización y los ruidos que llegan al interior son mínimos.


Tan bueno como los acabados es el espacio interior. Los pasajeros de las plazas traseras tienen un notable espacio para las piernas, anchura para los hombros y altura libre sobre sus cabezas. Tres ocupantes pueden viajar con bastante comodidad y dos lo harán “como reyes”. Delante tampoco hay problemas de espacio y los asientos son muy buenos por ergonomía, con buena sujección lateral y muy poca fatiga con el paso de los kilómetros.


El maletero no es de los más capaces cn sus 340 litros, pero posee una práctica red para sujetar los bultos y una boca de buen tamaño. Es bastante aprovechable y el plano de carga queda a una altura bastante baja, lo que facilita las cosas al introducir objetos pesados.

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba