Dodge Caliber SXT 2.0 CRD

15 Diciembre, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

Destaca por precio, diseño y mecánica, pero en el balance final se ve perjudicado por unos acabados poco serios.

7

Con el Caliber DaimlerChrysler reintroduce en Europa la marca Dodge, nombre que conocimos en España en los tiempos de Barreiros, cuando el modelo Dart se fabricaba bajo licencia americana en nuestro país y era el no va más del lujo y la ostentación en el limitado mercado automovilístico nacional de la época (Ver Dodge, breve historia). Ahora las cosas son diferentes, en el mercado español se pueden encontrar coches de los más variados orígenes y la amplísima oferta hace que la competencia sea absolutamente despiadada. El primer representante de la nueva apuesta de Dodge en Europa nos ofrece una berlina diferente, con un aspecto robusto y que la gente de la calle suele confundir con un todoterreno.


Sin embargo el Dodge Caliber no es para nada un todoterreno, como mucho un turismo que tiene una distancia libre al suelo más amplia de lo normal pero que ni en su mecánica ni en su comportamiento recuerdan a uno de estos. De hecho en carretera se porta bien, con unas suspensiones cómodas pero más ágiles de lo que suele esperarse en un coche americano y un estupendo motor diésel de origen Volkswagen, concretamente el voluntarioso y bien conocido 2.0 TDi 16 válvulas de 140 caballos unido a un cambio de seis velocidades, que ofrece buenas prestaciones y consumos algo elevados. El interior es un poco decepcionante porque se espera encontrar unos acabados y materiales de mayor calidad y más espacio en las plazas traseras, pero resulta tan original y práctico como el aspecto exterior.


En definitiva el Caliber es un coche diferente que no renuncia a ofrecer cualidades prácticas de buen nivel, y un comportamiento dinámico correcto, si bien cede terreno en el aprovechamiento del espacio y las calidades interiores. El precio resulta atractivo en comparación con sus rivales europeos, y tanto su acertado planteamiento estético como la marca americana le otorgan un cierto “estatus” de exclusividad.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

El Caliber no hace cierto el convencimiento general que tenemos en Europa de que los coches del otro lado del charco van peor en carretera que los de nuestro continente. Aunque en muchos casos esto es absolutamente cierto, en el caso del Caliber no lo es del todo. La berlina compacta de Dodge cuenta con unas suspensiones independientes puestas a punto teniendo como premisa la suavidad de reacciones, pero no a base de amortiguadores excesivamente blandos. En recorridos de montaña resulta correcto, con un carácter subvirador y con una tendencia acusada al balanceo de la carrocería, pero es francamente noble.


La zaga reacciona de forma comedida a al soltar el acelerador, lo que ayuda a cerrar la trayectoria cuando una curva se complica sin que por ello tenga tendencia a decomponerse ni siquiera en mojado. En cualquier caso el Caliber va sobrado de agarre con los vistosos neumáticos 215/55 en llanta de 18 pulgadas, de serie con la misma medida pero en 17″ (215/60).


Por su parte la dirección hace gala de un tacto preciso y muy suave (al principio se hace demasiado ligera) en cuanto a resistencia, aunque el eje delantero tiende con demasiada frecuencia a aligerarse cuando arremete en tropel el alto par del motor 2.0 TDI, reacción que se trasmite con claridad al volante. También los cuatro frenos de disco (ventilados los delanteros) gozan de virtudes y defectos en sí mismos. El tacto, agradable y progresivo, se complementa con una buena dosis de potencia en su recorrido final, pero probando a fondo el coche en un puerto largo y exigente el pedal llegó a hundirse bastante; eso sí, sin que llegara a bajar el rendimiento en exceso. Afortunadamente el tacto se recuperó rápidamente.

prestaciones

La mecánica diésel del Dodge Caliber procede de Volkswagen. Se trata del motor 2.0 TDI de 140 caballos, y como sucede en los modelos del grupo alemán el rendimiento del propulsor es intachable por fuerza a medio régimen y bueno por potencia máxima, aunque como sucede en otros modelos lo peor son las vibraciones y la abrupta entrega de fuerza. Incluso en el Caliber las brusquedades en los cambios de carga del acelerador son más pronunciadas que en otros modelos dotados de este motor, aunque sin embargo el nivel sonoro se sitúa en niveles comedidos.


La palanca del cambio de marchas de seis velocidades está colocada en una posición elevada y muy a mano, y su manejo es cómodo, preciso y suave. Para insertar la marcha atrás hay que “afinar la puntería” un poco, pero enseguida se coge el truco. Las relaciones de cambio tienen un desarrollo muy correcto, con ratios en un término medio entre por ejemplo el Altea (marchas más largas) y el Golf (marchas ligeramente más cortas). La aceleración (9,3 segundos de 0 a 100 km/h) es similar al Golf y mejor que en el pesado Altea, pero en cuanto a velocidad máxima sale algo pero parado que sus más aerodinámicos rivales (CX 0’35 del Caliber frente a 0’32 en Golf y Altea), aunque 196 km/h son una cifra sobrada para los tiempos que corren y por menos de 10 km/h en cualquier caso no debe ser un factor determinante. En cualquier caso su rival natural en Volkswagen sería el Golf Plus, cuyos valores son muy similares a los del Altea.


Los consumos son correctos. Según las cifras homologadas gasta 6,1 litros cada 100 kilómetros en ciclo combinado, que en la realidad son en torno a un litro más, 7,1 l/100km en nuestra medición, nada fuera de lo normal, y menos teniendo en cuenta que las marchas no son largas.

Interior y maletero

Lo peor del Caliber son sin duda los acabados y materiales de su habitáculo, además de la disposición y funcionamiento absolutamente incómodo de algunos mandos. El aspecto de los plásticos es demasiado sencillo comparado con sus rivales, aunque el diseño es atractivo y funcional. En este sentido destaca por la gran cantidad de huecos diseminados por el habitáculo para todo tipo de pequeños equipajes y objetos “imprescindibles”, entre los que sobresale una guantera con tres espacios y refrigerada, dotada incluso de un adaptador para alojar botellas sin que se muevan.


La posición al volante es buena y fácil de adaptar, con unos asientos cómodos y que no casan con el paso de los kilómetros… aunque en la versión Limited el cuero de serie da la impresión de no haber salido de una vaca. Al volante cuesta adaptarse a una ergonomía peculiar de los mandos. Las piñas de luces y limpiaparabrisas son imprecisas y tienen una lógica diferente a la usual en nuestro continente y el ordenador de viaje se maneja desde el botón junto al reloj que se encuentra en la instrumentación, mientras que la información se visualiza en la consola central. Accionarlo en marcha es poco recomendable porque hay que meter el brazo por dentro del volante.


Las plazas traseras tienen una anchura correcta pero no son muy cómodas, especialmente la central, que obliga a separar mucho las piernas porque el túnel de trasmisión es muy ancho. Por su parte el maletero cuenta con una lona flexible y enrollable en vez de bandeja rígida, que está en la línea de calidad del resto de acabados. No es profundo, pero tiene una capacidad total de 524 litros. El piso es de un plástico rígido fácil de lavar y por tanto aconsejable para llevar cosas sucias, como un animal, un árbol de navidad o un traje de surf (…por poner ejemplos típicos de la publicidad) pero no es mejor que la moqueta ni por resistencia, ni por sujeción de la carga.

0 Comentarios

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba