Ford Focus Sportbreak S 2.0 TDCi 136 CV

20 Febrero, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

La versión Sportbreak S del Focus recibe una serie de cambios estéticos que le dotan de un aire más deportivo

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La versión Sportbreak S del Focus recibe una serie de cambios estéticos que le dotan de un aire más deportivo, que se refuerza con una suspensión rebajada de tarado más firme y un equipamiento de seguridad y de confort más completo.


Paragolpes iguales a los del deportivo ST, alerón trasero y tiradores de puerta del color de la carrocería, retrovisores termorreflectantes y llantas de 17 pulgadas (en opción las de 18) marcan el diseño más llamativo, estilizado y dinámico de la versión «S» del Focus familiar. El interior también muestra elementos diferenciadores agrupados bajo el kit S, que incluye asientos deportivos, volante de cuero de cuatro radios y control de velocidad, a lo que se añade el consabido climatizador bizona, el encendido automático de faros, el limpiaparabrisas automático…


Y en materia de seguridad, no faltan 8 airbag, además del paquete IVD, que incorpora programa electrónico de estabilidad, control de tracción y ABS con asistente a la frenada de emergencia. Pero no basta con parecer, también hay que ser. Por eso, los cambios estéticos y mejoras a todos los niveles se completan con una suspensión deportiva rebajada con tarado más firme y con el potente y eficaz motor turbodiésel 2.0 TDCi de 136 CV. Todo para que este versátil modelo siga conquistando por su brillantez mecánica y de comportamiento, en el que hasta el precio, 23.305 euros, tiene un enorme atractivo.


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Sin cambios en las cotas, el Focus Sportbreak S presume de amplitud en las plazas delanteras y traseras, aunque la central no está definida ergonómicamente y resta comodidad al pasajero que la utiliza. Habitabilidad para los pasajeros y capacidad para la carga, ya que puede albergar 475 litros de equipaje con cinco pasajeros y alcanzar los 1.525 si sólo viajan dos. Y si la pinta es buena, las intenciones, que demuestra con un comportamiento dinámico notable, son mejores. Para ello cuenta con un agradable motor diésel de inyección directa –aunque algo ruidoso a alto régimen–, al que se acopla una caja de cambios de seis marchas con unos desarrollos bien escogidos y que imprimen carácter y mesura al Focus. ç


Carácter traducido en unas prestaciones de primer orden, como atestiguan esos 9,8 segundos que refleja el crono en la aceleración de 0 a 100 km/h o los 6,7 que invierte en el simulacro de adelantamiento en cuarta (80 a 120 km/h). Y mesura en el gasto de combustible,con una media de 6,6 l/100 km. Y ambos al tiempo cuando de lo que se trata es del comportamiento dinámico, con un fluir cómodo y asentado por autopistas y autovías, ágil en el callejeo urbano y deportivo en los trazados virados, demostrando su genética Focus en la fidelidad con que traza, la nobleza con que vira y la rapidez que imprime a sus movimientos.


Además, restringe a la mínima expresión los balanceos de la carrocería, sin restar confort en exceso, y frena en pocos metros. Transmite tal sensación de seguridad que a los pocos minutos de conducirlo estaremos totalmente acoplados a su entorno, como una pieza más del conjunto.

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