Conducimos el Toyota Yaris Híbrido20

Conducimos el Toyota Yaris Híbrido

4 Junio, 2012, modificada el 5 Junio, 2012 por

Un radio de giro muy reducido, unas proporciones muy compactas, un consumo bastante contenido y una generosa amplitud interior convierten el Toyota Yaris Híbrido en el transporte urbano ideal para la familia. Lo probamos para ti.

Conducimos el Toyota Yaris Híbrido20

Desde que la marca nipona anunció que produciría el Toyota Yaris Híbrido, no fueron pocos los escépticos que hacían quinielas sobre cómo serían capaces de miniaturizar el sistema para lograr “calzarlo” en un coche tan compacto.  Ahora es ya una realidad que funciona y que está disponible a un precio muy ventajoso en nuestro país: desde 15.900 euros

Casi todos los esfuerzos de Toyota se centraron en dos puntos clave: tamaño y peso. Para reducir al mínimo las dimensiones del sistema híbrido, lo primero que se llevó a cabo fue el rediseño del motor. En lugar de aprovechar el 1.8 del Prius y Auris HSD, la marca ha realizado un nuevo propulsor de 1,5 litros, construído en aleación ligera, que se adosa al motor eléctrico y a la transmisión.

Toyota Yaris Hybrid, sección, Rubén Fidalgo20
El cableado naranja es el que transporta la alta tensión (hasta picos de 550 Voltios).

Las baterías cuentan con menos celdas, (concretamente 120) que suministran 144 V; el sistema del inversor se encarga de transformarlos a corriente alterna, con picos de más de 500 V. Esta reducción del número de celdas permite, además de un menor tamaño, menos kilos en la báscula. En lugar de baterías de ión litio, se ha utilizado el níquel, con el fin de contener los costes de producción.

El motor eléctrico también ha disminuido sus medidas. Por un lado, al trabajar a un menor voltaje, su tamaño puede ser más reducido. Además, el empleo de cable de sección plana posibilita hacer mucho más compacto su diseño.

Todo esto permite al Yaris híbrido no perder ni un solo cm3 de capacidad de habitáculo, ni de maletero, y que su peso sea sólo de 30 kg más que en la versión diésel.

La aerodinámica es también un pilar importante para reducir los consumos. En el Yaris se ha logrado un Cx de 0,28, cifra realmente buena para un automóvil tan compacto.

En el exterior, detalles como el fondo azul del anagrama de Toyota, las llantas de aleación, los 4 discos de freno y las ópticas traseras de LED son los únicos elementos que nos alertarán de que estamos ante una versión muy especial del Yaris. En el interior, los relojes también con el fondo azúl, la instrumentación con el diagrama del consumo energético, las costuras en azul en el volante y asientos y el pomo del cambio en el mismo tono son los únicos diferenciadores respecto al resto de la gama Yaris, que en España tendrá los siguientes precios:

  • Toyota Yaris Híbrido Active 15.900 euros
  • Toyota Yaris Híbrido Active +pack 16.200 euros
  • Toyota Yaris Híbrido Advance 17.600 euros
  • Toyota Yaris Híbrido Advance+techo panorámico 18.100 euros

La acción conjunta del motor eléctrico y el 1.5 suministra un total de 100 CV bastante aprovechables en ciudad y unas contenidas emisiones de 79 g/km de CO2.

Y ¿cómo se mueve el Toyota Yaris Híbrido?

Llega por fin el turno de ver qué resulta de todo este dispendio tecnológico. La verdad es que en una ciudad tan absolutamente plana como Amsterdam podría parecer que el Toyota Yaris Híbrido tendría ventaja, debido a la ausencia de fuertes pendientes en las que sería necesario pisar el acelerador a fondo para coronarlas. Esto es cierto, pero siempre que subimos, luego bajamos, y el Yaris se pierde la oportunidad de recargar las baterías del sistema híbrido en esas ocasiones. Esto provoca que sea casi imposible alcanzar el 100% de carga eléctrica; rápidamente entra en acción el motor de combustión tras haber iniciado la marcha.

Toyota Yaris Hybrid, Amsterdam, Rubén Fidalgo20
Las unidades de pruebas esperaban turno para el recorrido ante la mirada de los ciclistas.

Un ejemplo: siendo realmente suave con el pedal del acelerador y con el modo Eco activado, a una velocidad media de 37 km/h el consumo logrado fue de 3,9 l/100 km, casi medio litro mayor que el oficial.

El comportamiento del Yaris es más que correcto, las reacciones son nobles y el tacto de los mandos es bueno. La postura de conducción es algo elevada aún en la posición más baja del asiento (sólo el del conductor es regulable en altura), esto hace que los pedales queden en una postura un poco incómoda para los pies. La dirección cuenta con una asistencia bastante suave, que resta información sobre lo que pasa en las ruedas, pero que resulta ideal para el enfoque de este modelo y las maniobras en ciudad. Ya que hablamos de maniobrar, es destacable el pequeño radio de giro que tiene el Yaris. Podremos dar la vuelta en casi cualquier calle o transitar entre columnas de forma sencilla.

El propulsor de gasolina queda completamente enmascarado por el sistema de transmisión, en el que jamás habrá un régimen de giro concreto para cada velocidad, ya que el desarrollo del cambio no lo marcan los piñones de la transmisión, si no la velocidad relativa de giro entre el motor eléctrico y el de combustión, tal y como te mostramos en la prueba que realizamos del Toyota Auris HSD.

La potencia es más que suficiente para moverse por la ciudad, pero cada vez que necesitemos acelerar de forma contundente para incorporarnos a una circunvalación, el motor se pondrá a régimen de potencia máxima y ahí se quedará mientras vaya ganando velocidad.

El selector del cambio recuerda al de los coches antiguos: una larga y delgada palanca. En mi opinión, a este automóvil le bastarían unas sencillas teclas en el cuadro de mandos, que dejarían la consola central plana. Se trata de algo muy práctico si tenemos que entrar por la puerta del acompañante cuando alguien aparca muy pegado a nuestro coche.

Conclusión

Hasta la fecha, todos los vehículos híbridos que he podido probar han realizado consumos más altos de lo esperado en el momento en el que me alejaba de la ciudad y empezaba a tener velocidades de crucero de más de 80 km/h. En esas circunstancias, el motor eléctrico lo único que puede aportar es peso y fricción al sistema, es decir: más consumo.

Sin embargo, en ciudad funcionan francamente bien. El motor eléctrico inicia la marcha en los semáforos sin consumo de combustible, justo donde más se dispara el gasto de carburante en un modelo de transmisión convencional; en las retenciones, el poder ir avanzando de pocos en pocos metros sin poner en marcha el motor de combustión es definitivo para rebajar los consumos.

Toyota Yaris Hybrid, Amsterdam20
El logo de Toyota con el fondo azul distingue a las versiones HSD.

Ver este tipo de sistemas en automóviles de gran tamaño, cuyo uso no va a ser (o no debería) prioritariamente en la ciudad, me parece un contrasentido. Sin embargo, en el Toyota Yaris, que es un coche claramente urbanita, su dispositivo híbrido me parece el matrimonio perfecto. Por un lado, es en la urbe donde más se concentran los problemas medioambientales causados por las emisiones de partículas sólidas de las mecánicas diésel, así que disponer de un motor de gasolina que no emite benzopirenos reduce ese problema. Con unos consumos tan bajos como los de una mecánica diésel y sin el problema de las emisiones, el Toyota Yaris HSD es el compañero ideal para los que no utilizan la bicicleta en sus desplazamientos ciudadanos.

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Rubén Fidalgo

3 Comentarios

Rubén Fidalgo 28 Septiembre, 2012

De todos los modelos híbridos que he probado, el Yaris HSD me parece el más coherente con el concepto y el que mejor provecho saca de su condición de híbrido. Este tipo de vehículos sólo compensa en desplazamientos cortos y urbanos.

Marco de la Fresange 19 Noviembre, 2012

Sólo vale para ciudad. Su consumo, en Gijón, no baja de 4.5 litros . Si sales a la carretera no merece la pena, con algo de cuesta se ahoga. El cambio, de variador, sólo lo puedo comparar con otro cambio de variador que tuve: el Mercedes A., y realmente es muy pobre, no aguanta la comparación.
Por 16.000 Euros creí que esra otra cosa.

Rubén Fidalgo 19 Noviembre, 2012

Siento que te haya defraudado el Yaris Híbrido. Lamentablemente la conclusión es la que comento siempre, los híbridos sólo compensan en recorridos urbanos, por eso el Yaris (un coche con un enfoque claramente urbanita) me parece el mejor hibrido del momento, porque está pensado para convivir donde mejor partido se puede sacar de su tecnología.

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