Honda Legend 3.5 V6

6 Noviembre, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

El Honda Legend afronta su cuarta generación con un corte más europeo para tratar de ganar fuerza en el Viejo Continente

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Lleva desde 1990 en “pista” y, a pesar de su nombre, ha pasado casi de puntillas por nuestro país. El Honda Legend afronta su cuarta generación con un corte más europeo y, de paso, se alía sin complejos con la tecnología para tratar de instalarse con más fuerza en Europa. Su mayor problema se llama Alemania. Este país goza de un gran prestigio a la hora de hablar de berlinas de alta gama y no le gusta compartir con nadie el podio. De hecho, los tres peldaños están normalmente ocupados por Mercedes, BMW y Audi (se suelen intercambiar las posiciones), y cuesta un triunfo cuando alguien como Volvo o Lexus, por poner algunos ejemplos, desean entrar en ese selecto club, por naturaleza tradicional y fiel.


Honda ha trabajado a conciencia y ha conseguido realizar un producto redondo. El Legend nada tiene que envidiar a rivales como la Clase E, la Serie 5 o el A6. Quizás su mayor hándicap sea carecer de momento de una mecánica diésel, factor que dispara las ventas en Europa, pero ofrece suficientes atractivos como para tenerlo en cuenta. Y mucho. Confort, suavidad y silencio de marcha, amplitud, un equipamiento que abruma… y una dinámica de primerísimo orden.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

Cuando un vehículo se estrena, trata de sorprender con alguna novedad que dé que hablar. Y el Legend lo hace con un revolucionario sistema de tracción total, quizás el más avanzado del momento. El exclusivo SH-AWD va un paso más allá de lo conocido. La teoría dice que en condiciones normales un 70 por ciento del par actúa sobre el tren delantero. En grandes aceleraciones o en zonas sinuosas, es el eje trasero el que puede recibir ese 70 por ciento. Hasta aquí nada anormal. La novedad reside en que en función de las necesidades, la rueda exterior trasera puede recibir hasta el cien por cien del par motor en ese eje, con el fin de mejorar la capacidad de giro del coche.


Es más, esa rueda se puede sobrealimentar con un 5% extra en aceleración. Así, al girar más rápido que las delanteras ayuda a completar el viraje. Al recibir el vehículo estábamos expectantes para comprobar sobre el terreno el SH-AWD. Y nuestras plegarias son escuchadas en forma de las primeras lluvias otoñales. El cóctel perfecto. Al principio somos prudentes, pues sus 1.864 kilos de peso no invitan a desmelenarse. Craso error. El Legend se desenvuelve con una soltura impropia de su tamaño. Curvas, cambios de apoyo… Incrementamos la velocidad y nada. Incluso el VSA (control de estabilidad) trabaja lo justo. Sólo cuando las leyes físicas nos abandonan tiende a irse de morro. No hay problema, basta con levantar el pie y obedece con una rapidez castrense.


PRUEBA DE FUEGO
No nos conformamos con eso. En circuito cerrado y con agua hasta el cuello, realizamos un eslalon desconectando el VSA. Tomamos el pulso a las pérdidas de tracción en el tren delantero, pero el vehículo sigue completando los giros con una naturalidad «inquietante». Comprobamos en el «display» cómo actúa el sistema de tracción y advertimos que en muchos cambios de apoyo es un «tracción tres», ya que la rueda interior trasera no tiene protagonismo. Al final, y tras forzar fuera de toda lógica, llega el inevitable trompo. Ha costado. Encantados con el sistema SHAWD, casi nos hemos olvidado de una dirección sin lagunas en su recorrido y unos frenos sensacionales (a pesar del agua). Menos sorprendente nos ha parecido el motor. Se trata de un moderno 3,5 litros de seis cilindros construido en aluminio que presume de tecnología VTEC (admisión variable) y nada menos que 295 CV. De hecho, es más potente que el de sus rivales naturales (A6 3.2 FSI de 255 CV, BMW 530 Xi 258 CV o Mercedes E350 4Matic 272 CV), acercándose ya a cifras de algunos V8.

prestaciones

Sin embargo, las prestaciones, siendo brillantes, no son impactantes. Se muestra muy progresivo, pero le gusta moverse demasiado «arriba », superadas las 5.000 vueltas y hasta llegar al corte a las 7.000. El salto entre tercera y cuarta velocidad es largo, y lo nota. Eso sí, podemos gestionar el cambio de manera automática o secuencial, actuando sobre la palanca o, mejor aún, sobre unas levas situadas sobre el volante. Si apostamos por la forma «manual», aguantará la velocidad escogida y sólo en situaciones muy extremas anuncia que se producirá el salto de marcha para proteger la mecánica. Eso en el caso de que queramos jugar, porque si preferimos relajarnos en autopista la mejor opción pasa por activar el control de velocidad adaptativo ACC. También de serie, basta con fijar la velocidad y la distancia y el Legend actúa solo, ajustándose a las condiciones del vehículo que nos precede.


En colaboración con el ACC, el sistema de frenado para la prevención de impactos (CMBS) actúa de ángel de la guarda. Si el Legend detecta riesgo de colisión, avisa con una señal sonora y luminosa. Si el riesgo es mayor, acciona ligeramente los frenos y retrae el cinturón de seguridad. Por último, si la colisión es inevitable, ajusta los cinturones frontales y aplica con más fuerza los frenos.

Interior y maletero

Con tanto movimiento apenas nos hemos percatado de su impecable interior, rematado con piel y madera, y del silencio. En marcha se oye (y poco) el ruido provocado por los neumáticos y la aerodinámica (por cierto, fantástica). ¿Y el motor? Pues nada de nada. Bien insonorizado, los escasos decibelios que se introducen al habitáculo son neutralizados (sí han leído bien) por una especie de servicio de contraespionaje. El sistema de cancelación de ruido analiza la frecuencia que llega y crea una señal de audio con la fase inversa que se transmite por los altavoces. De ciencia ficción, vamos. ¡Qué tiemble Lexus!


NO FALTA NADA
Pero como no queremos privarnos de nada, por la noche disfrutaremos de los faros de xenón adaptativos, será imposible perdernos gracias al sistema de navegación, hablaremos plácidamente por teléfono con el sistema Bluetooth, escucharemos música con un equipo de sonido Bosé con control de voz y ajustaremos electrónicamente los asientos con ocho posiciones, sin olvidarnos de que están calefactados y ventilados. Y antes de que se nos pase, todo lo mencionado hasta el momento (y hasta el final) es de serie.


Pero para que todo no sea almíbar, vamos con lo menos atractivo. Por ejemplo, una plaza central trasera inservible para un adulto, la apuesta por un pedal para el freno de estacionamiento (molesta, y por prestigio quizás debería ser ya electrónico) y un maletero con una capacidad por debajo de la media. Esto último no ensombrece lo más mínimo al Legend, un vehículo que lucha de tú a tú con las berlinas alemanas en todos los sentidos. El precio de salida es más elevado, pero hay que recordar que no se priva de nada y no da opción a las opciones. La guerra contra Alemania está servida.

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