El BMW X3 2.0d Xdrive 184 CV 2013, a prueba40

El BMW X3 2.0d Xdrive 184 CV 2013, a prueba

6 Noviembre, 2013, modificada el 9 Agosto, 2017 por

La marca bávara ha introducido algunas mejoras en su gama de las que se beneficia el BMW X3 2.0d con tracción total de la prueba de hoy. Es uno de los SUV más deseados del mercado y hemos podido examinarlo dentro y fuera del asfalto para comprobar hasta qué punto cumple las expectativas que genera.

No valorado

Destacable

  • Imagen de marca.
  • Rendimiento del motor.
  • Faros bi-xenón.

Mejorable

  • Precio.
  • Calidad de algunos plásticos.
  • Opciones caras.

El BMW X3 milita en uno de los segmentos en los que la demanda está creciendo más en los últimos tiempos, pero también la oferta, con novedades prácticamente cada mes en las distintas marcas. Así, la firma bávara no puede dormirse en los laureles si quiere que su modelo mediano siga siendo uno de los más deseados del panorama actual.

Para la prueba de hoy hemos elegido la mecánica, tal vez, más recomendable, con suficiente potencia como para desenvolvernos con cierta alegría y sin penalizar demasiado en el apartado de los consumos: el motor 2.0d turbodiésel de 184 CV, en esta ocasión acoplado a una caja de cambios manual con el sistema de tracción total Xdrive de BMW, que en los últimos tiempos ha mejorado su respuesta.

Prueba BMW X3 2.0d Xdrive 184 CV 2013, Santradán, Rubén Fidalgo40
El BMW X3 es un coche muy deseado.

Se trata de un buen automóvil; su imagen y su técnica están fuera de toda duda. Pero por su precio (la unidad de pruebas cuenta con extras como los faros bi-xenón, el navegador, etc, que elevan la factura por encima de los 50.000 euros) se puede -y se debe- subir el nivel de exigencia y las expectativas puestas sobre este vehículo. Ya que hablamos de equipamiento opcional, que la pintura de color blanco (sin ser metalizada ni perlada ni cosas semejantes) suponga un incremento en el importe de 300 euros resulta, en mi opinión, un poco excesivo.

El día a día en el BMW X3

Reconozco que, aunque no comulgo demasiado con la moda SUV ni el color blanco, el BMW X3 es llamativo gracias a las molduras negras de los pasos de rueda y faldones; forman un contraste que lo hace parecer más compacto y robusto. Los faros bi-xenón y los pilotos traseros LED también contribuyen a dar una imagen muy moderna, aunque no sea un modelo de última hornada.

Al abrir la puerta, nos encontramos con el típico interior de BMW: un salpicadero sobrio, buenos asientos y una consola elevada con la palanca de cambios muy corta y bien posicionada. La unidad de pruebas equipa una tapicería de piel en color tabaco que, personalmente, me agrada y tiene un buen tacto… tanto, que contrasta con algunos detalles menos cuidados, como el plástico de la consola central y los paneles de puerta en imitación aluminio. Podría pasarlo por alto en un coche de la mitad de precio, pero no en uno que juega en esta “liga”.

Prueba BMW X3 2.0d Xdrive 184 CV 2013, interior, Rubén Fidalgo40
El interior del X3 es muy luminoso, pero sobrio.

La postura de conducción es buena, aunque la regulación en altura de la banqueta es algo engorrosa y no permite ajustar la inclinación de la misma para poder encajar nuestras manos como un guante en el volante de 3 radios, con los mandos multifunción integrados.

Gracias a su altura, a unos laterales muy verticales y a bastante superficie acristalada, la visibilidad desde el X3 es excelente para rodar por la ciudad; el tacto de la mecánica y la dirección también ayudan en este aspecto. Siempre que no nos empeñemos en ser los primeros en salir del semáforo y en no dejar que nos adelante nadie, los consumos se quedan ligeramente por encima de los 7 litros, que no está nada mal.

El maletero es amplio y fácil de cargar gracias a sus formas y a un suelo completamente plano; podemos incrementar su volumen abatiendo los asientos traseros.

En este X3 podemos elegir entre tres modos de funcionamiento :

  • Normal.
  • Eco-pro.
  • Sport.

Me ha gustado el modo Eco-pro. En él se modifica la sensibilidad del pedal del acelerador (aunque si lo pisamos bruscamente, se desactiva el sistema para dejarnos hacer un adelantamiento, por ejemplo, con la mayor seguridad posible), el alternador sólo absorbe energía para recargar la batería en las fases en las que rodamos reteniendo y el ordenador de viaje nos va mostrando cuántos kilómetros más de autonomía logramos gracias a esta forma de conducir… algo que anima bastante, la verdad.

Prueba BMW X3 2.0d Xdrive 184 CV 2013, interior, Rubén Fidalgo40
El sistema Eco-pro nos indica cuánto hemos aumentado nuestra autonomía.

En carretera, el consumo siempre se mantiene por debajo de los 7 l/100km sin necesidad de “irnos arrastrando” o “entorpecer” el tráfico. El limitador de velocidad y el control de crucero funcionan muy bien… Un detalle excelente que comprobaré en el circuito es que, aunque tengamos seleccionada una velocidad determinada en el control de crucero, si circulamos por una zona muy revirada, el sistema reduce automáticamente el ritmo: me gusta.

El comportamiento del coche es bueno para tratarse de un SUV y, aunque al ralentí es bastante “cantarín”, el motor diésel es suave en cuanto superamos los 60 km/h. Resulta muy placentero viajar en el X3, pero los asientos fatigan algo más de lo que su buena presencia pueda presuponer. Mis pasajeros van cómodos y no se quejan mucho por el balanceo de la carrocería, si bien la anchura no sobra en las plazas traseras cuando las tres banquetas están ocupadas.

La noche se nos echa encima y me alegro de disponer de los faros bi-xenón; la luz es excepcional con ellos y tenerlos instalados me parece un dinero bien invertido, aunque creo que un coche de este nivel debería incorporarlos de serie.

El viaje termina; el BMW X3 me ha convencido bastante, aunque los 50.000 euros de la factura me siguen pareciendo muchos teniendo en cuenta sus rivales.

El BMW X3, en la pista de pruebas

La disposición mecánica de este SUV, con el motor delantero longitudinal montado tras el eje, es típica de la marca bávara y aporta sus ventajas en lo que a dinámica se refiere. Al no contar apenas con kilos en el voladizo delantero (desde el eje hasta el parachoques, el único componente pesado es el grupo de radiadores de refrigerante, sistema de climatización, intercooler…), el X3 tiene un subviraje bastante contenido, lo que le proporciona una notable agilidad para tratarse de un todo camino.

Prueba BMW X3 2.0d Xdrive 184 CV 2013, A Pastoriza, Rubén Fidalgo40
El elevado centro de gravedad del motor provoca bastante balanceo.

Sin embargo, el espacio para el eje motriz delantero obliga a situar la mecánica bastante arriba, elevando el centro de gravedad de la parte frontal, lo que hace que la carrocería se balancee en las curvas. Asimismo, resta algo de precisión y vuelve un poco torpe este BMW cuando enlazamos giros, por lo que necesita cierto tiempo de espera desde que movemos el volante hasta que el coche se asienta en la postura correcta.

Los frenos son muy buenos, con unas distancias de frenado bastante cortas y un aguante más que correcto. En ese sentido, me ha gustado la puesta a punto del ESP y del repartidor de frenada del BMW X3, que mantienen el coche perfectamente estable aunque apliquemos todo nuestro peso sobre el pedal de freno.

En la maniobra de esquiva, este SUV también aguanta el tipo, aunque sigue sin alcanzar la seguridad y efectividad de una berlina, lógicamente, debido a su mayor altura y a la deriva de los neumáticos.

En el circuito he podido comprobar el funcionamiento del control de crucero y tiene una particularidad que me parece una auténtica maravilla (debería ser obligatoria en todos los coches que equipen este sistema): tal y como me pareció durante el viaje, si el vehículo detecta -mediante la información de los sensores del ESP- que estamos en una zona muy revirada y llevamos programada una velocidad algo elevada para las órdenes que estamos dando con el volante, reduce el ritmo y no lo recupera hasta que volvamos a ser suaves con el volante durante unos segundos. Espectacular y seguro.

El BMW X3 2.0d Xdrive fuera del asfalto

Una de las mejoras introducidas en la versión 2013 de este modelo es la mayor velocidad de reacción del sistema Xdrive de tracción total con reparto variable, así que -aunque la realidad es que la gran mayoría de los SUV que se comercializan jamás pisan nada que no esté asfaltado- me decidí a hacer una pequeña ruta todo terreno y comprobar este apartado. También afronté una zona algo trialera para forzar los cruces de puentes y obligar al sistema a trabajar para salir del apuro.

Prueba BMW X3 2.0d Xdrive 184 CV 2013, Villabalter, Rubén Fidalgo40
El X3 permite bastante diversión fuera del asfalto.

Teniendo en cuenta sus 3 grandes limitaciones como TT (su escasa altura libre al suelo, los neumáticos 100% de asfalto y carecer de reductora), el X3 me ha sorprendido por su capacidad para solucionar los problemas y seguir avanzando. El reparto electrónico de tracción funciona francamente bien y, si entendemos cómo trabaja, es capaz de sacarnos adelante aunque tengamos dos ruedas en el aire. Si en esta situación dejamos de acelerar, no saldremos del aprieto. Hay que mantener el mismo gas que traíamos; de ese modo, los sensores detectarán qué ruedas giran libres y las frenará, transmitiendo el par del motor a las que sí tienen adherencia. Si, por el contrario, soltamos el acelerador, no dejamos al sistema trabajar; tendrán que volver a patinar las cubiertas para que pueda tomar decisiones. Conociendo esta particularidad, saldremos adelante sin necesidad de bloqueos de diferenciales, aunque forzando los frenos.

Otro detalle que me ha parecido interesante, y que puedes ver en el vídeo, es que el control de la velocidad de descenso funciona francamente bien.

Como los voladizos de este BMW X3 son bastante cortos, los ángulos de ataque y de salida no están mal, pero la escasa altura libre al suelo hace que sea fácil empanzar, otro motivo para no aventurarse demasiado a la hora de atacar fuertes pendientes.

En definitiva: el BMW X3 Xdrive tiene un excelente sistema de tracción total, pero estamos muy limitados por otros factores que debemos tener muy claros si vamos a salir del asfalto con él.

La prueba del BMW X3 2.0d Xdrive en vídeo

Conclusión

El BMW X3 2.0d me ha parecido un coche excelente… pero con reservas. Su mecánica es muy buena y está bien terminado, pero tener que pagar 300 euros por el color blanco de la carrocería o que las molduras interiores imitando aluminio sean de un plástico mejorable no me parece de recibo en un modelo cuya factura supera los 50.000 euros.

Prueba BMW X3 2.0d Xdrive 184 CV 2013, detalles, Rubén Fidalgo40
El BMW X3 es un modelo muy exitoso.

Sus cualidades ruteras son destacables: es un vehículo en el que apetece hacer kilómetros y alguna que otra escapada por el campo. El motor es una delicia por prestaciones y consumos, el maletero es amplio y muy utilizable, el sistema de tracción total es eficaz… Pero, por su precio, el número de contrincantes es muy elevado y están bien cualificados y mejor equipados. En lo que supera a la mayoría de sus rivales es en caché e imagen.

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Rubén Fidalgo

3 Comentarios

Rubén Fidalgo 6 Noviembre, 2013

El BMW X3 cuenta con algunos detalles muy buenos como su control de crucero conectado al control de estabilidad, me ha parecido formidable. Sin embargo, detalles como el plástico del portón del maletero o las inserciones imitando aluminio me parecen indignas de un coche que tontea con los 50.000 euros.

dario 27 Febrero, 2016

Hola Ruben,en esta linea de calidad e imagen,¿cuales serían los suv/crossovers más idoneos en relación calidad/precio de los que hablas en el artículo?
muchas gracias y felicidades por tu trabajo,resulta muy didáctico.

Rubén Fidalgo 27 Febrero, 2016

Hola dario, pues en este rango de precios considero que tienen una mejor relación precio/producto el Mercedes GLC, el VW Touareg, el Volvo XC60 (aunque éste está a punto de ceder el testigo a su sustituto), o el Land Rover Discovery Sport, aunque de este último no me convencen sus mecánicas diésel. Un saludo y gracias por tu consulta.

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