Ford C-Max

7 septiembre, 2009

La nueva generación del monovolumen compacto del óvalo tiene aspecto de SUV, o al menos de crossover. Estrenará plataforma y motores.

Competidor de los Citroën C4 Picasso, Mazda5Renault Scénic, Seat Altea, Toyota Verso o Volkswagen Touran, el C-Max cambia por completo. El nuevo modelo, que llegará a mediados del año que viene, inspira buena parte de su diseño en el todocamino de la marca Kuga, lo que en cierto modo, y aún careciendo de tracción total -es delantera– o especificaciones offroad de ningún tipo, le aproxima a vehículos crossover tipo Peugeot 3008 o ligeros SUV al estilo de los Nissan Qashqai y Skoda Yeti, y se sustenta en una nueva plataforma que progresivamente usarán otros Ford de nueva hornada, entre ellos el futuro Focus, que se espera aterrice a finales del próximo ejercicio.


La marca no ha desvelado muchos detalles del nuevo C-Max, pero sí sabe que por ejemplo podrá contar con equipamientos a la última, como el aviso de obstáculos en el ángulo muerto para cambiar de carril con seguridad o un sistema de aparcamiento automático en paralelo que el fabricante denomina semiautomático.


A los turbodiésel common rail TDCi de nueva generación, el C-Max añadirá entre otros un inédito propulsor de gasolina ideado conforme a la filosofía downsizing -menor tamaño, consumo y emsiones, pero mayor rendimiento-: un 1.6 EcoBoost de inyección directa sobrealimentado.

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