Dodge Nitro 2.8 CRD SXT

8 Agosto, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Su poderosa imagen se convierte en su principal reclamo. El propulsor diésel de 177 CV, su amplitud y un generoso equipamiento también suman puntos.

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La llegada del Nitro anima un segmento, el de los SUV, que ya de por sí se encuentra en plena ebullición. No es el más campero, ni el más dinámico, ni el más rápido, ni siquiera el más económico. Da igual. Su poderosa imagen se convierte en su principal reclamo. El propulsor diésel de 177 CV, su amplitud y un generoso equipamiento también suman puntos.


Dice el sabio refranero popular que «una imagen vale más que mil palabras». Perfecta definición para aplicar al Dodge Nitro, que allá por donde pasa, llama la atención de multitud de curiosos «enganchados » por una estética impactante y ciertamente poderosa, como gusta al otro lado del Atlántico.

Con este reclamo este nuevo SUV ya tiene mucho terreno ganado, como hemos podido comprobar. Podemos decir grandes cosas del Nitro, que las tiene, y otras no tan atractivas, que también las hay, pero en alguna ocasión al tratar de razonar es como si habláramos con una pared porque lo que se ve por fuera puede más que el resto, limitaciones incluidas.

    Comportamiento

    Y todo el conjunto se posa sobre unas gigantescas llantas de 20 pulgadas y unos generosos neumáticos (245/50) de perfil claramente asfáltico. El resultado es extraño, porque el Nitro no balancea en exceso, pero la confianza tampoco sobra debido a su corpulencia. En zonas viradas las 3,4 vueltas de volante entre topes obligan a trabajar demasiado, pero es cuando el asfalto está en peor estado cuando este vehículo se muestra demasiado brusco sobre el tren trasero, hasta el punto de comprometer en ocasiones el confort interior. Para entonces y debido a sus características el control de estabilidad ya habrá trabajado más que Diarra en el centro del campo del Real Madrid.

    En marcha

    Giramos la llave de contacto y el propulsor da sus primeras señales de vida. Se trata de un 2.8 litros desarrollado por la firma italiana VM que arroja 177 caballos de potencia y un rendimiento de notable alto. Alto porque donde brilla con luz propia es en la parte elevada del tacómetro. En la zona baja le cuesta algo más coger vueltas, penalizado en buena parte por un peso que, con equipaje o algo de compañía, superará las dos toneladas. Eso sí, no es torpe en ningún momento y una vez que acaricia las 4.000 rpm es donde el Nitro toma carrerilla y salen a relucir esos 177 CV de verdad.

    Si el motor diésel es un «guiño» al cliente europeo, la introducción de una caja manual es otra de sus concesiones. Dispone de seis relaciones y unos desarrollados muy neutros, con una sexta velocidad que quizás se pudiera alargar un poco para beneficiar de esta forma el consumo. En cualquier caso, no nos ha gustado demasiado el tacto de la palanca, un poco impreciso y no muy rápido, obligando a marcar los tiempos más de la cuenta. Pese a esto, el rendimiento del Nitro 2.8 CRD frente al crono no defrauda, con números como los 11,7 segundos que necesita para pasar de 0 a 100 km/h o los 8,7 segundos consumidos para adelantar (80 a 120 km/h en 4ª).

    En cualquier caso están por debajo de un rival directo como el Toyota Rav-4, con los mismos 177 caballos pero 400 kilos más ligero en la báscula. El Nitro es, en condiciones normales, un propulsión trasera. Esto unido a un eje rígido detrás, un peso elevado y una altura del conjunto respecto al suelo también considerable no se traduce en una confianza ciega a la hora de analizar su dinámica. Sin embargo, este vehículo se defiende mejor de lo que aparenta.

    La tercera concesión al cliente europeo se produce al analizar el cuadro de suspensiones, cuando comprobamos que éstas han sido reforzadas para dar mayor firmeza al conjunto y las barras estabilizadoras también han aumentado su grosor. Esto permite al Nitro neutralizar mejor las inercias del conjunto, al unísono con el sistema ERM (mitigación electrónica del balanceo).

    prestaciones

    No hay concesiones, a la mínima, la electrónica entra en acción para mitigar males mayores. En situaciones comprometidas con escasa adherencia se puede conectar la tracción total mediante un mando situado en la consola central, bloqueándose de inmediato el diferencial y repartiendo el par al 50 por ciento entre ambos ejes. Esta solución es muy ventajosa sobre agua o nieve, pero en seco no es nada aconsejable porque las reacciones son más bruscas y castigaremos en exceso tanto la transmisión como los neumáticos. Ya hemos comentado que el Nitro es un SUV, pero fuera del asfalto su rendimiento baja muchos enteros. Con el bloqueo del diferencial y sobre pistas fáciles no tendrá mayores problemas, aunque si vamos «alegres » no será extraño hacer topes con la suspensión.

    Y si hay que afrontar algún reto mayor, mejor pensarlo dos veces, porque el ángulo de ataque, con 17 grados, es menor que el de muchos turismos debido al volumen sobredimensionado del paragolpes delantero, concebido más de cara a la galería que otra cosa. Los consumos del Nitro 2.8 CRD están dentro de lo razonable (8,6 litros en carretera y algo más de 10 en autopista), algo que no ocurre con la sonoridad, ya que los decibelios provenientes del motor se hacen demasiado «evidentes» y molestos en el interior.

    Espacio y practicidad

    De este vehículo podemos decir que tiene apariencia de todoterreno, pero en el «registro civil» figura como un SUV al que no le gusta demasiado la vertiente «off road». Por apariencia parece más grande de lo que realmente es, porque con sus 4,58 metros se sitúa al nivel de un BMW X3. El audaz diseño exterior no tiene una continuidad en el interior. Más bien al contrario, la calidad de los ajustes y los plásticos revelan sin complejos su procedencia estadounidense, más práctica y sin tanto esmero como el que se acostumbra en Europa.

    Hasta ahí vale. Lo que ya preocupa algo más es que la ergonomía tampoco está demasiado bien resuelta. El volante sólo se regula en altura y si se acerca el asiento demasiado hacia delante (no todo el mundo mide 1,75 metros) las piernas tocarán con la parte baja del salpicadero. Para colmo, existe poco espacio para los pies, los pedales están desplazados a la izquierda y no hay, ni se le espera, un reposapiés. El espacio es más que suficiente, aunque la banqueta trasera es corta y queda algo baja. Y el maletero cubica 369 litros hasta la bandeja, aunque abatiendo los asientos (incluido el del copiloto) la cifra se eleva hasta los 2.140. Muy práctica resulta la bandeja extensible situada en el piso. Esta plataforma móvil se puede extender hasta 46 centímetros, aspecto que facilita mucho las cosas cuando hay que introducir objetos pesados en esa zona.

    Valor de compra

    Por último, una de las bazas más atractivas de este modelo: su relación precio-equipamiento. Con el acabado SXT hay que desembolsar 32.620 euros, una cifra inferior a la de sus rivales más directos, y a cambio nos sorprende con una dotación de serie realmente generosa (apenas hay opciones disponibles). En definitiva, el Nitro se convierte en una alternativa para los que quieren un SUV distinto y poderoso, de mucha imagen y pocas aspiraciones camperas, con un motor solvente y a un precio equilibrado.

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