Fiat 500

17 Julio, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Dotado de una línea retro, el nuevo 500 actualiza pero respeta la imagen de su mítico predecesor.

8

8




Dotado de una línea retro, el nuevo 500 actualiza pero respeta la imagen de su mítico predecesor. Con 3,5 metros de longitud, dispone de un interior confortable y presume de motores de hasta 135 CV, elementos que lo sitúan como una interesante opción dentro de su segmento.


Con los dedos de una sola mano podríamos contar los modelos que, a lo largo de la historia del automóvil, han resurgido con éxito de sus propias cenizas varios años, o incluso décadas, después de su lanzamiento. Sirvan como ejemplo el VW Beetle y el Mini que, en su renacer actual, han sido capaces de mantener la esencia original sin renunciar por ello a la modernidad propia de los tiempos que corren.


Pues bien, el nuevo Fiat 500 se plantea como un perfecto candidato a formar parte de esta lista y, aunque en su caso todavía es pronto para hablar de éxito –saldrá a la venta en escasos días en algunos mercados europeos–, sí podemos decir, en cambio, que ha sabido respetar el concepto original, en la forma y en la función, de aquel primer Cinquecento que vio la luz hace exactamente medio siglo.


De este modo nos encontramos con un utilitario de orientación práctica, cuyos rasgos distintivos –forma de la carrocería, de los faros y pilotos, del salpicadero…– recuerdan irremediablemente al modelo predecesor, al tiempo que la avanzada tecnología de que dispone nos hace ver que estamos ante un vehículo de nuestro tiempo.

Los alrededores de Turín, en Italia, han servido de escenario para la toma de contacto con este pequeño Fiat. Al llegar al punto de encuentro, la curiosidad hace que nos dirijamos sin más dilación hacia una de las unidades allí dispuestas y, tras observar con detenimiento las suaves líneas exteriores que le dan forma, accedemos a su interior para comprobar que ciertos detalles guardan gran similitud con el Cinquecento original. Hablamos, por ejemplo, del salpicadero o del velocímetro, cuyo aire retro contrasta con una consola moderna y repleta de funciones. La calidad percibida en todos sus componentes parece más que correcta y los remates son buenos, si bien es cierto que los acabados blandos en en el salpicadero simplemente brillan por su ausencia.

Por su parte, el habitáculo es amplio en sus plazas delanteras, donde dos adultos pueden viajar con holgura, y el puesto de conducción es cómodo. Sin embargo, no podemos decir lo mismo de la zona posterior, que se muestra más angosta. Las dos plazas traseras –el coche está homologado para cuatro pasajeros– ofrecen poco espacio longitudinal para las piernas, mientras la caída del techo en su parte posterior le hace un flaco favor a la altura libre para la cabeza.


En este sentido, una persona que mida 1,80 metros verá como «sus ideas» rozan constantemente la parte superior del coche. Más prácticos resultan, en cambio, los múltiples huecos portaobjetos que encontramos repartidos a lo largo y ancho del interior –en el asiento del copiloto, en las puertas, bajo el cambio, sobre el túnel de transmisión, en la zona de la guantera…–, que son capaces de dar cabida a los enseres cotidianos.

Por lo demás, llaman la atención sus relojes que, distribuidos en aros concéntricos, agrupan el velocímetro, el cuentavueltas y el ordenador de viaje. También sorprenden sus reposacabezas redondos de estilo retro y sus retrovisores grandes en forma de gota de agua. Además, junto al freno de mano encontramos una toma USB para conectar, por ejemplo, un reproductor MP3.


Una vez analizado el habitáculo y, antes de empezar la prueba dinámica, nos bajamos del Cinquecento para comprobar que los 185 litros que ofrece su maletero se muestran correctos para un coche que supera por poco los 3,5 metros de longitud. Por cierto, nos ha gustado el tacto de las puertas –sólidas y de tamaño generoso–, que abren y cierran con contundencia, como en un coche del segmento superior.

Llega el momento de conducir.
Nos sentamos a los mandos y giramos la llave de contacto para realizar un recorrido por zonas urbanas y carreteras secundarias. Su chasis, bien calibrado, transmite confort y seguridad al conductor. El tacto de la suspensión, sin llegar a ser blando, es muy cómodo, lo que no supone ningún problema a la hora de afrontar un tramo de curvas en conducción exigente, donde el coche hace gala de un excelente aplomo. Además, algunas versiones disponen de una función Sport que, con sólo pulsar un botón, logra un mejor comportamiento del coche –el motor responde con mayor inmediatez y la dirección se vuelve más directa–.

Por su parte, los frenos aprueban con nota, a pesar de su reducido tamaño. Mientras tanto, en lo referente a la parte mecánica, tres son las opciones disponibles en inicio: los 1.2 y 1.4 de gasolina, con 69 y 100 CV, respectivamente, a los que se suma un turbodiésel 1.3 Multijet de 75 CV. El primero, asociado a una caja de cambios manual de 5 velocidades, hace gala de un buen equilibrio entre prestaciones y consumo y se plantea como un perfecto ciudadano; el segundo, con más potencia y 6 marchas, se muestra más deportivo en sus reacciones, sin llegar a ser más sediento de lo normal –6,3 l/100 km de media–; por su parte, la versión de gasóleo funciona de manera suave y agradable. Se muestra progresiva y elástica, y comienza a empujar con brío a partir de 1.600 rpm; sin embargo, su cambio de cinco velocidades es menos preciso que el de otras versiones.

Lo mejor de este diésel es, sin duda, su contenido gasto medio, 4,2 l/100 km. Por otra parte, en otoño de 2008 llegará al mercado un 500 Abarth con motor 1.4 turboalimentado de 135 CV y doble intercooler. Además, la marca italiana está desarrollando un bicilíndrico de 0,9 litros y 100 CV, que pasará a formar parte de la gama a finales de ese año o principios de 2009. Y si hablamos de seguridad, según versiones, el 500 puede disponer de airbag frontales y laterales delanteros, airbag de cortina y airbag de rodilla para el conductor, ABS con EBD, ESP, ASR, sistema de arranque en pendiente… Los últimos avances al servicio de un «piccolo» que llega a España tras el verano. Por cierto, es posible que más adelante aparezca un 500 cabrio y un Station Wagon.

    0 Comentarios

    Suscríbete a nuestro boletín

    Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

    Ir arriba