Grand C4 Picasso / 308 SW / Renault Grand Scénic

30 Julio, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

El 308 SW es el último modelo de Peugeot y la posibilidad de poder equiparlo con 7 asientos le permite ser una alternativa válida a los monovolumen compactos con ese número de plazas. En esta ocasión, lo comparamos con los dos modelos más vendidos de ese segmento y comprobamos que el familiar de la marca del león se defiende bien. Por su concepción, cede frente al Grand C4 Picasso y el Grand Scénic en todo lo relacionado a modularidad y espacio interior, pero vence en la batalla relación precio/calidad y consumo.

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Más información en hoyMotor16, número 1294


Hoy por hoy, Peugeot es la única marca generalista que no ofrece en su catálogo de modelos un monovolumen compacto, pero su 308 SW, un vehículo que comenzó su comercialización hace unas pocas semanas, es una alternativa muy válida a ese tipo de coches, sobre todo, si elegimos dotarle de siete asientos (la tercera fila es opcional y cuesta 519 euros, que ya hemos incluido en el precio final). Para comprobar si da la talla frente a los monovolumen compactos de siete plazas, qué mejor que enfrentarlo a los dos más vendidos: el Citroën Grand C4 Picasso y el Renault Grand Scénic, que, además, da la coincidencia de ser, al igual que Peugeot, modelos franceses.


Estos tres coches, orientados hacia un uso familiar y de ocio, son vehículos en los que hay que destacar, ante todo, su buena practicidad y versatilidad de uso. También que son unos modelos con los que resulta muy placentero realizar viajes de largo recorrido. El Peugeot 308 SW, gracias a su bien aprovechada carrocería familiar, se permite plantar cara a dos monovolumen del prestigio del Citroën Grand C4 Picasso y del Renault Grand Scénic.


El modelo de Peugeot, que es el más novedoso de los tres, tiene en contra, debido principalmente a su menor altura, un peor aprovechamiento de su espacio interior, algo que le penaliza mucho, sobre todo, si está equipado con la tercera fila opcional de asientos.


A su favor tiene otras virtudes, como son un mejor comportamiento dinámico y el motor con mejor economía de funcionamiento. También una relación calidad precio muy buena, por lo que, para aquellos que no les sea vital la tercera fila de asientos, tienen en este modelo una alternativa muy valida a los monovolumen compactos.


Sin embargo, para aquellos para los que el espacio interior sea lo más importante, el modelo de Citroën es el mejor conseguido. Su principal obstáculo es su precio, bastante superior al de sus rivales. Una diferencia de precio que compensa en parte por su rico equipamiento de serie y que merece la pena pagar si se va a utilizar de verdad con la configuración del interior de siete asientos. Aunque hay que advertir que la versión de este modelo utilizada en la comparativa es la más lujosa de la gama, por lo que si se opta por otras menos equipadas nos encontramos con unos precios similares a los de sus rivales.


Si lo que prima en la elección final es la factura total del coche, el Scénic con el precio más bajo de los tres, es el coche ideal. Además, el modelo de la marca del rombo es uno de los coches más prácticos de su segmento y, a lo largo de los años que lleva comercializándose, se ha labrado una merecidísima buena reputación.

    Comportamiento

    Tras pasar la prueba del ‘Correvit’ en la pista del INTA, en el cómputo general de las prestaciones, el más rápido es el 308 SW, que además tiene también a su favor ser el que menos consume.


    Estos tres modelos también presumen de tener un comportamiento dinámico muy bueno. Las tres marcas se han decantado por unas suspensiones en las que prima el confort, pero sin que se vea perjudicada su estabilidad. El más sofisticado en este aspecto es el Citroën, que cuenta en el eje trasero con un sistema de suspensiones neumáticas , cuya gran ventaja es mantener siempre el mismo nivel de la carrocería, independientemente de lo cargado que vaya. Asimismo, ofrece la posibilidad de bajarlo de atrás en parado, permitiendo que sea más fácil cargar y descargar objetos pesados o voluminosos.


    Al Peugeot 308 SW le beneficia la menor altura total de su carrocería, por lo que cuenta con un centro de gravedad más bajo y eso le permite ser más ágil en carreteras viradas y estrechas. Por eso es, del los tres, el que más alegrías permite al volante. En zonas de curvas es el que mantiene mejor el tipo, con unos balanceos menores de la carrocería que sus rivales. En carreteras viradas, el Grand Scénic, con una suspensiones de reglajes más suaves, se inclina más y, en consecuencia, resulta un poco menos ágil que sus otros dos adversarios en ese tipo de carreteras, a la vez que, hasta que nos habituamos, transmite menos confianza al volante.

    prestaciones

    Técnicamente, emplean soluciones muy parecidas. Los tres motores turbodiésel son de inyección directa por rail común, con turbo de geometría variable e intercooler. El modelo de Citroën y el de Peugeot montan el conocido 2.0 HDi con fi ltro de partículas y 16 válvulas con 138 y 136 CV, respectivamente, declarados ofi cialmente. Unos motores de concepción muy moderna, que destacan por mostrar una gran suavidad de funcionamiento y un magnífico rendimiento.


    Frente a ellos se sitúa el 1.9 dCi del Grand Scénic, que se diferencia por tener sólo dos válvulas por cilindro y una potencia de 130 CV. Los tres motores están asociados a cajas de cambios de seis marchas, aunque el Grand C4 Picasso sólo está disponible con el cambio automático CMP, una caja con mando secuencial por medio de levas tras el volante, que no es de corte muy deportivo, pero que tiene a su favor una gran comodidad de uso, sobre todo, callejeando en ciudad.

    Interior y maletero

    Los tres tienen una longitud y una anchura muy similar. Donde está la principal diferencia es en la altura, cota en la que los monovolumen son superiores. También ganan al 308 SW en la distancia entre ejes. Esto supone una ventaja muy importante para el Grand C4 Picasso y el Grand Scénic a la hora de organizar su espacio interior, su modularidad y, sobre todo, el sitio disponible en la tercera fila de asientos y en el maletero.


    En todo esto, el modelo de Citroën es el mejor conseguido. El Renault fue pionero en el segmento, al ofrecer siete asientos individuales, y su veteranía, pese a seguir siendo uno de los coches más prácticos del mercado, deja notar el paso del tiempo. Los modelos que han llegado después se han mirado en su espejo y han ido aportando soluciones más útiles. Este es el caso del Grand C4 Picasso, que es de los tres el que ofrece un espacio interior mejor aprovechado y más sitio para siete pasajeros. Este aspecto destaca, sobre todo, en la tercera fila de asientos, que es la más aprovechable de la comparativa, al ser la que más altura tiene al techo y la que cuenta con más sitio para las piernas. También es a la que resulta más fácil acceder, algo que se debe a una ingeniosa solución que ha aplicado Citroën, ya que en los asientos de la segunda fila, además de poder desplazarse longitudinalmente, la banqueta se puede plegar hacia arriba, como si de los asientos de un teatro se tratara. Eso permite un mayor desplazamiento longitudinal de los asientos y, en consecuencia, un espacio mayor para poder acceder a la tercera fila.


    En este particular ranking hay que situar a continuación al Grand Scénic, que se ve penalizado frente al Citroën por una altura menor al techo y un espacio más reducido para las piernas, lo que hace que la tercera fila de asientos tenga menos utilidad, además de por un peor acceso a esas plazas. En todo esto, al 308 SW le penaliza su típica carrocería familiar y es el que ofrece la tercera fila menos aprovechable, útil solo para niños pequeños. Esto también repercute en la capacidad del maletero. En este sentido, con los siete asientos ocupados, el Citroën es el mejor, con 208 litros. A continuación se sitúa el Renault, con 200 litros, y último es el Peugeot que, con esa configuración del interior, se queda sin espacio para el equipaje.


    Apoyados por una mayor cota de altura, el Grand C4 Picasso y el Grand Scénic, aportan una solución muy práctica cuando hay necesidad de utilizar esa tercera fila de asientos. Ambas marcas han optado por camuflarla, cuando no se necesita, en el plano de carga del maletero, de forma que una vez escamoteadas permiten una gran capacidad de carga: 576 litros, el Citroën, y 475 litros, el Renault. Esto no es posible en el Peugeot, ya que cuando no se hace uso de la tercera fila de asientos hay que desmontarlos y dejarlos guardados en casa, con todo lo que ello conlleva. Eso sí, cuando no se utilizan nos obsequia con una capacidad de maletero de 508 litros.

    Equipamiento

    En lo que coinciden plenamente estos tres modelos con vocación familiar es en que resultan muy fáciles de conducir. Los tres equipan un buen número de ayudas electrónicas, con controles de tracción y de estabilidad muy efi caces, que hacen que conducirlos sea un juego de niños. Además, los hace muy seguros y, para complementar todo esto, están también muy bien dotados de múltiples sistemas de seguridad pasiva, entre los que se cuentan una generosa dotación de airbag. En este aspecto, los dos modelos del Grupo PSA se desmarcan del Renault, al contar en su equipamiento con airbag de rodilla ubicado en la columna de la dirección.

    Puesto conducción

    Algo común en estos coches es su gran facilidad de conducción. El volante es regulable en altura y profundidad en todos, aunque hay algunos detalles en el puesto de conducción que los diferencian. En el caso del Citroën y del Peugeot hay que criticar los numerosos mandos ubicados en la consola central, que además tienen un tamaño muy pequeño y algunos resultan difíciles de encontrar con el coche en marcha.


    Del Citroën hay que destacar la particularidad de los multiples mandos ubicados en su volante, algo que requiere un periodo de adaptación para conocerlos. Por otra parte, mientras que Grand C4 Picasso y Grand Scénic recurren a un freno de estacionamiento con mando eléctrico, que no ocupa apenas espacio, el 308 SW sigue recurriendo a la tradicional palanca ubicada entre los dos asientos delanteros. Al margen de todo esto, el Renault se desmarca con el detalle técnico de no precisar llave de arranque, ya que dispone de una tarjeta que interactúa con el coche y un botón para poner en marcha y parar el motor.

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