Golf GT TSI vs Golf GT TDI

18 Diciembre, 2006, modificada el 11 Enero, 2011 por

Prestaciones excelentes, calidad sobresaliente, equipamiento al más alto nivel, seguridad activa y pasiva fuera de toda duda… ¿Qué Golf comprar?

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Pocas veces, a lo largo de la semana que dura cualquiera de nuestras pruebas, nos habían pedido con tal reiteración que nos decidiéramos por uno de los dos coches comparados. En la gasolinera, en el lavado automático, durante la sesión fotográfica… todos querían saber «cuál nos quedaríamos». Y seremos sinceros: después de devolverlos seguimos teniendo dudas.
Entre la media docena larga de personas que los han conducido en este tiempo hay opiniones para todos los gustos, y si alguien señalaba una virtud como decisiva otro replicaba con un argumento
irrebatible. Pero todos sin han coincidido en que ambos van «de cine » y que la compra del «peor» de los dos será una magnífica idea.


Es imposible distinguir al TDI del TSI, pues no hay logotipos que les diferencien… salvo que levantamos el capó.


Precio dispar
En realidad, el precio establece una ventaja neta a favor de la opción de gasolina, pues el Golf GT 1.4 TSI cuesta 2.820 menos que la variante 2.0 TDI. Y valorando que hablamos de dos motores con 170 CV, y de un equipamiento idéntico, parece demasiado dinero, pues son 469.000 de las antiguas pesetas. En este punto es donde algunos dejarán ya  de leer. Y harán bien en olvidarse del TDI si no hacen muchos kilómetros al cabo del año, si no les importa repostar con más frecuencia o si «desprecian » el mayor valor de recompra que se le presupone a todo diésel al cabo de unos años. En lo que se refiere a la amortización, para recuperar 2.820 euros a base de ahorrar carburante necesitaríamos recorrer ¡¡275.000 kilómetros!!; pero si en lugar de realizar el cálculo con el gasto medio oficial –6,4 l/100 km en el TDI y 7,2 en el TSI– lo hiciésemos con el consumo medio real –el que hemos registrado en nuestro habitual tramo de pruebas–, el periplo necesario se reduce a 105.000 kilómetros; que también es mucho, pero no tanto.


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En nuestra redacción aún no hay acuerdo sobre cuál de los dos parecía«andar» más. Pero las cifras cantan: el GT de gasolina.


Y es que el Golf GT con motor 2.0 TDI de 170 CV ha gastado menos de lo esperado, y esos 6,20 litros cada cien kilómetros, tratándose de un compacto con 170 CV y cambio automático –hemos enfrentado las versiones DSG, que encarecen 2.130 euros la factura de ambos–, nos parece un valor bajísimo. Por contra, el 1.4 TSI se ha ido hasta 8,71 l/100 km reales, bastante más de lo homologado por la marca germana. Y eso que, pese a todo, nos parece una cifra razonable en un coche con mecánica de gasolina –tiene inyección directa, compresor y turbo– de semejante rendimiento. Curioso, por cierto, que con la transmisión DSG estos Golf gasten menos en la práctica que sus «hermanos » de cambio manual –también de seis marchas–, lo que dice mucho en favor de esta caja, suave, rápida y eficaz como pocas, aunque también de mantenimiento más caro –cambios de aceite relativamente frecuentes–.
Si las prestaciones son motivo de precaución –no sería de extrañar en un cliente interesado en los Golf GT– conviene aclarar que sólo el cronómetro es capaz de dictar sentencia, pues hablamos de décimas. Así, en un adelantamiento fulgurante –de 80 a 120 km/h– la variante de gasolina requiere 5,2 segundos, por los 5,6 de su «rival» de gasóleo. O sea, que ambos parecen tener un reactor escondido. Y si aceleramos desde parado, la igualdad también es manifiesta, como demuestra un dat al cabo de un kilómetro, el GT TSI pasará con sólo cuatro décimas de ventaja; es decir, sacándole 19 metros, que no es nada. Y es que los dos empujan como «demonios», lo que sorprende más en el caso del TSI, que se conforma con 1.390 cc de cilindrada.


Los Golf GT llevan una suspensión firme y rebajada 15milímetros. Al límitese nota que el motor TSI pesa menos


Que los dos «corran» lo mismo no significa que lo hagan igual. Porque el funcionamiento del TSI es más deportivo, ya que el margen de uso comprende
Entre 1.500 y 6.500 vueltas , cuando el TDI es más fuerte entre 1.800 y 4.500. Además, el diésel suena un poco más en frío y no presume del «bramido» que sí tiene el TSI.
Aunque nadie debe pensar en la mecánica turbodiésel como una fuente de claqueteos, porque no es cierto, ya que sus inyectores piezoeléctricos han suavizado la personalidad respecto a los TDI de 105 ó 140 CV. Lo mejor, si cabe, es que el resto del conjunto -de «los conjuntos », mejor dicho- está a la altura de los motores: son fáciles de conducir pero muy eficaces, pasan por donde se les dice sin balanceos acusados -la suspensión es más firme, y eso resta capacidad de filtrado en malas carreteras- y brillan tanto por la consistencia de su frenada como por la precisión de su dirección. Sumen una postura de conducción acertada -los asientos son magníficos-, un funcionamiento del cambio sin tacha -llevan levas en el volante- o una sensación de robustez general en línea con lo habitual en Volkswagen. Y si quieren más, repasen el equipo de serie: faros bixenón, climatizador, sensor de lluvia y luces, alarma, llantas de 17 pulgadas, ocho airbag, ESP, servofreno de urgencia… Nosotros seguimos dudando entre uno y otro, pero reconocemos que el TSI tiene a su favor cuestiones objetivas -es mucho más barato y no tiene un consumo prohibitivo- y subjetivas -agrada más en conjunto y tiene una tecnología que apetece poseer-.

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