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El nuevo BMW 520d 2017 a prueba

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04 de julio, 2017

La nueva generación del BMW Serie 5 ha llegado al mercado como uno de los automóviles más avanzados de mundo. Examinamos a fondo toda esta tecnología a bordo del que seguramente sea el más razonable: el BMW 520d con un motor de muy buenas prestaciones y unos consumos que ya los quisieran para sí la mayoría de utilitarios.

Con cada nueva generación se introducen las últimas novedades que hay disponibles. Esto hace que el nuevo BMW Serie 5 tenga un nivel tecnológico que supera en algunos aspectos al propio Serie 7. BMW ha dotado a su nueva berlina media de todos los sistemas de última generación que hay disponibles en el mercado, especialmente en el apartado de los asistentes de conducción avanzada.

Para comprobar el nivel alcanzado por esta nueva generación hemos elegido la que probablemente sea la versión más demandada por el mercado, el BMW 520d con el motor diésel de 190 CV y cambio automático. Debo insistir en lo de «probablemente», ya que las ventas de mecánicas diésel están cayendo en picado mientras aumentan las de las motorizaciones de gasolina e híbridos, de modo que puede que el Serie 5 más demandado deje de ser éste, pero bueno, la elección está hecha y, en cualquier caso, es una buena opción.

El nuevo Serie 5 supone una enorme mejora en tecnología frente a su predecesor y, aunque su estética es demasiado continuista, deja claro que se trata de un vehículo superior. Eso sí, sus rivales también se han puesto al día (bueno, no, el Audi A6 sigue siendo más veterano) y su nivel es muy elevado también. Ya sé que es un tópico recurrir a Mercedes para tomar referencias para BMW, pero es que es su rival natural y, en el caso del Serie 5, el Mercedes E 220d probado hace unas semanas (puedes ver su prueba al final de este artículo, en el apartado «te puede interesar») me dejó claro que todavía mantienen la delantera en algunas cosas, aunque el 520d de esta prueba me ha gustado más en otras, como iréis viendo a lo largo de la prueba.

Un Serie 7 a escala

El nuevo BMW Serie 5 es casi como un Serie 7, tanto por tamaño y diseño como por equipamiento tecnológico.

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Tanto por diseño como por tecnología, el BMW Serie 5 actual se puede considerar un 7 a escala. Si los ves por separado cuesta identificar cuál es cuál, sólo el tamaño y algunos rasgos los distinguen. Esto no es bueno ni malo, va en cuestión de gustos. Hay quien opina que lo razonable es que alguien que pague más por su coche obtenga un plus en cuanto a diseño y apariencia y quien cree que por qué hay que renunciar a una imagen determinada si no quieres cargar con un coche de dimensiones excesivas.

Lo que está claro es que los alemanes parecen haber acertado con su política de que sus gamas tengan un claro aire de familia y que desde el Serie 1 hasta el Serie 7 uno tenga claro al primer golpe de vista que lo que tiene delante es un BMW.

En el caso de la unidad probada esto se cumple. Se mire por donde se mire uno ve un BMW de principio a fin y, pese a la discreción de la pintura gris metalizada, el 520d llama la atención, tanto por el día como por la noche, con los llamativos pilotos traseros con tecnología LED, que nos hacen muy visibles sin deslumbrar.

En el plano tecnológico también estamos ante un coche muy cercano a su hermano mayor. De hecho, esta unidad probada contaba con casi todos los gadgets que hay para el Serie 7 y que te describimos en detalle y con vídeos en esta prueba del BMW 750d xDrive.

Nuestra valoración: 8,0

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 10

Destacable

  • Consumos muy bajos
  • Confort de marcha
  • Iluminación

Mejorable

  • Precio de opciones
  • Interior soso
  • Formas del maletero irregulares

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Encogiendo el Serie 7

BMW se ha dejado comer terreno en diseño por Mercedes.

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A los alemanes no les gusta demasiado correr riesgos y hacer cambios radicales en sus diseños con la llegada de las nuevas generaciones. Esto tiene la ventaja de que no deprecias demasiado a la versión anterior y conservas la imagen de marca, pero se corre el riesgo de caer en el inmovilismo y que los rivales te adelanten por la derecha, como en cierto modo le está pasando a BMW con Mercedes. Los de la estrella han arriesgado y han cambiado por completo su imagen de marca y, por primera vez en décadas, superan a los de Múnich en ventas.

En el caso del nuevo Serie 5 el diseño es atractivo pero demasiado parecido al anterior y al Serie 7. Para tener claras las diferencias habría que aparcarlos a los tres juntos.

Lo que es indiscutible es que la calidad de fabricación de esta generación es muy buena y que el esfuerzo puesto en elementos como la seguridad y la aerodinámica han dado sus frutos. Equipado con el pack Efficient Dynamics, la unidad probada tiene la rejilla delantera activa (se cierra la entrada de aire a través de los riñones para mejorar la aerodinámica y sólo abre cuando es necesaria más refrigeración), las pinzas de freno retraen los pistones para que las pastillas no rocen en absoluto los discos de freno… con todo ello se logra reducir al mínimo los rozamientos y la verdad es que me ha sorprendido cómo se puede aprovechar la inercia en este coche.

Para aclararlo con cifras, en el viaje de Madrid-Vigo, que son unos 600 km, el BMW 520d ha rodado sólo con su inercia nada menos que 47 km.

El BMW Serie 5 es una de las berlinas más aerodinámicas del mundo. Para lograrlo, además de la rejilla frontal, se emplean elementos como los winglets tras los pasos de rueda delanteros, que reducen la presión del aire que se genera en los guardabarros, así como las turbulencias.

La silueta del Serie 5 es muy aerodinámica.

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El fondo del coche va completamente carenado, el parabrisas muy tendido y con las escobillas ocultas, los retrovisores muy perifilados… el diseño general del coche es tan fluido que no ha sido necesario recurrir a demasiados artilugios para reducir los vórtices aerodinámicos que sí se ven en otros modelos (las típicas ranuras y relieves en las bases de los retrovisores, en los laterales de los faros…).

También los cristales se han enrasado a la perfección y las uniones entre las puertas y capós con la carrocería dejan unos huecos de menos de 4 mm, algo que deja claro el nivel de perfección en los ajustes que han logrado durante la fabricación del coche.

Los faros delanteros me han llamado la atención por la calidad de su iluminación, entre los mejores que he probado, incluso los antiniebla frontales proporcionan mucha luz y un haz muy ancho. También en las luces traseras me he llevado una grata sorpresa, con unos pilotos de tecnología LED que nos hacen muy visibles y proporcionan seguridad, además de tener sus ventajas estéticas también.

Lo mejor es que toda esta aerodinámica no pasa factura en el lado práctico. El Serie 5 tiene unas puertas amplias y acceder al interior no es incómodo ni ha sido necesario un techo muy bajo en la parte trasera. Por ponerle un pero en el lado práctico, éste está en la tapa del maletero, que deja una boca de carga pequeña.

En definitiva, su diseño puede gustar más o menos y ser sobrio o no, pero su calidad de construcción y la eficacia lograda en cuanto a aerodinámica y seguridad (pocos perfiles expuestos ante atropellos, capó activo, zonas de deformación programada…) está entre las mejores del mercado actual.

Interior: Sobriedad germana

Los materiales y ajustes son buenos, pero resulta excesivamente soso.

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Reconozco que me ha sacado una sonrisa esta unidad de pruebas. El motivo es que el tono azul de su tapicería de cuero y el color gris metalizado de la carrocería son una combinación que estuvo muy de moda en los años setenta y me ha traído recuerdos de varios BMW 2002, Serie 5 E12 y E28… pero, sobre todo, de un BMW 3.0 CSi que veía aparcado de pequeño en la plaza de Galicia en A Coruña y que me volvía loco cuando era un crío, aunque en aquel precioso coupé la tapicería era de velour y no de cuero.

Para mi gusto habría quedado mejor si el salpicadero y los paneles de puerta también fuesen azules (como pasaba en los clásicos) en lugar de convivir el negro con el azul, pero desde luego lo prefiero al eterno luto que suelo encontrarme cuando pruebo un coche alemán, que sienten predilección por el color negro.

El diseño del salpicadero y de la capilla de la instrumentación es agradable, aunque echo de menos cuando BMW orientaba la consola central claramente hacia el conductor. Ahora está claro que hay tantas cosas que manipular que es mejor ceder parte de este «trabajo» al copiloto.

Los mandos principales y lo que tocamos con más frecuencia tienen un tacto muy bueno (especialmente los de la climatización y el volante) y hacen que sintamos que estamos en un coche de primer nivel.

Las plazas delanteras son muy cómodas y los asientos sólo tienen un defecto: son muy calurosos en verano, de modo que te recomiendo la opción de elegirlos ventilados.

Atrás hay buen espacio para las piernas.

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Atrás el espacio es bueno, salvo para el pasajero central que, además de un asiento incómodo, tendrá que lidiar con un túnel de transmisión elevado que le deja poco espacio para los pies. Dos adultos viajarán atrás tan cómodos como en las plazas delanteras, salvo por el hecho de no ver mucho hacia delante debido a lo voluminosos que son los reposacabezas de los asientos de primera fila.

La sensación a bordo del BMW 520d es muy buena y uno se siente en un espacio acogedor, bien hecho y aislado del exterior, lo cual transmite una sensación de seguridad muy agradable.

El maletero tiene una buena capacidad, pero sus formas son muy irregulares, su boca de carga pequeña y tiene mucho fondo, de modo que, para sacar los bultos pegados a los respaldos traseros, casi tendremos que meternos dentro del cofre. Si necesitamos más espacio podemos abatir los respaldos, pero seguiremos limitados por la altura. Es lo malo de las carrocerías sedán, que no son tan versátiles como los Touring o los X.

Comparado con el Mercedes E 220d, el BMW parece más veterano aunque sea al contrario y el Mercedes lleve un año más en el mercado. El de Zuffenhausen saca delantera en este aspecto gracias a sus enormes pantallas para la instrumentación y el sistema multimedia que, además, están mejor integradas en el diseño del salpicadero que las del BMW. Puedes ver las fotos en ambas galerías para compararlos. La calidad percibida en el BMW es algo mejor que en el Mercedes, pero me llama la atención que el más actual parezca desfasado frente a su rival más directo.

Motor: Efficient Dynamics

El motor destaca por su eficiencia y suavidad de marcha.

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El motor de esta versión es el 4 cilindros diésel con doble turbo de BMW que rinde 190 CV y que va asociado a un cambio automático de 8 marchas. Juntos forman un matrimonio ideal y, gracias a que el primero tiene un enorme par motor capaz de tirar de los larguísimos desarrollos del segundo, el BMW 520d puede rodar a regímenes muy bajos a los máximos legales con un consumo ridículo.

El sistema de doble turbo emplea uno pequeño con muy poco retraso de respuesta y capaz de coger presión a pocas revoluciones. El otro es más grande y se encarga de mantener una presión constante a medio y alto régimen. El resultado es que tenemos una curva de par prácticamente plana desde el ralentí hasta las 4.000 rpm, con un incremento de la potencia lineal en todo ese rango de utilización.

Aquí el BMW supera al Mercedes. El motor del 520d es mucho más agradable de utilizar que el del E 220d y, además, más silencioso y con un sonido más agradable.

La caja de cambios es impecable y cuenta con rueda libre cuando elegimos el modo Eco-pro. Ya que hablamos de modos de conducción, el BMW 520d cuenta con 4 personalidades:

  • Ecopro: la caja de cambios busca el desarrollo más largo posible, se activa la rueda libre y la sensibilidad del acelerador es menor.
  • Comfort: las transiciones entre marchas son más suaves, la suspensión y la dirección más blandas y el motor tiene una respuesta normal.
  • Sport: la caja de cambios busca llevar el motor en la zona de máximo rendimiento. Se anula la rueda libre, la suspensión y la dirección se vuelven más firmes y el pedal del acelerador más sensible.
  • Sport+: es como en el modo Sport pero se desactiva el control de tracción (no el de estabilidad, que hay que desconectar aparte) y el pedal del acelerador y el cambio tienen una respuesta más inmediata.

Con la activación de cada modo cambia también la presentación de la información en el tablero de instrumentos, tal y como puedes ver en la galería de imágenes.

Comportamiento: Dinamismo confortable

Este BMW destaca especialmente por su confort para viajar.

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Es curioso como Mercedes se ha «beemeuveizado» y viceversa. Está claro que ambas compañías se hacen un marcaje férreo hasta el punto de que parece que están esperando a que saque su rival el producto para doblar la apuesta en el siguiente paso.

Este BMW 520d destaca más por su confort de marcha y la calidad de rodadura que por su dinamismo, aunque éste no se ha abandonado y, siendo coherentes, tampoco tiene mucha lógica comprar una versión que se llama Efficient Dynamics, claramente enfocada a tener unos consumos ajustados más que a unas prestaciones de purasangre, aunque el contar con un modo «Sport+» pueda confundirnos.

Como es lógico, el 520d es un coche pensado para viajar por autopista con el máximo confort y seguridad y en eso es un especialista. Capaz de hacer más de 1.000 km sin parar a repostar, sorprende que tampoco el cuerpo nos pida parar para descansar. Los asientos deportivos y el excelente trabajo de las supensión tienen la culpa de que no queramos parar. También la excelente iluminación de sus faros harán que no nos fatiguemos en los viajes nocturnos.

El paso por curva es muy estable, con un aplomo absoluto en curvas rápidas de autovía y la suspensión «se traga» los badenes y juntas de dilatación de los puentes sin que percibamos el menor amago por parte del coche de perder la trayectoria.

En zonas más viradas sale a relucir un peso elevado, aunque en esta generación se han empleado aleaciones ligeras de forma masiva. El monocasco es más ligero y rígido que en la generación anterior, pero gran parte de esa ventaja se pierde en un equipamiento más completo y en una mayor cantidad de elementos de seguridad, tanto activa como pasiva.

Durante la semana de pruebas el tiempo ha sido muy caluroso, sin lluvia y con temperaturas entre 30 y 40 grados centígrados. Con esta temperatura y un motor de 190 CV es imposible poner en aprietos su motricidad.

Por desgracia, una apretada agenda de presentaciones en el calendario ha hecho imposible poder rodar con él en el circuito de pruebas y examinarlo al límite en la maniobra de esquiva o mojando la pista, pero las sensaciones que transmite en carretera son muy seguras en todo momento.

En ciudad se agradece contar con las cámaras de visión 360º en un coche bastante voluminoso y una dirección que en apenas dos vueltas y media tiene un radio de giro mínimo, lo que ayuda a que sus casi 5 metros de largo no se nos atraganten demasiado en las maniobras.

Ya que lo hemos estado comparando tanto con el Clase E, en los viajes por carretera ambos están en un nivel muy similar y transmiten sensaciones muy parejas, pero confieso que me ha dado un poco más de seguridad el BMW, con un tacto más firme y unas reacciones más naturales que las del Mercedes, cuya suspensión neumática no terminó de darme demasiada confianza.

Equipamiento: El límite es cosa tuya

Los faros LED inteligentes proporcionan una luz excepcional en este BMW.

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Aunque quedan lejos los años en los que en un BMW se pagaba como extra incluso el cierre centralizado, en la actualidad sigue siendo una de las marcas con la lista de opcionales más extensa. En el caso de esta unidad probada, de los 52.170 euros de partida del BMW 520d Efficient Dynamics nos vamos hasta los 72.000 euros con elementos como:

  • Pack Luxury: 4.228 euros
  • Pintura gris metalizada: 1.116 euros
  • Asientos deportivos: 717 euros
  • Paquete Comfort plus: 2.492 euros
  • Paquete Innovation: 3.496 euros
  • Paquete Executive: 1.936 euros
  • Paquete Safety: 2.497 euros
  • Control de crucero activo con función Stop & Go: 1.366 euros
  • Sistema de audio Harman Kardon: 1.241 euros
  • Climatizador de 4 zonas: 478 euros
  • Ambientador: 364 euros
  • Suspensión adaptativa: 1.355 euros

El precio es elevado, pero está en línea con el de sus rivales, que si equipamos como éste se ponen en cifras muy similares.

Una de las principales novedades introducidas con el nuevo Serie 5 es su batería de sistemas de asistentes a la conducción avanzada (ADAS), con elementos como el asistente de conducción en atascos o el de mantenimiento de carril. Su funcionamiento es bueno pero me lo esperaba mejor después de leer toda la información de los distintos comunicados de prensa lanzados por la marca. Los asistentes del Clase E funcionan mejor que en el Serie 5, especialmente el de mantenimiento de carril. En el Serie 5 la transición cuando asume el control el coche y cuando nos lo deja a nosotros es más brusco, y tampoco nos mantiene centrados en el carril de forma tan natural como lo hace el Mercedes.

En cuanto al sistema multimedia, el BMW destaca con gadgets como el control gestual, algo que me parece más efectista que efectivo. Honradamente, es más cómodo subir y bajar el volumen de la radio con el mando del volante que ponerse a hacer aspavientos que, para colmo, la mitad de las veces no serán obedecidos.

Por supuesto, la conectividad es total y tenemos manos libres, enlace wifi y, con la aplicación de BMW podremos tener acceso a infinidad de servicios como ver la ubicación del coche en el móvil, abrir las puertas, consultar la autonomía restante, enviar un itinerario desde una tablet al navegador, configurar la climatización para que el coche esté a la temperatura ideal cuando nos vayamos a subir en él… las posibilidades son casi infinitas.

La unidad probada contaba con la llave mágica que te describimos en el vídeo de la prueba del BMW 750d xDrive, que viene incluido en el pack Innovation y que nos permite manejar el coche remotamente en las maniobras de estacionamiento.

Consumo: Asombrosamente bajo

Los consumos de esta versión son realmente bajos.

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Una vez más hay que quitarse el sombrero ante la eficiencia lograda por BMW en una de sus mecánicas. Aunque no cumple con los valores homologados, este BMW 520d me ha sorprendido por unas cifras de gasto ridículas para un coche de este nivel de prestaciones y porte.

En concreto, el BMW 520d homologa un consumo de sólo 4 l/100 km en ciudad, mientras que el consumo real ha sido de 6,5 l/100 km, un valor que me parece excelente.

En carretera es posible lograr los 3 l/100 km que homologa, pero realizando una conducción natural y con tráfico real, el valor normal en el que nos moveremos estará alrededor de los 4,6 l/100 km.

En autopista, con el control de crucero fijado a 120 km/h reales, el gasto medio ha sido de sólo 5,4 l/100 km, menor que el de la mayoría de utilitarios que he probado, incluso híbridos, lo que deja claro que este BMW es un rutero formidable.

Con estas cifras de consumo y un depósito de 68 litros, el BMW 520d supera con mucha holgura la cifra mágica de los 1.000 km de autonomía.

Rivales: Rivales del BMW 520d

Vehículo

Bmw 520dA Efficient Dynamics

Lexus GS 300h F-Sport

Mercedes-benz E 220d 9G-Tronic 194

Volvo S90 D4 Inscription AWD Aut. 190 18

Precio Desde
53.600 €
Desde
66.500 €
Desde
52.056 €
Desde
63.635 €
Combustible Diesel Híbrido Diesel Diesel
Cambio 8 marchas 6 marchas 9 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 190 223 194 190
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,5 9,0 7,3 8,2
Consumo Medio (l/100 km) 3,9 4,8 3,9 4,7
Emisiones CO2 (g/km) 114 109 102 124

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