Honda Accord Tourer 2.4 i-VTEC Aut.

El familiar del Accord presume de una estética más deportiva, de un maletero versatil, de acabado, dinámica y equipamiento, de bandera en el tope de gama. Lo probamos con motor de gasolina 2.4 y caja automática. Su rendimiento es bueno, sin más.

Es de los familiares medios premium más equilibrados por tamaño, calidad, comportamiento, relación precio/equipación, posición de conducción (idónea) y hasta rendimiento. También es de los más modernos y de los que mayor énfasis depositan en materia de seguridad, algo a valorar. Frente a sí, una legión de modelos capitaneada por los Audi A4 Avant, BMW Serie 3 Touring, Mazda6 Wagon, Toyota Avensis Sportcross o Volkswagen Passat Variant, por citar sólo algunos ejemplos.


Esta octava generación llegó al mercado el año pasado superando en muchos aspectos a su antecesora. Nos hemos puesto al volante del tope de gama en gasolina, con unas impresiones, en conjunto, muy positivas. Pero ya te anunciamos que la alternativa de gasóleo 2.2 i-DTEC, sólo 100 euros más cara -amortización inmediata- se lo pone muy, muy cuesta arriba, sobre todo ahora que en vez de 150 va a rendir 180 CV.

Interior

El Tourer es un automóvil de gran presentación interior, ordenada, refinada y de calidad. Con una longitud de 4.740 mm -distancia entre ejes de 2.705, idéntica en su antecesor- ofrece un habitáculo bastante amplio, incluso para que detrás de un conductor de 1,85 metros se siente un pasajero de talla similar. Así, 4 adultos pueden acomodarse a en un trayecto largo con garantías de confort.


La versión que nos ocupa, la mejor dotada en la gama, incluye una amplísima dotació con cuero, techo solar, control de velocidad activo ACC, acceso y arranque keyless, sonido con 10 altavoces y puertos USB/Aux-in, cofre central anterior refrigerado, Bluetooth, navegador con DVD y cámara marcha atrás, faros de xenón -sólo para la luz de cruce-, sensores de lluvia y luces, alerta por cambio involuntario de carril LKAS y sistema precolisión CMBS -alerta con señales visuales y acústicas de una proximidad excesiva al vehículo precedente, y si valora la inminencia de un impacto por alcance tensa los cinturones y realiza una suave frenada por sí mismo-, estabilizador VSA


Los asientos delanteros, firmes, de excelente sujeción lateral y apoyo a la altura de los hombros, cuentan con reglajes eléctricos. Todo queda a mano, bien dispuesto, aunque al principio abruma los 20 botones del volante y otros tantos en el cuerpo central de la consola para gestionar el climatizador -de doble zona- o el sistema de sonido. Las puertas traseras no tienen un ángulo de apertura generoso. A cambio, el portón disfruta de apertura y cierre eléctrico, y la boca de carga, bastante ancha, queda a una altura próxima al suelo.

Hablando del maletero, el espacio parte de 395 litros, a los que hay que sumar otros 53 en un hueco dispuesto bajo el piso, ideado para meter herramientas, triángulos, unos guantes… El espacio, completamente enmoquetado, presenta una superficie plana -incluso con el asiento trasero abatido, que queda al ras-, aunque las torretas de la suspensión trasera son bastante intrusivas, lo que no permite aprovechar toda la anchura disponible. No es un carguero puro y duro, sino un automóvil versátil para familias y usuarios que necesiten meter con facilidad bicicletas, cañas de pesca…

Comportamiento y Prestaciones

En la anterior edición Accord el motor que nos ocupa, un 2.4 de gasolina con 4 cilindros atmosférico, culata de 16 válvulas, inyección indirecta y distribución variable i-VTEC -en teoría pensada para mejorar consumos y respuesta mecánica- resultaba explosivo. Ahora, y pese a que rinde 201 CV -antes 194- y 234 Nm a 4.600 rpm ha perdido carácter, sobre todo con el cambio automático de 5 velocidades mediante convertidor de par que llevaba nuestra unidad de pruebas.

Empuja, pero pese a sus 9,1 segundos en el 0 a 100 km/h o su velocidad punta de 222 km/h hay que “buscarle las vueltas” para que reaccione con vivacidad, lo que sobre todo hace desde 4.000 rpm -eso sí, hasta 7.500 con la posición Sport del cambio, la que más apura de las 2 posibles-. Por ello en tráfico urbano se aprecia lento y remolón, por ejemplo saliendo de cruces e intersecciones. En todo caso, es un motor de tacto metálico, que suena deportivo cuando se exprime… y gasta en consonancia, alrededor de 11 litros a los 100 -9,1 homologa la marca-.


El citado cambio funciona con suavidad, pero a estas alturas la competencia ofrece, como mínimo, una marcha más. Probablemente esa sexta relación permitiría reorganizar la transmisión y sacar más partido al propulsor. El manejo secuencial sólo se realiza en las levas adosadas al volante.


Sobre la dinámica, es muy confortable, pero también equilibrada. Puede que no sea el más ágil de la categoría, pero no anda lejos y su cuadro de suspensiones independiente determina una pisada sana y agarrada, muy predecible. Entra en curva con decisión y resulta fácil de conducir, perdona errores y absorbe baches con suficiencia. Por si acaso, cuenta con un estabilizador bien calibrado. Eso sí, al menos en nuestra unidad de pruebas la dirección exhibía un retorno acusado que restaba linealidad, si bien su asistencia era correcta.


De cualquier modo, el coche es una excelente alternativa a los mejores exponentes germanos. Eso sí, aunque el motor analizado tiene su gracia nosotros nos decantaríamos abiertamente por el turbodiésel, que por algo es el más solicitado.

Destacable

– Acabado y equipamiento.
– Posición de conducción.
– Dinámica muy equilibrada.

Mejorable

– Empuje a baja velocidad.
– Consumo sensible.
– Maletero de formas algo irregulares.

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