Ford Ka 1.2i

21 Mayo, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

El Ka es un juguetito colorido y pintón que se mueve por la ciudad como pez en el agua gracias a un chasis sencillo, pero resolutivo, y a una dinámica sobresaliente. Su motor, suficiente, le permite sortear airoso todas las adversidades que presenta la jungla urbana. La relación precio calidad equipamiento es más que razonable.

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Tras casi un año de innegable éxito comercial en hoyMotor tomamos el pulso a la nueva saga Ka, un microutilitario solvente que recibe la plataforma del exclusivo Fiat 500, del que también hereda los propulsores y con el que comparte línea de producción en la polaca fábrica de Tichy.


El resultado es un cosmopolita de aire fresco y pintón -quizá no tan coqueto como el mencionado 500, pero sí más recio-, colorido y armónico a la vez. La fuerte personalidad de la carrocería sí que responde al tajo de los responsables de la firma del óvalo, de hecho entronca con la moderna corriente Kinetic Design proyectada por Ford sobre los S-Max, Kuga, y Mondeo, pero sobre todo en el Fiesta.


Por idiosincrasia, precio y equivalencias mecánicas este pequeño juguete fue en su día uno de los precursores -junto con el Renault Twingode utilitarios de bolsillo del estilo de los Citröen C1, Hyundai i10, Kia Picanto, Nissan Micra, Peugeot 107 y Toyota Aygo, con los que ahora compite.

Interior

Las contenidas dimensiones del Ka –3,62 metros de largo y 2,3 de batalla– son suficientes para acomodar hasta 4 ocupantes de talla media, aunque con ciertas limitaciones. En las plazas traseras la altura libre al techo es escasa -por la trazada en pendiente que dibuja el coche del pilar B hacia atrás-, lo que de por sí merma habitabilidad. Tampoco hay mucho espacio para las piernas y no cuenta de fábrica con elementos imprescindibles de seguridad como los reposacabezas, que cuestan 175 euros.


Delante el espacio -y la anchura- es mayor, si bien el volante -de tacto agradable- no es regulable en profundidad lo que impide al conductor alejarse de los pedales, con la consiguiente fatiga que ocasiona conducir con las rodillas flexionadas. El tapizado de los asientos es bueno, pero en las butacas se echa en falta una mayor sujeción lateral.


Como la anterior generación, el Ka sólo está disponible con carrocería de 3 puertas, lo que limita un uso más familiar y complica el acceso a las plazas traseras -frente a competidores que ofrecen la variante de 5 puertas-. Por cierto, no nos ha gustado que los asientos no tengan posición de retorno tras abatirse para facilitar el acceso.


La calidad percibida es buena. No presume de acolchados sino de plásticos rígidos, pero el coche está bien hecho y presentado. Su diseño es alegre y desenfadado con una consola central accesible -aunque algo prominente- que recuerda en su estructura -que no en su decoración- a la del 500. Todo está en su sitio.


Razonablemente funcional, dispone de pequeños espacios habilitados para portar enseres. El maletero cubica 224 litros -de los más capaces del segmento-. Además, por 25 euros nuestra unidad incorpora rueda de repuesto estrecha bajo el piso, un acierto.


El Ka se asocia en España a la terminación Titanium, que agrega de serie radio CD con MP3 y 6 altavoces, aire acondicionado -si se quiere que sea climatizado hay que pagar 250 euros-, elevalunas eléctricos delanteros, airbag frontales y faros antiniebla.


Con sobreprecio ofrece airbag de cortina y delanteros laterales -agrupados en un paquete que cuesta 420 euros-, dispositivo IVD -presente en nuestra unidad, aglutina los controles de estabilidad ESP y de tracción TCS y suma 420 euros-. El modelo que probamos incorpora también un paquete de conectividad avanzado que -por 350 euros- habilita la conexión Bluetooth para móviles y dispone de toma auxiliar para USB, control por voz y mandos multifunción en el volante.


Al margen, Ford ofrece diversas posibilidades de personalización: a golpe de accesorio de concesionario, o bien en forma de tres paquetes de diseño llamados Digital Art, Tattoo y Grand Prix -cada uno con elementos de diseño y decoración exclusivos, tanto externos como internos-. Se pueden combinar indistintamente y su precio oscila entre los 350 y los 1.000 euros.

Comportamiento y Prestaciones

El Ka es un vehículo sencillo y agradable de conducir, de marcado carácter urbanita y complaciente con todos los públicos. Muy de estar por casa, solvente en la ciudad.


Monta un motor atmosférico de 1.2 litros que libera 69 CV y ofrece 102 Nm de par. La respuesta del coche es coherente con su potencia y empuja por igual en toda la banda de funcionamiento: sale bien de semáforos, glorietas y cruces, incluso con carga -pesa 940 kg en vacío- y el aire acondicionado puesto. Cubre el 0 a 100 km/h en 13,1 segundos y logra una velocidad máxima de 159 km/h.


El consumo en ciclo combinado es de 5,1 litros a los 100 km -sólo emite 119 gr/km de CO2 por lo que está exento del impuesto de matriculación-, según cifras oficiales. Eso sí, se vuelve algo derrochador cuando se le exige y en conducción viva sitúa el gasto en el entorno de los 7 litros.


Por cierto, los 9.890 euros que cuesta de salida nuestra unidad de gasolina son una opción muy recomendable frente a la alternativa diésel -que parte de 11.445 euros-. Y es que para que la versión de gasóleo resulte finalmente amortizable hay que recorrer con el coche más de 220.000 km, algo inusual en un vehículo pensado para la ciudad.


Se asocia a un cambio manual de 5 velocidades -preciso y de recorridos cortos- que le saca jugo al motor al lucir desarrollos bien adaptados. El chasis, como el del 500, sujeta el coche a las mil maravillas, pero los ajustes practicados en la suspensión derivan en unos amortiguadores un 30% menos rígidos. Así, resulta que el Ka se caracteriza por ser un coche estable, pero no particularmente rebotón como ocurre con el italiano.


La asistencia de la dirección -servoeléctrica- también ha sido revisada y los frenos actúan de forma correcta. En definitiva, un modelo alegre y resolutivo por igual, provisto con todas las herramientas necesarias para manejarse entre la jungla urbana. Su precio es razonable, más aún si se considera el equipamiento de serie que le asiste, superior al de la mayoría de sus rivales.

Destacable

– Variable precio calidad equipamiento.
– Chasis y dinámica.
– Tacto del cambio.

Mejorable

– Consumo sensible.
– Sólo disponible en 3 puertas.
– Acceso plazas traseras.

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