El Peugeot RCZ 1.6 THP 200 CV de 2013, a prueba34

El Peugeot RCZ 1.6 THP 200 CV de 2013, a prueba

11 Agosto, 2013, modificada el 9 Agosto, 2017 por

Este año se ha actualizado el Peugeot RCZ con un nuevo frontal, luces diurnas y mejoras en el equipamiento y la puesta a punto del chasis. Con la mecánica 1.6 THP de 200 CV, sus prestaciones son respetables, pero ¿estamos ante un verdadero deportivo? Sigue leyendo y verás todo lo que ofrece este coche.

No valorado

Destacable

  • Diseño.
  • Consumos ajustados.
  • Asientos.

Mejorable

  • Imprecisión del eje delantero.
  • Depreciación.
  • Claxon.

Nació en 2009 y a los pocos meses obtuvo un galardón como automóvil más bonito de ese año; por algo sería. En 2013 ha recibido un ligero cambio de cara para ponerse al día y, aunque se han mejorado algunas cosas, confieso que me gustaba más el anterior frontal del Peugeot RCZ.

Prueba Peugeot RCZ THP 200 CV 2013, Tui, Rubén Fidalgo34
El frontal es muy agresivo.

Aunque al hablar de este Peugeot todo el mundo saca en la conversación el Audi TT, a mí siempre me ha recordado más (sobre todo en su vista 3/4 trasera) a otro coupé alemán con diseño italiano: el Karmann Ghia Typ 14. La parte de los pasos de rueda traseros y faldones laterales de este último (un vehículo con 60 años), incluso las proporciones de la carrocería, con un habitáculo muy centrado y casi la misma longitud de morro que de culo, son muy similares.

Tras su reciente puesta a punto, el Peugeot RCZ ha cambiado el paragolpes delantero y la parrilla, así como la defensa posterior y la iluminación. El arco que forma el marco del parabrisas, el techo y la luna trasera se puede escoger en un color contrastado con el de la carrocería. Personalmente, creo que la opción del tono cobre iría más “a juego” con la preciosa tapicería marrón de la unidad de pruebas, en lugar del negro mate, más discreto, pero algo “soso”. Lo que no ha variado (afortunadamente) es el cristal trasero en forma de doble cúpula, una obra de arte.

Tampoco me convencen los faros delanteros con la máscara en negro: para mí, el frontal de los coches es como una cara… y es como si a éste le faltasen los ojos.

El día a día en el Peugeot RCZ

A medida que me acerco al Peugeot RCZ 1.6 THP de 200 CV me gusta lo que veo; tiene unas proporciones y unas formas redondeadas que recuerdan a la musculatura de un atleta. Me agrada más la trasera que el frontal: ese techo abombado al estilo de los modelos carrozados por Zagato de los años 50 y 60 me encanta.

Prueba Peugeot RCZ THP 200 CV 2013, Tui, Rubén Fidalgo34
Las llantas visten el lateral de esta silueta.

Los acabados son bastante buenos y el tacto pesado al abrir la puerta reafirma la sensación de estar a punto de subir en un coche bien armado. El interior de esta unidad equipa cuero integral. Es una opción cara (3.000 euros), pero merece la pena: ver todo el habitáculo forrado en piel da un aspecto mucho más cuidado y llamativo… y llamar la atención es una de las funciones de este tipo de vehículos. Con el cuero no sólo disfrutarán los que nos vean pasar, también nosotros sentados dentro.

Los asientos recogen el cuerpo como un guante y la postura de conducción es muy cómoda gracias a los generosos reglajes del propio asiento y del volante. Todos los mandos están a mano y la visibilidad es sorprendentemente buena pese a la complicadísima luna trasera.

Las plazas traseras son testimoniales, poco más que “ahítepudras” (esta expresión daba nombre a las banquetas posteriores de algunos modelos clásicos, que iban fuera del habitáculo del coche y expuestas a la intemperie): un adulto cabe con dificultad, pero por lo menos tienes la posibilidad de llevar a dos personas más en el vehículo, algo imposible en un Porsche Cayman, por ejemplo.

Me pongo en marcha y, aunque la postura de conducción es muy baja, estoy cómodo gracias al formidable asiento y la buena visibilidad. La suspensión es dura y se nota cada vez que pasamos por una banda reductora de velocidad, paso de cebra o tapa de alcantarilla, pero se lleva bien.

La dirección tiene un buen tacto y gira bastante, así que es fácil callejear con el RCZ, aunque la anchura de los pasos de rueda hay que tenerla en consideración a la hora de maniobrar entre las columnas del parking. Lo mismo pasa si queremos conservar intactas las preciosas llantas con neumáticos de 235/40-19 al acercarnos a los bordillos.

Prueba Peugeot RCZ THP 200 CV 2013, interior, Rubén Fidalgo34
Los asientos delanteros son casi perfectos.

El motor 1.6 THP es una gozada por la ciudad. Debido al cambio de relación cerrada (poco salto de revoluciones entre cada marcha), tiene una sexta más corta que la quinta de la mayoría de los coches actuales, de modo que podemos ir en sexta por la urbe con un consumo muy bajo -entre los 8,7 y los 9,2 l/100 km, dependiendo del tráfico y de nuestra prisa- y con bastante reserva de par si necesitamos acelerar.

Me escapo de la capital y busco un puerto de montaña por el que perderme. Me encanta el sonido del propulsor cuando lo llevo a punta de gas, alrededor de las 3.500 rpm, y piso con decisión el acelerador. En ese punto cambia el rumor del cuatro cilindros; no lo puedo asegurar porque no tengo los gráficos de la cartografía de la inyección, pero juraría que es en esa zona donde hace la modificación de distribución y admisión. La mecánica emite un aullido bastante ronco y, gracias al perfecto cambio de marchas (con un tacto y precisión como el de un deportivo japonés, lejos del feeling gomoso al que Peugeot me tiene acostumbrado), sube de vueltas con decisión hasta llegar al corte… que claramente está para conservar el motor, porque a 6.500 rpm se nota que aún “respira” perfectamente.

El chasis me gusta, es algo subvirador, pero facilita el trabajo al conductor. El eje trasero ayuda un poco si jugamos con los pedales, pero va sobre raíles: para “descolgarlo” hay que ponerlo prácticamente de puntillas.

Prueba Peugeot RCZ THP 200 CV 2013, El Boalo, Rubén Fidalgo34
La parte trasera es la más llamativa por la doble cúpula.

Lamentablemente, en un visto y no visto he llegado a la autovía: control de crucero a 120 km/h y a disfrutar de la música y la puesta de sol por los campos de Castilla; se ve preciosa, así que aprovecho para hacer algunas fotos. A esta velocidad en sexta vamos a 3.500 rpm, un desarrollo muy corto que me pone alerta ante los consumos. Sin embargo, éstos no se disparan y me queda claro que el 1.6 turbo de PSA tiene un rendimiento excelente, con apenas 7,4 l/100km en un coche de 1.500 kg, con unas ruedas generosas y un motor de 200 CV que tira como un demonio. Me parece una cifra extraordinaria, máxime con un desarrollo de cambio tan cerrado.

Por fin llego a casa, dejo esta especie de batmóvil en el garaje, bajo el equipaje del maletero (que es muy bueno, por cierto, amplio y con formas cuadradas y aprovechables; además, el respaldo trasero es abatible) y, aunque es tarde ya, no me siento nada cansado. Los excepcionales asientos y la buena iluminación de sus faros bi-xenon apenas me han fatigado en el viaje, así que “aparco” las maletas en casa y me voy a dar un paseo por la ciudad después de limpiar los insectos y restos de “ferodo” sobre las llantas.

Prueba Peugeot RCZ THP 200 CV 2013, Tui, Rubén Fidalgo34
El techo en doble cúpula es todo un ejercicio de estilo.

Las luces del alumbrado se reflejan sobre las bonitas curvas de este deportivo y, pese a ser negro como la noche, sigue pareciendo precioso. Por desgracia, los semáforos quedan un poco ocultos -debido a las formas y la escasa altura del coche- y es mejor parar un par de metros antes para poder verlos bien.

Algo que también me ha sorprendido es la climatización. Ha hecho un calor sofocante, con temperaturas entre 35 y 40º C, y esperaba que -con un habitáculo tan pequeño y bastante cristal con forma de lente- el Peugeot RCZ se convirtiera en un pequeño horno, pero nada más lejos de la realidad.

Tras una semana de convivencia con él, me doy cuenta de que el RCZ es uno de esos coches de los que me va a costar desprenderme. Ha sido divertido, cómodo, bonito e incluso me ha ofrecido soluciones prácticas (si es que esto último puede existir en un deportivo).

El Peugeot RCZ, en el circuito

Las prestaciones del motor 1.6 turbo son excepcionales. Cuenta con unos bajos y medios muy buenos y en la zona alta respira francamente bien, como si tuviera más cilindrada. El escalonamiento del cambio es el compañero ideal de esta mecánica. Tiene unos desarrollos muy cerrados, especialmente en las 3 últimas marchas, de modo que es fácil llevar el propulsor en su zona más pletórica. Sube de vueltas como un molinillo, sin darnos cuenta estamos ya en el corte… Casi se agradecería una luz en el cuadro que avisase de que estamos llegando al límite, al más puro estilo de competición.

Prueba Peugeot RCZ THP 200 CV 2013, A Pastoriza, Rubén Fidalgo34
En este Peugeot el ESP es desconectable.

Pese a contar con tan poco peso en el eje delantero, éste no es todo lo ágil que uno puede esperar de un coche así. El reparto de kilos no es malo, ni tampoco las suspensiones, así que creo que se debe más a una puesta a punto un tanto “burguesa”… de hecho, las curvas enlazadas las traza de maravilla, el problema es la entrada en giros largos. En mi opinión, han puesto una estabilizadora un poco blanda delante para no estropear la motricidad (formidable para ser un tracción delantera). Con una estabilizadora algo más rígida y la dirección un poco más abierta -muy poco-, ganaría bastante en cuanto a agilidad del eje delantero en zonas viradas, perdiendo muy poco en autovías.

El eje trasero va muy bien: si lo forzamos, nos ayuda a redondear las curvas y, aunque hagamos mal las cosas o nos asustemos en pleno apoyo, sacarlo de sus casillas es harto complicado; va sobre raíles.
Los frenos también trabajan perfectamente, y eso que las ruedas de 19″ no lo ponen fácil con un momento cinético tan elevado.

Prueba Peugeot RCZ THP 200 CV 2013, A Pastoriza, Rubén Fidalgo34
Los frenos del RCZ son bastante buenos.

El spoiler trasero retráctil aporta algo de carga aerodinámica cuando se despliega por encima de 160 km/h (aunque se puede elevar permanentemente con un botón en la consola central), con el fin de mejorar la estabilidad y el agarre del eje posterior. No está mal, teniendo en cuenta las formas redondeadas de la zaga, que generan bastante fuerza ascensional a alta velocidad.

Algo excepcional en Peugeot es la posibilidad de desconectar el ESP por completo. En el resto de los modelos de la marca, el control de estabilidad se rearma por encima de 40 km/h. Con él desactivado se gana bastante agilidad, sobre todo a la hora de dar gas al salir de la curva, ya que el ESP nos cortaría gas en cuanto la rueda interior patinase lo más mínimo.

El RCZ demuestra que tiene un buen chasis cuando lo forzamos a que pierda la adherencia, enseñando unas reacciones muy progresivas, algo complicado cuando contamos con unos rodillos de 235/40-19. En la maniobra de esquiva la estabilidad es absoluta, ni el menor ademán de perder la compostura: es tan sencillo como apuntar a la escapatoria del obstáculo… y listo.

Vídeo de la prueba del Peugeot RCZ 1.6 THP 200 CV

Conclusión

Este tipo de coches están destinados a ofrecer una estética llamativa, buenas prestaciones y sensaciones al volante. En el caso del RCZ se cumplen a la perfección los dos primeros objetivos; el tercero también… pero con matices. No es que el modelo sea una “abuelita”, tampoco que yo pida como algo necesario que un deportivo te haga conducir con el cuchillo entre los dientes, pero podría tener algo más de agilidad en el eje delantero sin perder mucho en confort y facilidad de conducción.

Prueba Peugeot RCZ THP 200 CV 2013, Tui, Rubén Fidalgo34
El alerón retráctil se eleva por encima de 160 km/h.

Por su precio, es una opción muy interesante. Personalmente, te recomiendo que inviertas los 3.000 euros que cuesta el acabado en cuero integral: el interior cambia por completo y hace que cuando te sientas a sus mandos parezca que estás conduciendo más un Porsche Cayman que un Peugeot 308.

En definitiva, el Peugeot RCZ THP 200 CV me parece un coche muy recomendable, cuenta con un buen maletero, los asientos son cómodos, el motor tiene una respuesta instantánea… y suena muy bien.

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Rubén Fidalgo

3 Comentarios

Rubén Fidalgo 12 Agosto, 2013

Habrá que esperar a ver cómo va el de 260 cv 😉

Nico 13 Agosto, 2013

La verdad es que esta marca nunca la asociaría a un deportivo. Para mi es una mala replica del TT. Pero para gustos…

Rubén Fidalgo 13 Agosto, 2013

Hola Nico, ciertamente, Peugeot no es una marca con una tradición en carrocerías coupé deportivas, al menos en la época reciente. En el pasado tuvo algunos modelos carrozados por Pininfarina bastante agraciados como el 404 que era considerado el Ferrari 330 de los pobres. Puestos a buscar parecidos con Audi, a mí personalmente me recuerda más al concept de los años 90, al Audi Avus que al TT. En defensa de la originalidad del RCZ, Peugeot tuvo algunos concepts y coches de competición en carreras de resistencia con algunos rasgos que se pueden ver en este coupé.
Un saludo y muchas gracias por seguirnos.

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