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Fiat 500C 1.4 16v

15 Julio, 2010, modificada el 9 Febrero, 2011 por

En hoyMotor probamos el cabrio más divertido, en todos los aspectos, del verano. Pero lo mejor es que, además, es uno de los utilitarios más polivalentes y prácticos, ¡y eso que es de los pequeños…!

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En hoyMotor probamos el utilitario más divertido del verano. El Fiat 500C -y por supuesto el Abarth 500C, más deportivo– tiene todos los ingredientes para ser el modelo más deseado, y no sólo durante lo días soleados. Rival de los Citroën C3 Pluriel, Mini Cabrio, Peugeot 207 CC, Renault Wind -este biplaza- y del también retro Volkswagen New Beetle Cabrio -más grande, pero menos aprovechable-, el modelo italiano se diferencia por mantener, como el modelo del doble chevron, los montantes y travesaños de las puertas, que el galo puede esconder, y como verás más adelante… ¡es todo un acierto!


De su imagen, calcada a la de su hermano cubierto, destaca la capota de distinto color -tres disponibles, marfil, negro y rojo– a la carrocería con un spoiler en su parte superior trasera, en el que se aloja la tercera luz de freno. Por lo demás, y con la lona puesta, no hay diferencia, continúa con la imagen retro de su éxito.

Interior

El habitáculo es tan aprovechable y práctico que sorprende por alojar a 4 personas cercanas al metro ochenta de estatura sin problemas, gracias, sobre todo, a su buena distancia al techo. Y el maletero, aunque es más bajo que el de las versiones normales -y en lugar de portón lo cierra una tapa-, ya que la capota se pliega encima del hueco donde iría la bandeja, ofrece más espacio que el de cualquiera de sus rivales. Además tiene espacio para una galleta de repuesto.


La unidad que ves en las fotos, con acabado Lounge, ofrece un habitáculo bien acabado y rematado, y de serie lleva todo lo necesario, incluido radioCD lector de MP3, sistema Blue&Me con bluetooth y USB, volante de cuero multifunción, aire acondicionado, espejos eléctricos calefactados, faros antiniebla y sistema Start&Stop. Pero si quieres climatizador automático -317 euros-, navegador portátil, retrovisor interior automático -106 euros- o el pomo del cambio en cuero los tienes que pagar aparte; además de la pintura perlada de nuestro protagonista -1.058 euros-, las llantas de 16 pulgadas -218 euros-, los adhesivos -de los que puedes elegir entre 27 modelos-, las carcasas de las llaves -18 distintas-…

Comportamiento y Prestaciones

Al volante del 500C el disfrute está asegurado. Puedes descapotarlo, sin parar, hasta los 60 km/h y la maniobra tarda unos 10 segundos aproximadamente, si mantienes la luneta trasera sin recoger. Para que la capota se pliegue por completo, justo encima de la tapa del maletero, tienes que mantener pulsado el botón -ubicado al lado de la luz de cortesía-, pero esta mayor apertura trasera -la máxima que permite el sistema- reduce la visibilidad bastante cuando miras por el retrovisor interior. Y si crees que el tiempo puede sorprenderte con lluvia, lo abres como un techo eléctrico para evitar el chaparrón. Por cierto, las turbulencias son mínimas, casi como las de cualquier coche con las ventanillas abiertas, gracias a la permanencia de los montantes o pilares y travesaños.


Ahora vamos con las prestaciones que te ofrece el motor 1.4 16v de 100 CV de potencia, picantes cuando lo exprimes y mantienes en la parte alta del cuentavueltas -corta en torno a las 6.500 rpm-. Este tetracilíndrico atmosférico da de sí para moverse en carretera con cifras prestacionales respetables, eso sí, es algo perezoso a bajo régimen. Sin embargo, se vuelve voluntarioso en la parte media del tacómetro y excitante -como te comentaba antes- a altas revoluciones, con un sonido envidiable por modelos de aspiraciones deportivas, grave y ronco. ¡Precioso!
 
Pero aquí no acaban los argumentos del Fiat 500C más potente, además anuncia consumos y emisiones ajustados, sólo en ciudad se dispara a los 8,2 litros a los 100 km –9 reales si lo llevas como te pide-, en parte, por el sistema automático de arranque y parada, y por el cambio manual de 6 velocidades -de tacto inexacto y recorridos largos- con una sexta de desahogo que alivia el gasto en desplazamientos importantes.


El resto del chasis lo completan unas suspensiones duritas, que junto con las llantas de 16 pulgadas y los neumáticos de perfil bajo dan como resultado un conjunto rebotón en firme descuidado. Aunque hemos de confesar que la anterior combinación va perfecta cuando pulsas el botón sport, encargado de endurecer la dirección -y hacerla todo lo exacta que no es sin él- y aumentar la respuesta del acelerador, haciéndola más inmediata. Lo que significa que en carreteras de curvas te lo pasarás ¡como un niño pequeño! Es muy estable y subvirador al límite, pero si el apoyo es muy extremo y vas algo pasado tienes que tener ojo con el eje trasero, dispuesto a cambiarle el sitio al anterior por la poca distancia que los separa -batalla-.


El Fiat 500C 1.4 16v es un coche divertido en todos los aspectos -diseño, interior, capota, mecánica, personalizaciones…-, pero lo mejor es que, además, es uno de los utilitarios más polivalentes y prácticos, ¡y eso que es de los pequeños…!

Destacable

– Motor con garra y comportamiento en modo sport.
– Capota rápida y efectividad contra turbulencias.
– Calidad, detalles y habitabilidad.

Mejorable

– Equipamiento de serie justo.
– Asientos delanteros con poca sujeción.
– Tacto del cambio.

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