FunkeWill Yes! Roadster 3.2

31 Enero, 2008, modificada el 11 Enero, 2011 por

La mayoría de descapotables de hoy en día son a la vez un coupé gracias a su techo duro retráctil. con esta nueva moda se ha perdido la esencia de los descapotables de verdad, los de capota de lona. pequeños constructores como funke Will demuestran que este diseño sigue de moda gracias a modelos como el Yes! Un biplaza de motor central con 255 cV y tracción trasera de lo más singular.

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Construir su propio deportivo es el sueño de todos los apasionados al motor. En el caso de los ingenieros Herbert Funke y Philipp Will es una realidad gracias al Yes!, que significa Young Engineers Sportscar. Su ambicioso proyecto encarnado en un biplaza con motor central de lo más extremo empezó a cobrar vida en 1999 cuando tras finalizar sus estudios en la universidad de Colonia (Alemania), juntos fundan Funke Will Engineering GMBH en Rheinbach, cerca de Bonn. En el Salón de Francfort de ese mismo año presentan un prototipo del Yes! Se trataba de una variante radical denominada Clubsport que no contaba ni con techo ni con puertas.


Esta presencia en Francfort provocó gran expectación entre la prensa, a la vez que un buen número de firmas del sector de componentes se interesaron para colaborar en el proyecto. Dos años se trasladan a un hangar de los años 30 totalmente reformado en Grossenhain, próximo a Dresde. Es en el mismo 2001 cuando ve la luz el primer Yes! Roadster con un motor 1.8 Turbo de origen Audi modificado hasta lograr 286 CV. Estos primeros coches eran la prueba de fuego de que el proyecto funcionaba.


Ahora, seis años más tarde, la marca se está consolidando en el sector de los superdeportivos más exclusivos con una segunda generación de Yes! más evolucionados y con unos acabados infinitamente mejores.


Ligereza extrema


El chasis de aluminio y la mínima carrocería de fibra hacen que el peso total del conjunto sea de tan sólo 890 kilos, incluyendo un potente V6 de 255 CV. Las dimensiones del vehículo son muy reducidas, con menos de 4 metros de largo y 1,8 metros de ancho. Si a esto añadimos que sólo mide 1,23 metros de alto cuando lo tenemos delante parece que estemos ante un kart de circuitos. Sin duda, el Yes! ratifica la teoría de Colin Chapman que decía que para que un deportivo sea rápido lo más importante es que también sea ligero. Los ingenieros Funke y Wi l l aprendieron bien la lección y han dado lugar a un deportivo de lo más espectacular.

    En marcha

    Tras ponerlo en marcha nos damos cuenta de algo que ya esperábamos, el Yes! es un marco incomparable con el que poder disfrutar de la sonoridad del motor V6 de origen VW. Este propulsor, que la marca de Wolfsburg monta el en Golf R32, es famoso por su bronco sonido y les podemos asegurar que en el Yes! gracias a sus escapes de acero inoxidable éste se multiplica por cuatro. Es una gozada entrar en un túnel, bajar de marcha y escuchar la melodía de sus seis cilindros. Hoy pocos motores de gran producción sean capaces de ofrecer una musicalidad como la de este 3.2.


    No importa cuál sea la marcha que llevamos engranada, el motor empuja y es capaz de catapultar al Yes! hasta velocidades de lo más ilegales con solo acariciar el acelerador. Los 890 kilos de peso son los grandes responsables de esta agilidad inaudita. El Yes! se muestra más salvaje y mejor asentado que, por ejemplo, un Lotus Elise. Mientras que éste último es demasiado ligero y a cierta velocidad parece que flote un poco, el caso del Yes! es todo lo contrario, en todo momento se muestra firme y seguro sobre el asfalto.


    Su dirección es de lo más directa y mediante su volante de reducidas dimensiones podemos llevarlo como si se tratara de un kart. La caja de cambios manual funciona a la perfección y sus recorridos son cortos y precisos. Conducir el Yes! es una auténtica maravilla, pocos deportivos son capaces de ofrecer un placer de conducción equiparable. Hay coches que por concepto son parecidos, como el Caterham, pero que conduciéndolo no tenemos la sensación de estar al volante de un coche moderno.

    prestaciones

    Este atractivo biplaza monta en posición central trasera un V6 de origen Volkswagen con 255 caballos que transmite su fuerza al eje trasero mediante una caja de cambios manual de seis relaciones. Las cifras que anuncia la marca no están nada mal, con un tiempo de 4,9 segundos en la aceleración hasta 100 km/h desde parado y con una velocidad punta de 255 km/h.


    Por desgracia en nuestra prueba no tuvimos la ocasión de comprobar si estos datos son del todo ciertos o no, ahora bien, sí les podemos asegurar que nos lo pasamos en grande conduciéndolo por una sinuosa carretera secundaria. No hay nada como ponerse al volante para conocer mejor un coche. La unidad que nos cedió Funke Will AG era un Yes! Roadster 3.2, la versión con motor atmosférico de 255 CV.


     

    Equipamiento

    El precio del confort


    El habitáculo cuenta de serie con el volante, los asientos y poco más. Todo o casi todo lo que ven en el interior del Yes! Roadster que probamos es opcional. La marca sabe que muchos de sus clientes buscan prestaciones puras y que no dan importancia a elementos de confort dado que lo quieren es, ante todo, ligereza. Es por ello que elementos como los que detallamos a continuación se facturan a parte: iluminación en el habitáculo (130 euros), equipo de sonido multimedia con DVD y pantalla táctil (2.000 euros), alarma (450 euros), asistente parking (400 euros), aire acondicionado (1.900 euros), airbag de conductor y acompañante (1.500 euros), interior de piel (2.200 euros), asientos calefactables (350 euros), espejo interior (50 euros),… Y la lista sigue. El Yes! es un coche que podemos configurar completamente a nuestro gusto.


    Otra alternativa que da la marca es un pack deportivo que por 4.500 euros incluye suspensión más dura, escapes de competición, llantas de 18” y extintor. Una configuración ideal si lo que vamos a hacer del Yes! va a ser rodar en circuito.

    Puesto conducción

    La posición de conducción es relativamente buena. En un roadster es muy importante el grado de inclinación del parabrisas, si éste es muy cerrado da lugar a un marco muy metido hacia el habitáculo, algo que a su vez dificulta el acceso a bordo. En el caso del Yes! está muy bien resuelto con un marco redondeado que apenas molesta. El asiento dispone de regulación longitudinal, al igual que el volante. Con ello, adultos de múltiples tallas pueden acomodarse en el interior. El túnel central es un elemento muy marcado en el habitáculo dado que divide el espacio entre ambos asientos. Las puertas de apertura tipo tijera son un elemento que causa sensación allá donde va, pero que a la vez es de lo más práctico pues apenas requieren de espacio libre para abrirlas.


    En el caso de lluvia podremos cubrir nuestras cabezas con una capota de lona de emergencia, aunque la estética del coche no mejore con ella, al menos nos salva de un remojón. Opcionalmente la marca ofrece un techo duro de fibra en el color del vehículo que sí encaja mejor con el diseño del Yes!

    Espacio y practicidad

    El Yes! sí transmite un tacto de automóvil moderno aunque es igual de poco práctico para el día a día que cualquier biplaza descapotable. Su maletero delantero es minúsculo, en él sólo podemos guardar la capota de lona y una bolsa que la propia marca ofrece como opción. En la trasera no busquen ningún otro compartimento, dado que allí sólo hay sitio para el motor y los escapes, sus dimensiones compactas no pueden ofrecer más.

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