Gilera GP 800

10 Junio, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

El concepto de vehículo utilitario y ciudadano, que normalmente va unido a lo que entendemos por scooter, hay que desecharlo con esta Gilera GP 800, pues representa todo menos eso.

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Más información en Hoymotor16, número 1285


Este ilustre constructor italiano ha dado un paso adelante en la evolución de los vehículos de dos ruedas y ha creado una especie de híbrido de gran cilindrada, que mezcla una moto y un scooter. Ni que decir tiene que la GP 800 es grande, ancha y larga y, a pesar de ello, tiene una línea marcadamente deportiva.


El motor es un bicilíndrico en V a 90º que rinde 75 CV a 7.250 rpm. Lleva un solo árbol de levas y cuatro válvulas en cada culata, va refrigerado por agua y alimentado por medio de un sistema de inyección electrónica. Es un auténtico motor de moto que va unido a la transmisión primaria y funciona de modo independiente con respecto a la suspensión trasera, como en una moto convencional, al igual que la transmisión secundaria por medio de una clásica cadena. Aquí, la única similitud con los scooters es el cambio automático, por medio de un variador unido a un embrague centrífugo.


Prestaciones: acelera como un misil


La posición de conducción es cómoda, la altura del asiento contenida y, aunque la cúpula no es muy amplia, su altura se puede regular eléctricamente, por lo que ofrece buena protección. Los mandos están bien situados y la información que proporciona el cuadro de instrumentos es completa. Solo apuntar que estorba un poco el voluminoso puente central, pero no puede ser de otra manera, pues dentro se encuentra el motor y los gruesos tubos de acero que conforman el chasis.


En cuanto a sus prestaciones son de infarto, acelera como un misil (5,7 seg. de 0 a 100 km/h) y corre más de 200 km/h de velocidad punta de verdad. En ciudad no es un vehículo urbano, pesa más de 260 kilos en orden de marcha y tiene un ángulo de giro escaso, lo que representa un problema a la hora de ratonear entre los coches.


Otra historia bien distinta es cuando dejamos atrás los edifi cios y salimos a carretera abierta, su torpeza y pesadez se transforman en precisión y aplomo a la hora de abordar cualquier tipo de viraje. En autopista, su conducción transmite confianza, es confortable y segura y resulta muy divertida en tramos virados de carreteras de montaña, que me invitan a «atacar» en cada viraje. Las ruedas de 16 y 15 pulgadas delante y detrás, me dan confi anza y los frenos, a pesar de no llevar ABS ni otro tipo de asistencia ni frenada combinada, son de una efectividad absoluta.


La Gilera GP 800, a pesar de todas sus virtudes dinámicas, va dirigida a motoristas con experiencia que quieran disfrutar de algo especial y diferente.

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