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Gumpert Nathalie: el primer coche con pila de combustible de metanol

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14 de marzo, 2019

Los coches de metanol no son ninguna novedad ni tampoco los de pila de combustible, pero este Gumpert Nathalie es el primero en juntar ambas tecnologías y los resultados prometen ser revolucionarios.

Aunque en España no son muy frecuentes, en muchos países los coches queman metanol y son tan habituales como aquí los de gasolina. También la tecnología de las pilas de combustible son algo viejo y existen desde hace décadas como prototipos e incluso se comercializan ya algunos modelos. Hyundai, Honda y Toyota lideran esta tecnología en la actualidad. Sin embargo, nunca hasta ahora un coche había empleado el metanol como combustible para sus pilas, así que se puede afirmar que el Gumpert Nathalie es el primer coche con pila de combustible de metanol.

Las pilas eléctricas son unos reactores químicos en los que se produce una reacción química que genera electricidad. La diferencia respecto a una pila de combustible es que esa reacción es cerrada y limitada. En una pila de combustible lo que se hace es alimentar ese reactor con nuevo combustible para que la reacción química que genera electricidad sea constante y no pare mientras no se acabe el suministro de combustible.

En coches como el Hyundai Nexo, el combustible que alimenta la pila es hidrógeno. El resultado de esa reacción química es vapor de agua y electricidad, de modo que es 100% limpia para el medio ambiente. El problema es que el hidrógeno es un elemento muy abundante en el mundo pero que siempre va asociado de otros elementos formando moléculas (la más conocida es la del agua H2O) y separarlo para convertirlo en hidrógeno puro requiere de muchísima más energía que la que luego se obtiene quemando hidrógeno.

Lo que se les ha ocurrido a los de Gumpert es usar alcohol metílico como combustible para la pila de combustible, mucho más barato de producir que el hidrógeno. Lo malo es que, así como la combustión del hidrógeno sólo genera vapor de agua como residuo, al quemar metanol para producir electricidad se sigue generando CO2, aunque en menos cantidades que con la gasolina o el gasóleo, por eso la idea de Gumpert no resulta tan genial como pudiera parecer.

Gumpert Nathalie: 800 CV eléctricos

Desde este ángulo, el Nathalie recuerda al Nissan GT-R.

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El Gumpert Nathalie cuenta con un motor eléctrico en cada una de sus ruedas de 200 CV, lo que suma una potencia conjunta de 800 CV. Para alimentarlos, el Nathalie cuenta con una batería de ion de litio que actúa como acumulador y una pila de combustible alimentada por metanol que se encarga de generar la electricidad que va llenando esa batería como si se tratase de un generador de 5 kW permanente y alimentando los motores. Aunque la batería esté completamente descargada, ese suministro de electricidad de la pila de combustible es capaz de hacer que el Gumpert se mueva a una velocidad constante de 112 km/h.

Con estas características, el Gumpert Nathalie logra alcanzar una velocidad máxima de 306 km/h, una autonomía de 530 km que se pueden “recargar” en apenas 5 minutos, que es lo que lleva llenar su depósito de metanol.

¿De qué sirve toda esta tecnología si seguimos emitiendo CO2? Pues esa es la gran pregunta. La gran ventaja de este coche es que es más eficiente que un motor de combustión y consigue esas prestaciones con un desperdicio tres veces menor de energía, de modo que, para obtener las prestaciones de un coche de 800 CV emitimos sólo un tercio del CO2 que generaría el mismo coche con el motor de gasolina.

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