Honda CR-V

12 Diciembre, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

No se trata de un «restyling», sino de un coche totalmente nuevo que aprovecha los componentes básicos de la plataforma del Civic americano

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No se trata de un «restyling», sino de un coche totalmente nuevo que aprovecha los componentes básicos de la plataforma del Civic americano

Aprovechando los componentes básicos de la plataforma del Civic americano de cuatro puertas y los sistemas de seguridad o los motores que han lanzado a la fama otros modelos de Honda, llega la tercera generación de un todocamino que, en su nueva andadura, apuesta todavía más por el asfalto y las «delicatessen» técnicas. Como se puede comprobar de un solo vistazo a las fotos, no se trata de un «restyling», sino de un coche totalmente nuevo que aporta datos cuanto menos curiosos. Por ejemplo, es más corto (al pasar la rueda de repuesto al interior) y más bajo que el modelo anterior, pero ofrece una pisada mayor gracias a sus 35 mm más de anchura y sus mayores vías.


El nuevo CR-V tiene un centro de gravedad 25 mm más bajo y la rigidez de la carrocería es equivalente a la de una berlina. Esto, lógicamente, ha influido en su aplomo que aumenta de forma considerable. Su silueta combina aires de coupé con trazos de SUV y, curiosamente, se intuye menor espacio interior del que luego se encuentra al acceder al habitáculo; por cierto, a través de unas puertas traseras con un ángulo de apertura de casi 90 grados. El modelo rezuma calidad por los cuatro costados. Calidad y también mimo en el detalle. Así, los asientos –ahora más anchos y cómodos– sujetan la espalda casi como los de un coche de carreras y el puesto de conducción no es tan elevado como en un todoterreno ni tan bajo como en un turismo, pero el conductor puede anticiparse con tiempo a las maniobras del resto de automovilistas. Y hay huecos para todo lo de todos.


 La palanca de cambios se ha montado en el salpicadero –más comodidad– y la ergonomía es total. En un maletero de casi 600 litros se ha dispuesto una doble bandeja que compartimenta de forma útil el maletero. La rueda de repuesto pasa a situarse bajo el plano de carga, pero ahora es de emergencia; con ello se presenta el problema habitual de espacio cuando se pincha y hay que guardar una rueda normal en el mismo hueco de la pequeña. Eso sí, la nueva ubicación ha permitido modificar la apertura del portón, ahora vertical y con dos prácticos tiradores para su cierre. Los pasajeros de las plazas traseras del nuevo CR-V disponen de espacio y de detalles de confort que se agradecen, además de ir en una posición más alta que la de los ocupantes delanteros. Es el caso del desplazamiento longitudinal del asiento trasero o de las diferentes posiciones de inclinación del respaldo. También hay que destacar la facilidad para plegar los asientos o los numerosos huecos del habitáculo.


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El interior del CR-V transmite calidad, situándose un escalón por encima gracias a su presentación «premium » y a su equipamiento. Porque desde la versión básica Comfort el todocamino japonés, construido en Inglaterra, dispone de ABS más ABD, ocho airbags, control de estabilidad, aire acondicionado, cuatro elevalunas eléctricos, radio CD, mandos en el volante, banqueta posterior deslizable, doble zona de carga y retrovisores eléctricos y calefactables. Por 1.200 euros más, la versión Sport añade control de crucero, faros antiniebla, sensor de lluvia y luces, climatizador dual y retrovisores plegables eléctricamente. Si queremos más, por 2.800 euros adicionales la Executive lleva navegador, cámara trasera y manos libres. Y por 3.100 xenón, sensor de parking, cargador de CD, tapicería de piel, asientos calefactables y techo solar panorámico. Por último, la versión tope de gama es la Advance, con sistemas de seguridad como el AFS (alumbrado activo), el CMBS (protección contra impactos), el ACC (control de crucero adaptativo) o el E-PRE (pretensión electrónica de cinturones), que cuesta 3.000 euros más.


 El nuevo CR-V, que llega en enero con precios entre 27.300 y 39.400 euros, ha sido creado por Honda para hacerle la vida imposible al Toyota Rav4. Este último lo supera en oferta mecánica, con un D4-D de 177 CV, y el CR-V en gama, duplicando sus versiones y ofreciendo equipamientos de seguridad no disponibles ni como opción en el Toyota.

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