Ford Mustang

25 junio, 2007, modificada el 11 enero, 2011 por

Está valorado en un millón de euros; sólo existe una unidad en el mundo y tiene una plaza reservada en el Festival de Goodwood de la semana que viene.

9

9




Está valorado en un millón de euros; sólo existe una unidad en el mundo y tiene una plaza reservada en el Festival de Goodwood de la semana que viene. Pero lo tengo plantado ahí delante, emanando una magia difícil de explicar y pidiendo a gritos «venga ya, monta y llévame al límite que te voy a gustar». Miro con cierta incredulidad a Franco Bay, responsable de comunicación de Italdesign Giugiaro y éste asiente la cabeza: «Andiamo».


EL Ford Mustang by Giugiaro es más grande que un Mustang normal. Sus líneas imponen y en seguida se da uno cuenta que no es un Mustang cualquiera. El frontal, por ejemplo, conserva intacta la imagen del legendario icono de los 60 aunque se le ha dado el toque justo para sorprender sin cansar. La trasera es más arriesgada, pero Giugiaro ha recurrido como siempre a sus mejores trucos, jugando con las formas y los ángulos en un trabajo fuera de serie.

    Comportamiento

    El resultado es un Mustang de 500 caballos que ofrece un paso por curva muy rápido. Y no nos lo han contado, lo hemos experimentado nosotros mismos al volante en una jornada de pruebas realmente inolvidable por lo que supone conducir sin límites ni condicionantes el Mustang más espectacular del mundo por una divertidísima carretera del Piamonte italiano repleta de curvas de todo tipo. Porque hay prototipos y prototipos, y éste es de los que se pueden conducir sin peligro de que se desplome el motor, salga volando la luna delantera o se quede sin frenos. Y hablando de frenos, es la única llamada de atención que me hace Franco antes de ponerme en marcha. «Ten cuidado, frena bien pero hay que pisar con decisión y bombear un poco». Meto primera en un cambio manual de 5 velocidades de corte deportivo (me apuntan que les hubiera gustado uno automático, pero que no soportaría el par de esta mecánica).
     
    Acelero rodeado del imponente sonido bronco típico de un motor V8, un concierto al que se une a partir de 1.700 vueltas el sonido a molinillo aportado por el compresor volumétrico. Y todo ello acompañado de una aceleración contundente que corta por segundos la respiración. Una dirección muy precisa permite manejar el Mustang de Fabrizio con precisión milimétrica y la firme suspensión enlazar curvas y trazar paellas con decisión. Pero la ausencia de control de estabilidad, su condición de tracción trasera y los 500 caballos son un cóctel explosivo en una carretera espectacular pero repleta de bordillos. Una cruzada controlada a la salida de una curva y el bordillo pasando a pocos centímetros de una rueda también diseñada por Giugiaro nos pone sobre aviso de lo divertido de este Mustang único en el mundo, pero también de que no nos apetece nada volver con esta joya en grúa y tener que darle alguna explicación convincente a Giugiaro sobre nuestra torpeza.

    Pero no importa, aun sin derrapes la conducción del Mustang es inolvidable por muchas razones. Fabrizio Giugiaro no sólo ha conseguido diseñar el Mustang más espectacular del mundo, también construir un deportivo totalmente utilizable. De hecho, hemos recorrido alrededor de 200 kilómetros, pero podríamos haber hecho 1.000 si hubiéramos querido, eso sí controlando la ubicación de todas las gasolineras pues el V8 preparado por Ford Racing gasta lo que no está escrito. Pero tampoco se lo vamos a tener en cuenta…

    Interior y maletero

    El techo de cristal es otra de las singularidades de un Mustang que ha tardado cuatro meses en construirse sometido a un procedimiento totalmente artesanal. Franco libera un tirador en la puerta y ésta bascula hacia arriba como ocurría con el Brera Concept. Se trata de un mecanismo patentado por Italdesign. Fabrizio opina que un coupé con unas puertas tan grandes es complicado aparcarlo en batería y abrirlas de forma tradicional. Ésta es su solución, aunque para ello resulta imprescindible diseñar una puerta en materiales ligeros. El Mustang de Giugiaro se ajusta con creces a esta condición, porque toda su carrocería está realizada en fibra de carbono, aunque el pesado techo de cristal compensa en parte ese ahorro.

    Arqueo el cuerpo y me introduzco en un habitáculo diseñado a gusto del mercado americano. Cuero de color albero en salpicadero y puertas, cuero marrón oscuro en asientos combinado con piel de vaca marrón imitando la de un caballo, sólo falta un sombrero vaquero para conducir… No es, desde luego, mi combinación ideal de colores y materiales para este modelo, pero hay que reconocer que tampoco el Mustang de Giugiaro busca la discreción. Eso sí, los asientos de regulación eléctrica y con el mismo armazón del modelo original, sujetan muy bien el cuerpo y el tacto es muy agradable. El cambio en forma de T se ha adornado con una pieza inferior que imita una biela y el volante cuenta con un diseño muy personal, pero es poco práctico a la hora de trazar una curva por su parte baja achatada al estilo competición.

    Todo el techo de este concept es de cristal, desde el capó delantero hasta una teórica tapa del maletero que en este caso se ha eliminado, y la sensación que se obtiene desde el puesto de conducción es increíble (mayor incluso que la experimentada en un Astra GTC con techo panorámico) porque es como la pantalla de un cine Imax o como ir en un descapotable pero sin remolinos. Lógicamente tiene algunas pegas en vías de solución, pero ninguna tiene que ver con el calor o las molestias que puedan producir los rayos del sol. Estas situaciones, el Mustang del diseñador italiano las supera con nota gracias a que este superparabrisas cuenta con una película de un material especial aportado por la empresa americana Solutia, que filtra al cien por cien de los rayos ultravioleta, y les aseguro que funciona.

    Sin embargo las pegas llegan cuando uno intenta saber lo que pasa por detrás ya que este Mustang carece de retrovisor interior y los exteriores han sido sustituidos por cámaras. Así, durante la prueba no terminé de acostumbrarme a mirar a las pantallas que sustituían a los retrovisores, y cuando lo hice, los reflejos y el sol se encargaron de complicarme la visión por completo. Giugiaro reconoce que se trata de un sistema provisional más para impresionar en los salones del automóvil que para conducir en el día a día. De momento, no se lo tendremos en cuenta. El Mustang de Fabrizio se arranca pulsando un botón en el salpicadero y cuando el motor V8 ruge, la sensación de estar a punto de conducir un auténtico «Pony car» americano inunda el habitáculo.

    Antes de entrar por las puertas de la sede de Italdesign en las afueras de Turín y que el equipo encargado de rehacerlo se pusiera manos a la obra, el Ford más idolatrado de todos los tiempos en su versión GT de calle, pasó por las instalaciones de Ford Racing en Detroit donde se le preparó convenientemente. Un compresor volumétrico por aquí, unas barras estabilizadoras más gruesas por allí, unos amortiguadores más firmes, los frenos del Mustang de carreras, una nueva admisión de mayor paso, nuevos inyectores, un escape rediseñado…

    0 Comentarios

    Suscríbete a nuestro boletín

    Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

    Ir arriba