Fiat Grande Punto Sport JTD 130cv

16 Noviembre, 2006, modificada el 5 Noviembre, 2014 por

Espacioso, rápido y ágil, el Fiat Grande Punto hace valer su apellido. Es un coche mucho más completo y deportivo que su predecesor y las prestaciones de este tope de gama diésel son envidiables

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Con algo más de cuatro metros de longitud y casi 1,7 de ancho, el Fiat Grande Punto resulta mucho más espacioso que el modelo al que sucede. Su equipamiento deportivo incluye detalles como las llantas de aleación de 17 pulgadas o los cristales ahumados de la parte trasera, así como una gama de colores exclusivos como el anaranjado de la unidad que tuvimos a prueba. La originalidad de su diseño, que ha marcado la nueva línea a seguir por los modelos de Fiat, y la potencia de su propulsor 1.9 JTD Multijet que alcaza unos verdaderos 130 caballos de potencia, le convierten en uno de los coches más llamativos de su segmento.

Es un coche rápido tanto en recta como en tramos de carretera con curvas. Su comportamiento en zonas sinuosas es ágil, con unas suspensiones que nos permiten ciertas alegrías y un unos neumáticos 205/45-R17 que lo mantienen bien sujeto al asfalto. Además, dispone de frenos potentes. Unas señas de identidad que nos revelan a todo un ‘tope de gama’ a tener en cuenta.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

Comportamiento deportivo y agradable
La dirección electro-hidráulica funciona con buen tacto y precisión cuando se endurece a la velocidad de la circulación normal en carretera, pero en maniobras y circulando a baja velocidad por ciudad resulta excesivamente suave, “floja”, y de ahí que tenga un funcionamiento impreciso. El tacto resulta excesivamente blando sobre todo si tenemos encuenta que ya contamos con la opción de activar el ’City’, un botón que permite aligerar la dirección hasta permitir mover el volante en parado con un dedo. Esta opción resulta muy cómoda para maniobras de estacionamiento.

Las suspensiones sujetan bien sin llegar a ser incómodas. Son muy acertadas para disfrutar en carretera de un tren de rodaje eficaz y al mismo tiempo no cansar por su dureza en ciudad o carreteras deterioradas.  Las reacciones son neutras dentro de la natural querencia por el subviraje de un tracción delantera. Las ruedas delanteras soportan ejemplarmente los esfuerzos de tracción, en parte mérito sin duda de su diseño, pero también gracias con seguridad a la progresiva respuesta del motor. El eje trasero reacciona con más rapidez. Si se traza una curva con cierto deslizamiento las ruedas delanteras se quejarán primero, pero al descargar el acelerador la zaga tenderá inmediatamente pero con franca suavidad (al menos en seco) a recuperar la trayectoria inicial cerrando la dirección.

Además, los frenos también funcionan con buena potencia y resistencia al calentamiento. Beneficiaría al tacto que la resistencia del pedal fuese un poco mayor, pues tiene demasiado recorrido casi sin ofrecer presión al pie, aunque sí a la bomba. Esto hace que exista cierta desconexión entre lo que percibe el conductor y lo que realmente se produce al apretar el freno.

prestaciones

Al ponerlo en marcha nos anuncia que su motor es un diésel. Bastante sonoro en frío, una vez en marcha el nivel de ruido resulta moderado. El propulsor de 1.9 litros turbodiesel ’Multijet’ con inyección common rail de Fiat resulta potente y agradable. La marca italiana fue la primera en incorporar este sistema de inyección en los motores diésel. Los 130 caballos que ofrece se perciben como tales desde el primer momento, aunque su aceleración no resulta tan contundente como la de su principal rival, el Seat Ibiza FR TDI. El Fiat es en cualquier caso claramente más progresivo y refinado.

Este motor cuenta con un par máximo de 290 Nm y está asociado a una caja de cambios de 6 velocidades que logra que el número de revoluciones  no sea excesivamente elevado en ningún momento y no se acerque al máximo de 4.000 rpm de que dispone. Sin embargo, el consumo no es tan bajo como se espera de un motor que no es excesivamente grande y marcha a un régimen de giro bastante bajo. El consumo real se aleja bastante de los 5,7 litros por cada 100 kilómetros recorridos en régimen medio homologados por la marca. El Grande Punto emplea una media de 7 litros de gasóleo por cada 100 kilómetros, y sin apurar las marchas demasiado. Con una conducción rápida en sinuosa llegamos a gastar cerca de 8 litros.
A pesar de que el motor es progresivo y suave, cuando aceleramos estirando las marchas las reacciones a la carga y descarga del acelerador desde vacío resultan secas, incluso ásperas. El embrague acopla de forma repentina pese a tener un recorrido largo y no resultar pesado. Lo uno con lo otro propician que se produzcan trompicones si no se maneja con suavidad el juego acelerador-embrague, pero una vez que abandonamos la conducción en ciudad y superamos estos desbandes iniciales podemos descubrir un comportamiento bastante refinado.
El cambio de marchas tiene un accionamiento muy agradable. Es suave y preciso, y aunque los recorridos de la palanca son ligeramente largos, esto se debe a que se ha buscado una posición elevada del pomo que facilita su manejo al quedar muy a mano, pero que supone tener que alargar la palanca y con ello sus recorridos. Entre un recorrido corto y duro con una palanca algo baja y otro ligeramente largo y suave con una palanca a la altura correcta me quedo con este último, como lo lleva el Fiat.

Interior y maletero

Los asientos del Fiat Grande Punto son de un tamaño considerable y resultan cómodos, tanto los delanteros como los de las plazas traseras. El espacio en la zona trasera es más que suficiente para que viajen tres pasajeros. Sólo en la posición del copiloto existe un inconveniente: la consola central, muy pronunciada, resta espacio para colocar las piernas y en un viaje largo puede incomodar. El puesto de conducción es muy acertado y la visibilidad tanto a través de la luna, como por los espejos retrovisores, es  muy buena. Eso sí, el tacto de la palanca de intermitentes es mejorable. Demasiado suave, es fácil intentar desplazarlo en vertical para señalar un giro y sin querer producir un leve movimiento horizontal con el que se accionan las ráfagas. Además no es práctico para mantenerlo pulsado ligeramente con el dedo sin que se quiera dejar fijo lo que obliga casi siempre a tocar la palanca para accionar el intermitente y volverla a accionar para desactivarlo inmediatamente después.
Las luces delanteras son potentes. Iluminan con claridad y a distancia a pesar de ser convencionales y sin deslumbrar a los vehículos que circulan de frente.
El reposabrazos central forma parte del equipamiento opcional y se puede adquirir por 200 euros. Es útil para los viajes largos, pero la palanca se queda corta (a pesar de que no lo es) si queremos cambiar con el brazo apoyado. Un poco escondido, debajo de este reposabrazos, el Grande Punto Sport dispone de un botón que regula por mando eléctrico el soporte lumbar del asiento del conductor.

En lo referente a dispositivos de seguridad y comodidad de conducción, dispone de un interesante sistema de arranque fácil en pendientes que sujeta los frenos durante unos instantes para permitir el juego entre los pedales. Además del control de tracción (SCR). Entre los detalles del exterior son especialmente llamativos y refuerzan la imagen de deportividad: el visible tubo de escape ovalado de mayor sección que el habitual y sobre todo los cristales ahumados de la parte trasera. Eso sin olvidarnos de las llantas de diseño exclusivo o los faros antiniebla delanteros.
En definitiva, el Fiat Grande Punto Sport es un coche completo que ofrece muy buenas sensaciones, equipamiento completo y acabado deportivo que realza la linea de un diseño acertado. Su precio no deja de ser otro atractivo.

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