Ford Focus ST

17 Abril, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

El ST es un compacto de sensaciones, que a pesar de su considerable tamaño, dispone de un chasis muy ’juguetón’, y es más que interesante por su estética deportiva, una mecánica de altura, y un precio razonable

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El Focus ST es un tope de gama más que interesante por prestaciones, comportamiento y precio. Ford apuesta por un compacto de sensaciones, que a pesar de su considerable tamaño, dispone de un chasis de estabilidad limitada, muy ’juguetón’, lo que unido a una estética marcadamente deportiva y a una mecánica de altura, le revelan como una de las ofertas más ’racing’ de su segmento.
El propulsor turboalimentado de 2.5 litros, con cinco cilindros dispuestos en línea, que desarolla una potencia de 225cv, otorga al Focus un gran poderío en cualquier situación, proporcionando unas aceleraciones y recuperaciones vertiginosas, idóneas para un coche como este, puramente nervioso.


El ’tope de gama’ actual del Ford Focus es una de las ofertas más tentadoras de su segmento, y hasta que en el próximo año se anuncie la llegada del Focus RS (con cerca de 300cv), el ST puede seguir presumiendo de ser el modelo con el rango de mayor exclusividad de su marca. Su original imagen, el estiloso y detallado acabado, tanto exterior como interior, así como el rendimiento de su motor de 225cv, o sus generosas dimensiones, le sitúan como uno de los modelos más interesantes de su categoría. Tan sólo el Seat León FR 2.0 TFSI y el Opel Astra Sport 2.0 T, tienen un precio más bajo que el ST, sobre todo en lo que al León se refiere, pero de todos modos, ninguno de los dos ofrecen unas prestaciones tan elevadas ni un acabado tan completo como el Focus ST.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

El bastidor del Ford Focus ST está concebido para una conducción realmente deportiva y así se manifiesta en cada trazada. El chasis ofrece ciertas concesiones, incluso con los controles de estabilidad accionados se pueden escuchar el chirriar de las ruedas, o realizar algún derrape si se excede la velocidad aconsejada en alguna curva. El Focus es un coche ’juguetón’, con cierta capacidad para retorcerse en las curvas, derrapar o entrar ’pasado’, lo que por otro lado le resta  estabilidad y velocidad frente a rivales de entidad como el Golf GTI o el propio Seat León. Por tanto, el paso por curva es más espectacular y divertido que rápido, en el Focus. El León, con unas suspensiones de ajuste más duro, puede ser más rápido, pero desde luego es mucho menos recomendable para viajar, por la sequedad de las suspensiones, una circunstancia que no se da en el Ford, un coche apto también para viajes largos.
Las aceleraciones y recuperaciones son del Focus ST son brillantes (acelera de 0 a 100 en 6,8 segundos), aderezadas con el grandioso sonido del motor de cinco cilindros, que es perfectamente audible en el habitáculo y que se ve favorecido por los dos tubos de escape resonadores (uno a cada lado) que incorpora este ST.


Entre los grandes contras del comportamiento del Focus, está el resultado que ofrece en mojado, donde la adherencia es mínima. Se produce una gran pérdida de tracción en el eje delantero debido a que es ahí donde se recibe todo el par de este poderoso motor turbo. Además, los neumáticos de grandes dimensiones con un perfil muy bajo: 225/49 W18, tampoco contribuyen a mejorar este aspecto.
 
La dirección tiene un gran tacto, no es excesivamente rápida pero si ofrece una gran precisión, lo que ayuda notablemente a trazar curvas con solvencia. Al ser electro-hidráulica y de endurecimiento progresivo, facilita las maniobras también en ciudad.


Frenando, el Focus no es de los mejores coches de su categoría. Los frenos, aun siendo potentes, requieren de la inconfundible voluntad del conductor para actuar con eficacia. Eso sí, no se calientan con facilidad ni clavan el coche con sólo tocarlos, permiten realizas unas frenadas más progresivas que otras. Pero este rendimiento moderado de los frenos, unidos a la estabilidad limitada del chasis o a su escasa adherencia en mojado, pueden dar poca sensación de seguridad a bordo, frente a otros compactos más estables.

prestaciones

El propulsor de 2.5 litros, con 5 clindros en línea de Ford, resulta más que apropiado para el ST. Con una potencia de 225cv y un par máximo considerable de 320 Nm que se dispone a un régimen medio-alto de revoluciones: 4000 rpm, para un motor que estira hasta las 6.000 rpm- este motor constituye toda una oferta intermedia con respecto a sus competidores, que apuestan por propulsores turboalimentados de cuatro cilindros y menor cilindrada, como es el caso del Golf GTI, el Opel Astra GTC, o el Seat León FR TFSI con un 2.0 litros; o atmosféricos de mayor envergadura -de 3.0 litros en adelante- con arquitectura ’V6’. A excepción, del Mazda 3 MPS o el Audi S3 (ver prueba) , que por potencia y precio, no se pueden considerar rivales directos del Focus ST. El único rival del Focus, que también tiene un precio mayor y ofrece los mismos 225cv de potencia el es Renault Megane RS con su motor 2.0 turbo de cuatro cilindros en línea.


La ventaja del motor de Ford frente a los competidores de cuatro cilindros, no es solamente la potencia, (el Mazda 3 y el Audi S3 son bastante más contundentes) sino que el funcionamiento progresivo y el sonido del motor, mucho más redondo el del Ford, también hablan en favor del Focus.


El consumo medio real, si que puede suponer una desventaja, sobre todo frente a los ’V6’, como el BMW 130i (ver prueba) , el Golf R32 o el Alfa Romeo 147 GTA -modelos más caros- puesto que está bastante por encima del oficial, como suele ser costumbre, por otro lado, en los motores turboalimentados, y se sitúa en torno a los 12,5 litros con una conducción moderada, resultando un poco ’glotón’ si se le saca un mayor partido. En la prueba en carretera secundaria llegó a cifrar los 13,7 litros de media, un poco lejos de los 9,3 litros oficiales, para recorrer cien kilómetros. Estas cifras son muy próximas a las del Audi S3, por ejemplo.


El cambio, manual de seis velocidades, tiene unas relaciones cortas y una caja de cambios bastante precisa, aunque ofrece un manejo más cómodo y fácil, que una gran precisión en conducción deportiva.

Interior y maletero

El Focus ST demuestra ciertas ventajas en cuanto a habitabilidad frente a sus competidores, tratándose de un coche meramente deportivo. En el interior se dispone de mucho espacio tanto en las plazas delanteras como en las traseras. Además, dispone de los mejores asientos de su categoría, unos Recaro de cuero tan eficaces para sujetar a los pasajeros en cualquier situación, como cómodos. Eso sí, por supuesto que forman parte del equipamiento extra y su precio es de 2.100 euros que se incluyen en el ’pack cuero’, aunque la sujección de los asientos de serie -también de tipo baquet- es igualmente eficaz. Por más cara que pueda resultar la opción puede ser realmente interesante adquirirla. Cabe apuntar que aunque el ST es un coche de 5 plazas, con los asientos mencionado, envolventes incluso los traseros, es más conveniente para ser usado como 4 plazas. Eso sí, detrás se dispone de luz así  como de diferentes guanteras o portaobjetos, pero se echa de menos el reposabrazos, ausente al menos, en la versión de tres puertas. El maletero de 362 litros de capacidad, con asientos abatibles (60/40) que pueden habilitar un espacio de hasta 1247 litros, lo que le revela como un deportivo más que práctico para viajar.


El puesto de conducción es idóneo, se dispone de una buena visibilidad y ergonómicamente está bastante bien resulto, sin problemas de asideros ni huecos útiles, aunque llaman la atención ciertos detalles negativos como que los elevalunas eléctricos no puedan ser subidos con un sólo toque y sólo pueda bajar de esta forma el del conductor, en un coche con sensor de encendido automático de luces, o limpia parabrisas con luna térmica, etc. La pantalla táctil ubicada en la consola central que es de gran tamaño y forma parte del extra del navegador (2190 euros) ofrece un manejo correcto aunque es un poco más complicado que otros de este tipo.


El acabado interior, con un volante deportivo que luce las siglas ST, recibe el detalle más ’racing’ con los relojes indicadores de la temperatura y presión del aceite, así como la presión del turbo, que se elevan en el salpicadero. En detalle que, en cualquier caso, no dificulta en nada la visibilidad del conductor, que es lo más importante.


En  lo referente al acabado exterior, es impecable. Llama la atención que el color anaranjado que popularizó este modelo, con el que se anuncia y del que era la unidad que tuvimos a prueba, cueste 1.200 euros más, mientas que el rojo no supone aumento de precio y otros tonos metalizados no superan los 500 euros de precio extra.

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