Dacia Sandero

6 Agosto, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Es época de ajuste económico: si podemos comprar algo por menos de 10.000 euros, por qué gastar 12.000 por un producto análogo. En Dacia, la marca ‘low cost’ de Renault, lo saben y acaban de lanzar el Sandero, utilitario a considerar porque ofrece lo indispensable, va bien y es realmente asequible.

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Mas información en hoyMotor16, número 1295


Con los vehículos modernos ocurre como con los teléfonos móviles de última generación: que muchos usuarios reniegan del exceso de funciones que integran, porque elevan el precio y jamás se usan. De hecho, no son pocos los que añoran la simplicidad de algún coche anterior cuando estrenan el nuevo. ¿Sentimiento real o simple pose? Sea como fuere, sí es cierto que crece la demanda de automóviles sencillos, fáciles de mantener y poco llamativos, como demuestra el éxito del Dacia Logan, en versiones sedán y Break. Y ahí entra en juego el Sandero, que podríamos definir como el Ibiza o el 207 de la casa rumana. Nadie debe esperar tecnología punta y acabados de primera, porque si lo hiciese estaría equivocado, pero al Sandero hay que reconocerle un equipamiento razonable. Así, en el nivel Laureate probado hay cuatro airbag, frenos con ABS y repartidor EBD –lleva, incluso, servo de emergencia SAFE–, faros antiniebla, dirección asistida, volante regulable en altura, elevalunas delanteros y retrovisores eléctricos, respaldo abatible por partes, cinturones con pretensor y limitador de fuerza, cinco reposacabezas… Sólo habrá que añadir radio-CD o aire acondicionado, ambos opcionales, porque los elevalunas traseros eléctricos, la pintura metalizada o las llantas de aluminio parecen prescindibles. Es más, si ponemos demasiadas cosas nos acercaremos al precio de coches que pueden tentarnos más por imagen de marca.


Una alternativa es conformarnos con el acabado Ambiance, 600 euros más asequible, pero se renuncia a elementos interesantes, como el respaldo trasero divisible, el asiento del conductor con ajuste lumbar y de altura, revisteros en los respaldos delanteros, airbag laterales –son de tipo cabeza/tórax–, pretensores en los cinturones, alarma de luces encendidas, ordenador de viaje, faros antiniebla, retrovisores y elevalunas eléctricos, luz en la guantera, mando remoto de puertas o volante ajustable. Lo dicho, demasiadas renuncias por 600 euros, tantas que parece más lógico un 1.4 Laureate que un 1.6 Ambiance.

    prestaciones

    A la espera de que lleguen los diésel dCi –70 y 85 CV–, la opción ‘dinámica’ es este 1.6 de gasolina, agradable para un uso sosegado pero algo decepcionante si cargamos el Sandero o afrontamos una orografía irregular. La razón, más que en los 87 CV, está en un par máximo de sólo 13,1 mkg, poco para un 1.6 moderno. A regímenes bajos se porta, pero no es una mecánica briosa ni el cambio –bien por guiado y suavidad– tiene desarrollos deportivos. El resultado, unas maniobras de adelantamiento lentas, con 12,5 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta y más de 18 para hacerlo en quinta. De hecho, acabaremos recurriendo a la tercera en no pocas ocasiones. Lo malo de eso es que el consumo se resiente y, aunque los 50 litros del depósito evitan visitar las gasolineras con frecuencia, sí creemos que más de 8 litros de media real es demasiado, pues lo normal sería un litro menos. En cuanto al comportamiento, el Sandero se muestra noble y bastante seguro, pues la estabilidad es correcta, los neumáticos son adecuados y los frenos cumplen. Quizá debería ofrecerse el ESP en opción, pero estamos hablando de un coche económico que apareja alguna renuncia; incluso en materia de seguridad.

    Interior y maletero

    Si la simplicidad del Logan ha cosechado el éxito –lo de Francia es impresionante–, con el Sandero no tiene por qué ocurrir algo diferente, especialmente si añadimos una estética más juvenil, un precio aún más ajustado, un mayor conocimiento de marca que hace dos o tres años y algunas mejoras en materia de practicidad, seguridad y agrado. Logan y Sandero comparten plataforma, pero también motores, unas probadas y fiables mecánicas de Renault que permiten ampliar a tres años o 100.000 kilómetros la garantía oficial. Y aunque al hablar de utilitarios suele pensarse en tráfi co urbano, este nuevo Dacia nos parece un utilitario en el sentido extenso del término, es decir, un coche útil que da mucho a cambio de pocos cuidados y que se adapta a usos diversos; la ciudad, la carretera… y el campo. Porque el Sandero también ha sido concebido para el medio rural y las malas vías, como demuestra una altura libre al suelo de 15,5 centímetros. Y en breve se ofrecerá un kit especial ‘SUV’ para usos extremos. Sus 4,02 metros de longitud le convierten en uno de los grandes de su clase, y eso se aprecia al abrir el maletero que, con 320 litros, se queda a sólo 10 litros del que ofrece un Mégane de cinco puertas. Curiosamente, el habitáculo no presume de una distancia generosa para las piernas en la segunda fi la, pero atrás no se viaja mal, ya que la altura al techo es amplia, la banqueta va más alta que en muchos de sus rivales y hay hueco sufi ciente para meter los pies bajo las banquetas delanteras. El diseño interior se caracteriza por la austeridad, sobre todo en cuestión de materiales, y se repiten fallos observados en el Logan, como el reglaje de altura de luces ubicado muy abajo. La radio, opcional, es una Blaupunkt simplísima y el volante tiene un aro plástico que incrementa la sensación de lentitud en la dirección, cuyas 3,2 vueltas entre topes ya parecen excesivas. Hay buena visibilidad en todas direcciones, pero tampoco se entiende cómo colocan el reglaje de espejos o los botones de los elevalunas traseros –opcionales– tan a desmano. Los asientos son cómodos mientras no haya muchas curvas, pues no brillan por su sujeción lateral. Al menos hay ajuste de altura en la butaca del conductor –la palanca nos retrotrae a coches de hace 20 años– y es posible variar el apoyo lumbar. Y lo dicho anteriormente: no hay que esperar un gran acabado. Así, las manillas exteriores de las puertas –en ‘cromo satinado’ para la versión Laureate y negras para el Ambiance– parecen tan poco sólidas como en un juguete y la banqueta trasera –de una pieza– carece de forro en su base, dejando la espuma al aire cuando buscamos la máxima ampliación del maletero.

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