Ford Focus RS

26 Octubre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Muy ágil, este pura sangre de 305 CV ofrece una suficiencia insultante en tramos de curvas lentas. Un auténtico deportivo a precio altamente competitivo.

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El Ford Focus RS es un titán de reacciones extremas. Tanto, que si abres gas a fondo sientes como tu cuerpo se estruja contra los espectaculares bacquet que monta.

No hay un compacto deportivo en el mercado que iguale su potencia –305 CV– a un precio similar -unos 36.000 euros-. Volkswagen Golf R, Audi S3, Seat León Cupra R y Mazda3 MPS se quedan cortos -liberan bandas de potencia comprendidas entre los 270 y los 260 CV-. Sí dan la talla Subaru Impreza WRX STI -301 CV- y BMW 135i -305-, pero ambos superan ampliamente los 45.000 euros. En todo caso, se trata del modelo de tracción delantera más potente del mercado. Un conglomerado de buenas maneras.

Interior

El RS es un auténtico deportivo que no destaca por los sofisticados detalles de su habitáculo: presenta plásticos duros en la consola y algunos detalles –simulaciones de cromados en las salidas de aire del climatizador y los tiradores- no son propios del Focus más costoso.


Los asientos delanteros tipo bacquet tapizados en tela y cuero negro aportan calidad y sujetan de maravilla gracias a unos pronunciados resaltes laterales que, eso sí, dificultan mucho la entrada y salida. El acceso a las plazas traseras tampoco está bien resuelto: los respaldos son abatibles, pero la banqueta no se desplaza automáticamente hacia delante. Además, no son regulables en altura. ¿Inconvenientes? El puesto de conducción queda elevado  y la palanca del cambio algo alejada para un conductor de talla media.


Al tratarse de una versión –la más potente de la gama-, el equipamiento es específico. Incluye pedales en aluminio, climatizador de doble zona, equipo de sonido con 8 altavoces, cargador de 6 CDs, MP3, Bluetooth y ranura para dispositivos USB, así como control de parking acústico trasero, faros bixenón, antiniebla, 4 airbag y retrovisores exteriores plegables eléctricamente. En el maletero –de 385 litros de capacidad- no hay sitio para la rueda de repuesto -en su lugar hay un kit de reparación de pinchazos-.


Por lo demás, tanto las vías como los pasos de rueda son más anchos respecto a otros Focus –el RS mide 1.842 mm en anchura por 4.402 de longitud-. Detrás, el paragolpes lleva un difusor e incorpora un alerón de grandes dimensiones en el borde superior del portón. Son elementos necesarios para mejorar la aerodinámica, mantener el coche pegado al suelo cuando se circula a ritmo rápido y conseguir la punta y el consumo anunciados.

Comportamiento y Prestaciones

Poco que objetarle al RS. Un verdadero coloso que acelera de 0 a 100 km/h en sólo 5,9 segundos. Pese a su carácter absolutamente temperamental, el tren delantero asimila bien la fuerza, en parte gracias al diferencial autoblocante que monta –fabricado por Quaife-. No hay que olvidar que hablamos de un motor pentacilíndrico de 2.5 litros turboalimentado que desarrolla 305 CV de potencia y ofrece 440 Nm de par motor.


Con caja de cambios manual de 6 velocidades –única disponible- alcanza una velocidad punta de 263 km/h. En largas rectas la elasticidad del propulsor da mucho juego y el coche no pierde brío hasta llegado el corte de inyección -pasadas las 7.000 rpm-. Pero este pura sangre entrega lo mejor de sí a medio régimen, momento en el que da un empujón muy fuerte. No tiene término medio, pasa del blanco al negro.


Esta gran sensibilidad a la acción del acelerador encuentra sosiego en el buen hacer de los frenos de disco -sujetan de maravilla y sin fatiga los 1.486 kg de peso– y en una dirección de repercusión inmediata sobre la trayectoria. Aporta la misma precisión de carpintero que las llantas de aleación específicas -de 15 radios y 19 pulgadas– a la hora de reconocer lo que sucede en el asfalto.


La pregunta es obligada. ¿es un coche manejable en ciudad? Lo cierto es que por sus exigentes reacciones y el enorme espacio que requiere para maniobrar cuesta trabajo imaginarle entre semáforos. Tampoco suman la suspensión deportiva RS que monta –desagradable para un buen número de conductores- ni un control de estabilidad de calibrado permisivo, que sólo actúa cuando la pérdida de trayectoria es importante.


Y es que uno de los puntos fuertes del RS es la agilidad para resolver virajes cerrados: su facilidad para variar la trayectoria en pleno apoyo y una transferencia de pesos instantánea le permiten encadenar sucesiones de curvas lentas a un ritmo salvaje. Frente a los galones de deportivo, opone consumos de gasolina elevados. En la práctica, es difícil bajar de 13 litros cada 100 km en ciclo combinado, lo que supone autonomías de no más de 300 kilómetros. Un gasto a tener en cuenta por más que el equipamiento sea completo y el precio de salida –alrededor de 34.000 euros sin la pintura metalizada- de lo más competitivo que ofrece el mercado.

Destacable

– Comportamiento en curvas lentas.
– Relación potencia/precio.
– Es reactivo.

Mejorable

– Consumo.
– Cambio secuencial no disponible.
– Radio de giro muy elevado.

1 Comentario

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