Fiat Linea 1.3 Multijet

6 Febrero, 2008, modificada el 11 Enero, 2011 por

Fiat entra de lleno en la batalla de los tres volúmenes con el Linea, un vehículo de concepto global que goza de un estilo propio y una habitabilidad notable. La dinámica se ha mejorado para Europa y el propulsor 1.3 diésel cumple en rendimiento y, sobre todo, en consumo. Aún así no lo tendrá fácil…

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Los vehículos tres volúmenes o sedán pasan, en el mercado español, casi de puntillas. Dicho esto, el impacto visual del nuevo Fiat Linea será escaso, aunque se prevé una reactivación del sector ante la inminente llegada de modelos como el Astra o el C4 en sus versiones sedán, entre otros. Esa mayor presencia se reserva a mercados como el turco, el brasileño, el chino, el indio o el ruso, países donde se fabrica o fabricará en breve la última criatura de Fiat y que son confesos amantes de este tipo de carrocerías.


El Linea nace fruto de la colaboración entre Fiat y la empresa turca Koç Holding y su objetivo es convertirse en eso que ahora se denomina vehículo global. Es decir, lanzar un modelo bien presentado y a un precio atractivo para que guste en muchos sitios a la vez. La fórmula funciona en países emergentes, pero en la «exigente » Europa Occidental no tanto.


Por capacidad, habitabilidad, presentación general y rendimiento de sus mecánicas, el Linea aprueba sin problemas. Sin embargo, enfrentado con la competencia, el pulso ya no resulta tan favorable. Por ejemplo, cuesta algo más que las versiones sedán del Renault Mégane o el Ford Focus, no está tan bien equipado, la capacidad del maletero es menor y frente al Focus, su mecánica diésel está 20 caballos por debajo. Fácil no lo tiene. Pero analicemos al Linea por sí solo.

    prestaciones

    La oferta mecánica del Linea en diésel se reduce al voluntarioso 1.3 Multijet de 90 caballos, ya conocido en la gama Grande Punto e Idea. A pesar de su reducida cilindrada y tamaño, este cuatro cilindros presume de una tecnología puntera (inyección directa common rail, turbo de geometría variable, intercooler…). ¿Y cómo mueve este propulsor un conjunto que con nada supera los 1.200 kilos en la báscula? Pues realmente bien, eso sí, siempre que la aguja del tacómetro supere las 1.900 vueltas. Por debajo de esa cifra se muestra demasiado perezoso y nos obligará a reducir para «tomar impulso».


    Desde ese momento y hasta superar las 4.000 rpm la progresividad es la nota común y el rendimiento aceptable. En un adelantamiento en carretera en cuarta, para pasar de 70 a 100 km/h necesita siete segundos y 251 metros de «pista libre». Si abusamos del cambio para buscar energía en la zona alta del cuentarrevoluciones, pronto comprobaremos que el tacto de la palanca no es todo lo preciso que nos gustaría. Demasiado esponjoso y blando, hay que marcar el tiempo y el guiado más de la cuenta. Más acertados son los desarrollos escogidos, largos en las dos últimas relaciones para beneficiar el consumo. A velocidades constantes, los registros obtenidos son atractivos: 4,8 litros a 90 km/h y 6,4 en autopista a 120 km/h.


    Si apuramos marchas puede superar los diez litros, pero hay que forzar de verdad. En esas condiciones, la sonoridad en el interior se hace patente. Dinámicamente, el Linea ha mejorado. ¡Pero si es nuevo!, pensarán asombrados. Sí, pero para las unidades europeas Fiat ha revisado el tarado de las suspensiones, aspecto que no convenció demasiado en su presentación internacional en Turquía.


    Con un reglaje más sólido, este modelo se muestra ahora más estable, evitando en gran medida los acusados balanceos de la carrocería. También en frenadas severas es más estable, beneficiado por unos generosos neumáticos 205/45 R17 Bridgestone Potenza (opcionales), aunque el Linea no puede disimular cuando va forzado una clara vocación subviradora. En esas condiciones tendremos que «domarlo» a mano, a no ser que hayamos pasado por caja y abonado los 613 euros del opcional ESP, que viene acompañado del arranque en pendiente y el «cruise control».


     

    Interior y maletero

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    El asiento trasero cuenta con respaldo abatible asimétrico (60/40), capaz de multiplicar la capacidad de carga del maletero desde los 500 litros iniciales hasta los 1.175 totales. La amplia tapa del maletero (entra sin problemas una sillita de bebé) sólo se puede abrir desde el interior o con la llave de contacto, nunca desde fuera. Algunos dirán que es un incordio. Otros que mejor para evitar sustos de los amigos de lo ajeno. Eso sí, la rueda de repuesto nunca se la llevarán, al menos si como en nuestra unidad, la llanta es de 17 pulgadas (opcional), ya que en ese caso se apuesta por un kit de reparación.

    Equipamiento

    Por último, el equipamiento digamos que es correcto, con guiños como el climatizador, el ordenador de viaje, el asiento del conductor con regulación lumbar eléctrica o las cortinillas traseras para protegerse del sol. Sin embargo, en la «cesta de la compra» por el mismo dinero (o incluso menos) encontramos más en sus rivales…


    En definitiva, el Linea es la apuesta de Fiat en el mundo de los tres volúmenes. No es el más barato, ni el mejor equipado, ni siquiera el que goza de las mejores prestaciones, pero sí muestra una personalidad y un estilo muy cuidados y una habitabilidad realmente generosa, aspectos que le hacen competitivo incluso en los mercados más exigentes.

    Puesto conducción

    Y puestos a pedir, quizá nos hubiera gustado que algunos remaches no quedaran a la vista o que el airbag del acompañante estuviera mejor mimetizado. Como ya es habitual en cualquier modelo nuevo, el conductor no tendrá problemas para encontrar una posición óptima, debido a los múltiples reglajes del volante y del asiento, pero sí tendrá algún problema de visibilidad a la hora de girar a la izquierda, sobre todo en curvas cerradas, debido al grosor del pilar A. La presentación del interior goza de personalidad propia, aunque comparte elementos con el Grande Punto. Las butacas delanteras son amplias, pero el mullido resulta demasiado blando. Confortable para un rato, pero según pasan las horas…

    Espacio y practicidad

    Aunque por dimensiones se acerca más al Fiat Bravo, la realidad indica que se trata más bien de un Grande Punto con «mochila» o tercer volumen. En este sentido, con sus 4,56 metros de longitud se sitúa por tamaño a la cabeza frente a todos sus rivales. Esto se traduce en una habitabilidad interior muy generosa, tanto en altura como en espacio para las piernas en las plazas traseras. La presentación interior resulta muy aceptable a la vista, pero no tanto en cuanto al tacto se refiere. No encontramos materiales acolchados en el salpicadero, pese a presumir del acabado Emotion, el más completo.

    1 Comentario

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