El Toyota GT86, en circuito y en un tramo de rallyes13

El Toyota GT86, en circuito y en un tramo de rallyes

28 Mayo, 2012, modificada el 29 Mayo, 2012 por

¿Es tan divertido el Toyota GT86 como lo pintan? Nos metemos en el Circuito de Castellolí y en alguno de los tramos del Rallye de Cataluña para averiguarlo…

El Toyota GT86, en circuito y en un tramo de rallyes13
Toyota GT86, historia13
Dos de los modelos que han inspirado el Toyota GT86 son el Sports 800 y el 2000GT.

Si hace poco te hablaba del Subaru BRZ, ahora toca el turno de subirme a su “mellizo”, el Toyota GT86. Como su hermano japonés (por algo han sido desarrollados a la par), se trata del deportivo de cuatro plazas más compacto del mundo -con sus 4.240 mm-, cuenta con un motor bóxer sin turbo de 200 CV, propulsión trasera y una conducción fácil y divertida, capaz de hacer sacar una sonrisa a cualquiera que se ponga al volante.

En Toyota, además, el GT86 tiene una misión: recuperar las raíces deportivas de la marca. Así, rinde homenaje al Corolla Levin AE86, que sirvió de inspiración por su precio moderado (el GT86 cuesta 29.990 euros, 33.490 si hablamos de la versión con cambio automático) y su capacidad de personalización; al 2000GT, del que se ha tenido en cuenta su poderosa imagen, y al Sports 800, con mecánica bóxer de dos cilindros en posición delantera y propulsión posterior.

Para poner a prueba todo lo que promete, la marca nos lleva al Circuito de Castellolí, en Barcelona. Pero llegar hasta allí es sólo el principio…

Diseño del Toyota GT86

Honmono kan, “auténtico” o “sensación genuina” en japonés; eso es lo que ha inspirado el diseño del Toyota GT86. Varias unidades esperan en la salida del aeropuerto de El Prat con su imponente rejilla inferior, sus luces LED diurnas, su alerón trasero y su difusor. La aerodinámica firma cada una de sus líneas, empujadas por el aire desde los cuatro costados para estabilizarlo sobre el asfalto. Entre estas formas aparecen un motivo en forma de “T” y el logotipo 86, exclusivos del Toyota.

El habitáculo del Toyota GT86, siempre orientado al conductor

Abro la puerta y encuentro un habitáculo en el que se han eliminado detalles superfluos: nada de botones en el volante, el más pequeño (365 mm) montado jamás en un Toyota; también es más grueso de lo normal para facilitar su manejo y acentuar la deportividad.

Toyota GT86, salpicadero13

En el cuadro de mandos, tres relojes: el que está en medio es el tacógrafo, con el fondo blanco, para que el conductor lo controle de un vistazo. En la consola central, la pantalla del navegador -desde donde también se maneja el equipo de sonido-, los mandos para el aire acondicionado, una toma USB, portavasos… Y los botones para desconectar los controles de tracción y estabilidad. Hablaremos de ellos más adelante.

Acomodarse en los asientos y adorarlos es todo uno: de corte muy deportivo, con los laterales sobredimensionados, sujetan el cuerpo con firmeza y, a lo largo de los kilómetros, también se revelan como bastante cómodos. Otro cantar son las plazas traseras, aptas para sólo desplazamientos cortos o para niños. Su respaldo se abate en una pieza, lo que deja suficiente espacio para cargar cuatro neumáticos y largarse al circuito más cercano… Lo está pidiendo a gritos, pero antes me fijo en su retrovisor interior, sin marco (para restar la menor visibilidad posible), en los pedales de aluminio y en los laterales de la consola central, acolchados para que las rodillas no sufran en los apoyos. Pulso el botón de arranque y, ahora sí, ¡nos vamos!

Toyota GT86: motor bóxer

El sonido del motor del Toyota GT86 llena el habitáculo, y eso que no lo estamos exprimiendo al máximo. La razón es un sistema que la marca japonesa emplea por primera vez: lleva el ronroneo (o rugido, según lo alto que vaya de vueltas) de la mecánica al interior. Al no contar con turbo, “respira mejor” en la zona alta del tacómetro, aunque a bajas revoluciones tampoco se comporta nada mal: gracias a un par de 205 Nm, el propulsor es muy elástico y sus 200 CV (100 por litro) aparecen de forma dócil y progresiva.

Toyota GT86, lateral13

La mecánica también es fruto de la colaboración entre Toyota y Subaru; esta última pone su experiencia en motores bóxer y la primera añade la tecnología D-4S de inyección directa, lo que facilita que el consumo combinado se quede en unos razonables 7,8 l/100 km. Evidentemente, si te pasas con el acelerador, esta cifra subirá. La mala noticia es que es sencillo encontrarte hundiendo el pie derecho más de lo recomendable, ya que el GT86 es tan dócil que te hace creerte un gran conductor. La buena es que lo pasarás tan bien, que no te importará.

En circuito y en tramo; así se comporta el Toyota GT86

Este propulsor va asociado a una caja de cambios manual de seis marchas. Puedes solicitar una transmisión automática también de seis relaciones, pero, aunque su funcionamiento es rápido y cómodo, yo me inclinaría por la manual (los propios responsables de la marca nipona explican que el Toyota GT86 está pensado para los amantes de este tipo de caja). ¿Por qué? Porque, si te gusta conducir, apreciarás los recorridos cortísimos y precisos de su palanca, que engrana con suavidad y rapidez una velocidad tras otra.

Estamos en uno de los tramos del Rallye de Cataluña y el escenario no puede ser mejor para disfrutar de la transmisión y de la suspensión, que sujeta la carrocería con firmeza. Está algo más orientada al confort que la del Subaru BRZ, pero es muy efectiva. La dirección, rápida y precisa, manda el coche justo donde apuntas, sin necesidad de corregir absolutamente nada… Efectivamente, antes de llegar al circuito, ya tengo una enorme sonrisa en la cara: enlazar curvas es tan divertido, la propulsión trasera ayuda tanto a redondearlas y el Toyota GT86 es tan obediente que te hace creer que el límite está muy alto.

En realidad, no busca prestaciones (por eso no te pone en apuros), aunque no escatima diversión y te perdona cualquier error: ¿lo has dejado caer demasiado de vueltas en aquella curva? No importa, el motor se recupera enseguida. ¿No has trazado bien el giro anterior y has “salido un poco largo”? Suspensión, dirección y sistemas de control y estabilidad se alían para que, casi sin darte cuenta, estés en el camino correcto de nuevo.

En el circuito, todo esto se multiplica. El motor bóxer va más allá de las 7.400 rpm, 400 vueltas por encima del momento en el que alcanza su potencia máxima, y se enciende una luz de aviso de cambio de marchas… Si quieres, ya que puedes personalizar dicho aviso.

Toyota GT86, circuito13

Una vez definido, hay que centrarse en las sensaciones que ofrece el Toyota GT86 sobre la pista. Un monitor, en el asiento del acompañante, me habla de su diferencial Torsen de deslizamiento limitado, de sus 1.239 kilos de peso (repartidos en proporción 53:47, óptima para mantener el control del vehículo obteniendo, a la vez, su mejor comportamiento), de su centro de gravedad de sólo 460 mm… Pero, sobre todo, de cómo manejar todo esto para que se deslice sobre la pista con elegancia y rapidez. De nuevo, cualquier insinuación sobre volante y pedales es una orden que se obedece instantáneamente.

Dos vueltas para “conocer” el trazado y otras dos, esta vez con los controles desconectados. El de estabilidad tiene un modo “Sport” que puede activarse para que sea más permisivo antes de entrar en funcionamiento, pero tanto éste como el de tracción pueden anularse del todo para que prime la conducción. Me bajo del Toyota GT86 pensando que, efectivamente, es cierto lo que prometían… Me siento la mejor piloto del mundo y, si la marca buscaba retornar a sus raíces deportivas, éste es un buen primer paso. De hecho, ya prepara un Yaris Rally Trophy, con motor 1.33 para la clase R1.A, que se homologará este verano, y un motor 1.6 turbo. Para coches más “terrenales”, habrá que esperar a ver cómo evoluciona la demanda del mercado, ya que podría llegar una versión cabrio… Estaría bien, ¿no?

¿Será el Toyota GT86 tu próximo coche?

Los responsables de la marca comentan que el cliente potencial del Toyota GT86 es un padre de 40 a 50 años que ya posee un monovolumen o SUV para trasladar a su familia y quiere un segundo coche “de capricho”. Yo no lo veo así. Muy bien, es muy posible que sea tu segundo vehículo, pero no tienes que esperar a tener esa edad, ni hijos, para disfrutarlo. Cualquiera que desee sentirse como un consumado conductor y quiera saber qué es llevar 200 CV bajo el pie derecho y “domarlos” desde el primer momento para que la diversión no espere ni un minuto, está ante su coche.

Ficha técnica Toyota GT86

  • Potencia: 200 CV / 7.000 rpm
  • Velocidad máxima: De 210 a 226km/h
  • 0 a 100 km/h: De 7,6 a 8,2 seg.
  • Gasto de carburante: De 7,1 a 7,8 l/100 km
  • Precio: De 29.990 a 33.490 euros

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