Dacia Logan dCi / Seat Córdoba TDI

6 Noviembre, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

Son vehículos, ante todo, prácticos. Carrocería tipo berlina, grandes maleteros y buena habitabilidad para cinco pasajeros, junto a un contenido consumo gracias a sus mecánicas diésel.

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Son vehículos, ante todo, prácticos. Carrocería tipo berlina, grandes maleteros y buena habitabilidad para cinco pasajeros, junto a un contenido consumo gracias a sus mecánicas diésel. Hablamos del Dacia Logan 1.5 dCi y del Seat Córdoba 1.4 TDI, de 70 y 80 CV respectivamente. Aunque el español va a tener que justificar su abultada factura de 3.490 euros más.


Entre los compactos de cuatro puertas y tres volúmenes, nuestros protagonistas ocupan un lugar destacado en la categoría, por versátiles y, sobre todo, por económicos. Pero la lucha por el poder, como casi siempre, no va a ser fácil. A un lado, el Dacia Logan, el protagonista de una simpática campaña de publicidad en el que parece que “todo funciona” como en cualquier otro coche pero por mucho menos dinero. Y razón tienen. Porque al otro lado se sitúa un veterano, y casi 3.500 euros más caro, Seat Córdoba, el famoso Ibiza “con culo” –con perdón–, que se valdrá de su calidad y de su mejor dinámica para enganchar a todos aquellos que duden a la hora de comprar un vehículo en el que la utilidad no esté reñida con el precio.


ESPACIO: VENTAJA PARA EL LOGAN
Porque si hablamos de utilidad, nada mejor que dos coches realmente útiles, en los que cinco personas quepan con holgura, o por lo menos sin agobios, y en los que entre su equipaje. Y para todo esto es mejor el Logan, gracias a sus 25 litros extra de maletero -510 litros por 485 del Córdoba-. Nuestra unidad contaba con la apertura antigua del maletero -sólo con llave-, pero las nuevas versiones del Logan, aparte de ligeros retoques estéticos exteriores e interiores, dispondrán de un dispositivo para abrir el maletero sin necesidad de utilizar la llave -mucho más práctico-. El del Seat peca además de formas más angulosas y de una boca de carga más alta y pequeña. También para los pasajeros el Logan ofrece más espacio, comenzando por los asientos traseros, con 16 cm más a nivel de los hombros y con una altura 4 cm superior, aparte de una “zona central” -no se puede llamar asiento en sí- más cómoda para su ocupante. Delante también contamos con más anchura a la altura de los hombros, aunque a nivel de la cadera las cosas se igualen bastante. Unas cotas interiores –delante y detrás– que son favorables al Logan y que marcarán la diferencia en viajes largos entre agobio y relax.


COMPORTAMIENTO: SEAT POR POTENCIA Y DINAMISMO
Respecto a sus motores, ambos montan dos turbodiésel muy económicos pero con los que no nos resultará complicado circular más deprisa que el resto de los conductores. Para el Logan hemos elegido la versión 1.5 dCi de 70 CV, una mecánica que se fabrica en exclusiva en la planta que tiene Renault en Valladolid y que dispone de un moderno sistema de inyección directa por raíl común y un turbo de bajo soplado. Lo más destacable es su suavidad de funcionamiento, su aceptable sonoridad y, sobre todo, unos consumos muy ajustados.


En estos tres parámetros supera al pequeño 1.4 TDI que monta nuestra versión del Seat Córdoba, un tres cilindros de 80 CV con inyección directa por bomba inyector, turbo e “intercooler” que le otorga el típico traqueteo inherente a los bomba-inyector del grupo VAG, con las molestias que conlleva por su mayor sonoridad. Así todo, el rendimiento de este pequeño tricilíndrico es bastante satisfactorio y le saca una buena ventaja al Logan en aceleraciones –casi dos segundos en el 0 a 100 km/h- y en simulacros de adelantamiento -con unos excesivamente lentos 17 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta-. El Córdoba, con sus 10 caballos más y un par motor superior en 3,9 mkg, “obra el milagro”, pues pesa 79 kilos más, tiene unas relaciones de cambio más largas y cuenta con un extra de goma en contacto con el suelo de 4 centímetros, debido a sus ruedas en medida 195/55 R 15 -por las 185/65 R 15 del Logan-.

La ventaja del Córdoba crece si buscamos algo de diversión al volante. Aunque los dos son neutros y predecibles, el tren trasero del Córdoba se muestra más asentado que el de su rival, cuenta con ESP –en opción por 631 euros, mientras que el Logan no lo puede llevar–, su palanca de cambios es más pequeña con unos recorridos más cortos y precisos, y, para terminar, dispone de frenos de disco detrás –tambores el Logan– que le hace reducir la frenada en casi dos metros a 100 km/h. Estos datos corroboran las sensaciones dinámicas que se viven a bordo de uno y otro, porque las blandas suspensiones del Logan, que tienen por objeto tratar bien a sus ocupantes, contrastan con la firmeza del Córdoba, que, gracias a su chasis “ágil” y a su esquema de suspensión trasera -eje con efecto direccional-, provoca más confianza a medida que el límite se acerca. Pero relajémonos un poco.


No se trata de vehículos para ir de carreras. Son vehículos para disfrutar a bordo de una velocidad media legal con unos consumos moderados que, por término medio, son favorables al Logan en algo más de medio litro cada 100 km, quedándose en 5,6 y 6,2 litros respectivamente. El menor consumo y un depósito cinco litros más grande otorgan al Dacia una autonomía casi 200 km superior.


Otro revés para el Córdoba, que intenta resarcirse con un interior mejor rematado y con materiales de más calidad. Lo sabemos, son los mismos que en el Ibiza, y aun así son mejores que en el Logan, pero es que el precio de éste, en parte, es fruto de la falta de cuidado con los detalles –por ejemplo, el cuentarrevoluciones, procedente del modelo de gasolina, está tarado hasta las 7.000 rpm–. El volante no se puede regular ni en altura ni en profundidad, y el asiento posterior no es abatible, por lo que el Córdoba recupera esos 25 litros menos de su maletero y bastantes más si abatimos su respaldo total o parcialmente, aunque para ello tengamos que quitar los reposacabezas.


CONCLUSIÓN: UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA
Y hablando del equipamiento, ambos ofrecen una de cal y otra de arena. Porque el Logan equipa de serie ordenador de viaje, retrovisores eléctricos y faros antiniebla, pero sólo monta airbags delanteros. En cambio, el Córdoba deja mucho equipamiento de forma opcional, con lo que, su factura, a poco que seamos caprichosos, se incrementará todavía más. Sí lleva de serie el volante regulable que le falta a su contrincante o el asiento trasero abatible, pero deja en opción los faros antiniebla, los airbags laterales y de cortina o el control de estabilidad ESP que su rival no lo puede montar.


Los dos cumplen a la perfección la función para la que fueron creados, ofreciendo una practicidad en el día a día fuera de toda duda y con un coste asequible que, en este caso y dada la diferencia entre ambos, puede decidir la compra.

  • En marcha



  • Interior y maletero



  • Valor de compra



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