GTA

5 Marzo, 2008, modificada el 11 Enero, 2011 por

GTA, un preparador de competición fundado en 1994 por el valenciano Domingo Ochoa, da el salto del automovilismo deportivo a la fabricación de coches de calle.

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GTA, un preparador de competición fundado en 1994 por el valenciano Domingo Ochoa, da el salto del automovilismo deportivo a la fabricación de coches de calle con un biplaza de espectaculares prestaciones que innova en cuestión de tecnología. Porque si su V10 de 780 CV impresiona, qué decir de su chasis de carbono y titanio o de sus suspensiones de Fórmula 1.


En secreto. Así se ha trabajado en GTA desde que una mañana de noviembre de 2005 su director, Domingo Ochoa, saludaba a su ingeniero Sento Pallardó con un sorpresivo «¿Por qué no hacemos un coche?». Ochoa, nacido en la localidad valenciana de Torrent hace 43 años, constataba al finalizar cada temporada que su personal tenía mucho tiempo libre hasta el siguiente campeonato y que «era una lástima desaprovechar a ingenieros y mecánicos con tantos conocimientos».


 Pallardó se debió tomar muy en serio aquella pregunta, porque acudió a la mañana siguiente al taller, situado a pocos kilómetros del circuito de Cheste, con un primer diseño. «Me lo enseñó y nos liamos», afirma Domingo Ochoa, quien el pasado 21 de febrero desvelaba en público su proyecto tras 27 meses de ardua labor, llevada a cabo sin desatender su actividad en la F-3, el Campeonato de España de GT y el International GT Open. «Al mes siguiente ya teníamos la primera maqueta», nos dice Pallardó, diseñador del coche y hombre de confianza de Ochoa, quien no dudó en hacerle socio de GTA cuando comprobó sus capacidades.


El superdeportivo valenciano no quiere luchar contra modelos de Porsche o Ferrari, sino que apunta más arriba, exactamente a vehículos tan exclusivos como el Koenigsegg CCX o el Pagani Zonda. De hecho, la idea es fabricar un total de 100 unidades –99 para su venta, además del prototipo– durante cuatro años. Su puesta de largo tendrá lugar en el trazado urbano de Valencia, coincidiendo con la carrera de F-1 que la ciudad acogerá en agosto.


Espectacular, sin duda, es la estampa de este coupé biplaza, de afilado morro, bocas de refrigeración en los extremos del frontal y pontones laterales que ascienden a medida que se acercan a la zaga –forman un plano con el alerón trasero, de incidencia variable–. Además, parabrisas y techo son una pieza y otro cristal permite observar desde el exterior el enorme V10, que recibe una puesta a punto específica en EE.UU. para extraer 97 mkg de par y 780 CV. Además, con sólo variar la gestión electrónica podrá usar gasolina ecológica, lo que lleva la potencia a 840 CV.


Tal rendimiento y un Cx de 0,35 permiten estimar una velocidad máxima sobrecogedora, aunque GTA limitará la punta a 340 km/h, pues ir más allá determinaría unos desarrollos de cambio –el coche tiene una caja manual secuencial de seis marchas– tan largos que perjudicarían el confort. El resto del «misil» valenciano no defrauda: será el primer coche del mundo con chasis de carbono, kevlar y titanio –pesa menos de 100 kilos–, pero también el primero con trapecios de suspensión de carbono, solución tomada de la Fórmula 1.


Además, la amortiguación pilotada tiene un sistema que permite al conductor subir el morro –con un botón y se baja al superar 40 km/h– y los discos de freno, de 380 milímetros y ventilados, son carbono/cerámicos. Ochoa también nos explica el cuidado con el que se ha concebido la refrigeración del motor –hay una bomba eléctrica auxiliar en el frontal–, la elección de las gomas –Pirelli–, de las llantas –OZ Racing– o del lubricante –Gulf–, aunque no desvela el precio exacto –se acercará a los 500.000 euros, muy por debajo de lo que cuestan sus rivales– ni, curiosamente, el nombre del primer modelo de la marca del lobo.

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