Prueba

Estrenamos el nuevo Mazda CX-60 2022

08 de septiembre, 2022

Hemos acudido a la presentación internacional del Mazda CX-60 y por fin nos hemos sentado a los mandos y conducido este tope de gama japonés que está dando tanto que hablar.

El nuevo Mazda CX-60 es uno de las novedades que más expectativas ha levantado por su tecnología y porque significa el regreso de Mazda al segmento de los grandes SUV premium desde que dejó de ofrecer los CX-9 y CX-7. Por fin hemos podido sentarnos a sus mandos y conocer de primera mano lo bueno que hay en el nuevo buque insignia de Mazda, que dispondrá de tres motorizaciones, aunque la primera en llegar (y que es la que hemos podido probar) es la híbrida enchufable de 327 CV, que se convierte en el modelo más potente comercializado en la historia de Mazda.

En esta toma de contacto nos ha gustado mucho su diseño, la calidad percibida (superior a la media y sin complejos frente a BMW, Audi o Mercedes) y el tacto de la conducción, aunque en este último apartado hay que dar un pequeño matiz y es que la caja de cambios tiene sus peculiaridades, como veremos más adelante. En la parte negativa, además de ese tacto algo brusco de la transmisión, está el peso, que se nota especialmente a la hora de circular por zonas bacheadas y con badenes y en zonas de curvas enlazadas. Tampoco nos han entusiasmado las plazas traseras, con poco espacio para las piernas. Debido a la concepción de esta plataforma, diseñada para motores longitudinales y tracción trasera o total, el motor ocupa mucho espacio de sus 4,74 metros de largo, lo que resta hueco para las rodillas a los pasajeros traseros.

Nuevo Mazda CX-60: completo desde 52.115 euros

El Mazda CX-60 viene para plantar cara en el segmento de los SUV medianos premium. Frente a él tenemos rivales como el BMW X3 (al que se parece bastante estéticamente en algunos aspectos), el Audi Q5, Mercedes GLC o Lexus NX, entre otros. Por calidad, diseño y tecnología los complejos los tenemos más nosotros como humanos que él en lo que ofrece, su calidad percibida es tan buena o mejor en algunos aspectos que la de sus rivales.

En el mercado español el Mazda CX-60 tiene una gama que se estratifica en 4 niveles de acabado (Prime Line, Exclusive Line, Homura y Takumi) con un rango de precios entre los 52.115 euros y los 59.215 euros, a los que se pueden sumar varios packs de equipamiento extra.

En cuanto a mecánicas, el CX-60 dispondrá de motores de gasolina y diésel con microhibridación que llegarán en unos meses (el diésel se espera para finales de este año y el de gasolina para la primavera de 2023) y el que ya está a punto de llegar a los concesionarios, el híbrido enchufable que estamos probando.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Diseño
  • Conduccion
  • Calidad

Mejorable

  • Brusquedad del cambio
  • Peso
  • Espacio para las piernas atrás

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un toque X3

El diseño es atractivo, aunque recuerda bastante al del BMW X3.

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El diseño del nuevo Mazda CX-60 es atractivo, muy elegante y con buenos acabados, aunque ya no sorprende tanto como en su día lo hicieron los primeros modelos de la marca en lucir esta línea de diseño denominada Kodo y hay algunos rasgos que recuerdan al BMW X3, sobre todo en los acabados Homura y Takumi, en los que el frontal cambia ligeramente para añadir dos entradas de aire en los laterales bajo los faros que son casi idénticos a los del BMW X3 30e xDrive de nuestra vídeo prueba. También en la trasera la iluminación recuerda al bávaro.

Hay una clara diferenciación entre los niveles de acabado. Los Prime Line y Exclusive tienen llantas de 18 pulgadas (más que de sobra, por cierto), un frontal más sencillo y los arcos de rueda en plástico negro. El Homura y el Takumi tienen un frontal más agresivo, con esas dos entradas de aire en los laterales, los arcos de rueda en el color de la carrocería y las llantas pasan a ser de 20 pulgadas (excesivas, lo que afecta al confort y a los consumos, aunque quedan bonitas para algunos gustos).

Además, el acabado Homura busca poner el acento en la deportividad, por lo que el acabado cromado de algunas molduras como el marco de la calandra pasa a ser de color negro, como es el caso del ejemplar de color gris que hemos podido probar en esta vídeo toma de contacto.

Las proporciones del CX-60 llaman la atención porque el frontal se ve muy alargado, necesario para dejar espacio a los motores de 6 cilindros en línea gasolina y diésel que monta esta nueva plataforma y que, además de ir en posición longitudinal, van muy retrasados por detrás del eje delantero para mejorar el centrado de masas.

El Mazda CX-60 se ve elegante y se percibe claramente como un modelo grande y superior al Mazda CX-30, con unos acabados y ajustes de gran calidad.

Interior: Calidad Mazda

El interior es acogedor y la calidad mejor que la media.

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El interior del Mazda CX-60 es muy acogedor, tiene un diseño elegante y una calidad superior a la media de sus rivales. El salpicadero es muy limpio, sin elementos que distraigan y se emplean teclas que está demostrado que son mucho más eficaces y distraen menos que los comandos táctiles para el manejo de las principales funciones. Los materiales tienen muy buen tacto y son agradables también a la vista, no se ve demasiado recargado y, como digo, es muy acogedor.

La postura de conducción es buena, bastante baja para ser un SUV, y el conductor tiene ante sí un cuadro de instrumentos muy grande que se ve de maravilla, con mucha información que se completa con la que ofrece el head up display que se proyecta en el parabrisas. Los mandos que toca tienen buen tacto y el asiento es cómodo, aunque la banqueta es algo corta para los que tenemos las piernas largas.

Las plazas traseras se ven algo mermadas por la disposición mecánica con el motor longitudinal y por detrás del eje. Si ajusto el asiento del conductor para mi estatura (1,85 m) y me siento detrás, las rodillas no me rozan con el respaldo por apenas un centímetro. Eso sí, el suelo es casi plano gracias a que esta plataforma se ha diseñado para poder colocar las baterías del híbrido enchufable en el suelo entre los ejes, de forma que mejoran el centrado de masas y no roban espacio al maletero, que cubica 570 litros en todas las versiones. Sus rivales, con las baterías colocadas en la parte trasera, pierden en el entorno de los 100 litros de capacidad en las versiones PHEV.

El maletero, además de espacioso, tiene unas formas muy aprovechables y detalles prácticos como las tomas de corriente de 12 voltios y de 220 voltios. Si necesitamos más espacio, podemos abatir los respaldos traseros por mitades asimétricas.

Motor: A contracorriente

En esta toma de contacto hemos podido probar los híbridos enchufables de 327 CV.

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El nuevo Mazda Cx-60 contará con tres mecánicas, aunque la primera en llegar es el híbrido enchufable que hemos probado. Para finales de año llegará el diésel que promete ser revolucionario y más adelante, hacia la primavera, el de gasolina. Tanto el diésel como el de gasolina cuentan con sistemas de micro hibridación de 48 voltios (por lo tanto tendrán etiqueta Eco) y estarán disponibles con tracción trasera en las versiones básicas o total en las más altas, pero siempre con la nueva caja de cambios automática de 8 marchas que es la misma que equipa el PHEV.

El motor diésel de 3,3 litros se ofrecerá en dos versiones. La básica tendrá 200 CV y tracción trasera, dejando la tracción total para la superior de 254 CV. Este motor ha despertado muchas expectativas por sus promesas en cuanto a rendimiento y limpieza, de hecho, presume de ser prácticamente el único que en la actualidad ya cumple la severísima norma Euro 7 que entrará en vigor próximamente para pesadilla de los fabricantes.

Nuestro protagonista es el PHEV de 327 CV y 500 Nm de par, cifras espectaculares que se logran al combinar el motor 2.5 de gasolina de cuatro cilindros con 191 CV y 261 Nm de par y un motor eléctrico integrado entre éste y la caja de cambios que entrega 175 CV y 250 Nm de par. Entre este motor y el térmico existe un embrague que permite a cada motor desacoplarse del otro para operar de forma independiente uno del otro en función del modo de conducción en cada momento.

La potencia de ambos motores llega a una caja de cambios automática de 8 velocidades que es de tipo tradicional en cuanto a lo que es el trabajo de sus relaciones de cambio, mediante trenes epicicloidales, pero que sustituye el convertidor hidráulico de par tradicional de estos cambios por un sistema multidisco en baño de aceite, parecido al de las motos. Este sistema tiene la ventaja de eliminar por completo las pérdidas por resbalamiento del convertidor. De este modo, sus reacciones son más directas y se reducen los consumos. Durante la prueba no me ha gustado mucho su funcionamiento, bastante brusco en los cambios de marcha, tanto en los modos normales como en el sport.

Todos los Mazda CX-60 PHEV son de tracción total, con un sistema de reparto de par inteligente que varía tanto de forma activa ante las condiciones de adherencia como si estamos arrastrando un remolque.

Para alimentar el motor eléctrico, el CX-60 cuenta con unas baterías de ión de litio que van montadas en el suelo entre ambos ejes para mejorar el centrado de masas y el aprovechamiento del espacio. Son grandes para tratarse de un híbrido enchufable, con 17,8 kWh de capacidad (la media en el segmento está en 15 kWh). Este gran tamaño permite ofrecer una autonomía en modo exclusivamente eléctrico entre 63 y 68 km, una buena cifra.

La recarga de las baterías se hace mediante un cargador integrado de 7,2 kW de potencia, lo que significa que, si tenemos una toma de carga con esta potencia, podemos cargar el CX-60 PHEV por completo en apenas 3 horas.

Comportamiento: Típico de Mazda

La conducción es agradable, pero se nota el peso de 2 toneladas.

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Las primeras impresiones a los mandos del Mazda CX-60 han sido buenas en general, salvo matices. La postura de conducción es muy buena y el tacto de la dirección una delicia. En tramos urbanos en modo eléctrico se mueve muy bien, aunque resulta algo molesto notar los cambios de marcha constantemente frente a otros rivales que en modo eléctrico no existen cambios de marchas. Tiene mucha potencia en modo eléctrico y podemos movernos sin problemas en circunvalaciones y zonas interurbanas. La visibilidad es buena tiene un buen radio de giro, de modo que las maniobras se hacen con agilidad pese a su tamaño. La unidad probada contaba con el acabado Homura y llantas de 20 pulgadas que no ayudaron nada a mejorar el confort. Los baches, bandas reductoras de velocidad e imperfecciones del asfalto se notan mucho. Los trenes de rodadura son de calidad y no hay holguras, pero al ser un coche tan pesado (dos toneladas) y necesitar unos muelles fuertes que soporten toda esa masa, los amortiguadores no contienen bien la energía de los muelles y es algo incómodo en el rebote. Sin duda las ruedas de 18 pulgadas con algo más de balón ayudarán a mejorar el confort.

En carreteras secundarias es un coche agradable, pero el cambio vuelve a ser algo brusco en las transiciones entre marchas y, además, al tener 8 marchas está constantemente cambiando de marcha. Las transiciones en las que el coche pasa de trabajar como eléctrico puro a ir combinando ambos motores son buenas y no se notan demasiado, además está bastante bien aislado acústicamente y la mayoría del tiempo no oiremos el motor térmico.

En zonas reviradas de nuevo se nota el peso. No hay mucho balanceo por que el centro de gravedad está muy abajo, pero las inercias son evidentes y no le gustan las curvas enlazadas con cambios bruscos de apoyo.

En autopista tiene un buen rodar y la potencia disponible se nota, aunque no tanto como uno espera de un coche de 327 CV y 500 Nm de par. Son cifras elevadas, pero que tienen que repartirse entre muchos kilos de peso, algo común entre los híbridos enchufables de este segmento, que se van por encima de las dos toneladas en orden de marcha.

Equipamiento: El de un coche moderno

La gama se estratifica en 4 niveles de acabado que se pueden completar con 4 packs adicionales.

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La gama del Mazda CX-60 se compone de 4 niveles de acabado, siendo su equipamiento muy completo ya desde el nivel más básico, el Prime Line. El precio (sin la campaña de lanzamiento) del Mazda CX-60 Prime Line es de 52.115 euros. Para dar el salto al Exclusive hay que añadir 1.500 euros adicionales, que compensan por la ganancia en equipamiento que puedes ver en la ficha técnica adjunta.

Para llegar al acabado Homura hay que sumar 4.000 euros adicionales y ya tenemos un coche con un equipamiento muy completo, tanto en seguridad activa y pasiva como en confort y tecnología e infoentretenimiento. El tope de gama es el Mazda CX-60 Takumi, que llega a los 59.215 euros.

Salvo el acabado Prime Line, que busca ser el modelo de acceso con un precio muy competitivo y destinado princialmente a flotas, los otros tres acabados se pueden completar con 4 packs de equipamiento adicional con precios bastante razonables.

Entre los detalles tecnológicos de equipamiento destacan, por ejemplo, el sistema KPC que reduce el balanceo de la carrocería y mejora el giro del coche en las curvas aplicando el freno en la rueda que corresponda para dar un poco más de guiñada a la trayectoria y bajar la inclinación de la carrocería.

Otro elemento llamativo, disponible en el pack de confort, es el sistema de ajuste automático del asiento del conductor. Una cámara en la pantalla del sistema multimedia toma como referencia nuestros ojos para posicionar el asiento en la mejor postura posible. Para ello sólo tenemos que introducir nuestra estatura en el sistema multimedia y la cámara colocará el asiento donde sea necesario cada vez que nos sentemos en el coche y reconozca nuestros ojos.

Consumo: Datos oficiales

Los consumos oficiales son prometedores.

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Como de costumbre, en estas tomas de contacto no hay demasiado tiempo para poder examinar los consumos reales convenientemente, así que nos tenemos que conformar con los valores oficiales. Puedes verlos detallados en las fichas técnicas adjuntas de las tres versiones que llegarán en 2022, el PHEV y el diésel con los dos niveles de potencia.

Comentarios

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  • JCL

    Como siempre muy bien explicado, gracias por tu trabajo ruben;Bonito coche, una pasada seguro que para los que puedan permitirse este gasto en un vehiculo se venderan como » churros» dentro de su categoria y precio.

    UN SALUDO.

    • Rubén Fidalgo

      Muchas gracias. Efectivamente… quien pueda permitírselo. Lo triste no es que los coches sean caros, es no poder pagarlos. UN saludo.

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