Conducimos el Beetle 2012

21 Julio, 2011, modificada el 13 Octubre, 2011 por

Acabo de volver de Berlín donde he podido conducir el Volkswagen Beetle 2012. Estas son mis primeras impresiones.

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Sustituir a un automóvil legendario no es nada fácil. No sólo debes ser fiel a la tradición sino también aportar nuevas ideas que sirvan para satisfacer a una amplia clientela tipo. Y debes hacerlo tan rematadamente bien que el nuevo producto sirva como estandarte de la marca a la que pertenece. El italiano Walter de Silva, uno de los máximos responsables de diseño del Grupo Volkswagen, ha sido el maestro que ha dado forma y función al Beetle de 2012.

De Silva ha renovado por completo la imagen del anterior modelo, el New Beetle de 1998, para hacerlo más grande, práctico, masculino y deportivo, pero respetando el diseño del Escarabajo original, el de 1938. Un estudiado regreso al pasado, lejano y próximo, para abandonar definitivamente la etiqueta de coche-capricho femenino del New Beetle, y entrar de lleno en el segmento de los compactos con el as que supone la simpatía de su imagen. Para ello, el Beetle ha ganado en tamaño respecto al modelo que sustituye.

Más grande por dentro y por fuera

Su carrocería mide ahora 4,30 metros (15 mm menos), es más ancha (84 mm más) y más baja (pierde 12 mm). El resultado: unas proporciones nuevas que, sin abandonar el contorno del Escarabajo original, le dan un aspecto más musculoso y un interior que también gana espacio. Crecen también la distancia entre ejes y el ancho de vías, lo que hace que el nuevo Beetle permita un habitáculo suficiente para cuatro personas gracias a unas plazas traseras que sirven para tallas de hasta 1,80 metros, con un maletero de 310 litros (101 litros más que el del New Beetle) ampliables hasta los 905 litros. La tapa del maletero del New Beetle se sustituye por un práctico portón.

Antes de conducir el Beetle me fijo en los detalles más importantes de la carrocería. El característico diseño redondo de los faros, los guardabarros expuestos, la forma del capot, de las estriberas y de los faldones, así como la posibilidad de integrar ruedas de grandes dimensiones (de hasta 19 pulgadas de diámetro). Para mí, el simpático frontal y los musculosos laterales, con una línea de cintura alta y bien marcada, son las zonas más conseguidas. Detrás, la forma de los pilotos puede que sea un punto discutido, no por fea sino por atrevida, aunque sin embargo no llega a desentonar con el resto del coche. Nada que objetar con la presencia del alerón posterior (en las versiones Sport), todo un acierto a la hora de aportar agresividad a la zaga.

Más divertido que el anterior New Beetle

Al sentarme frente al volante me doy cuenta de un importante avance respecto al New Beetle: la posición de conducción, ahora más deportiva. El asiento va colocado más cerca del suelo y el parabrisas queda más cerca del conductor. A esto hay que añadir el acertado diseño de las tres esferas de la instrumentación, unos mandos que quedan perfectamente a mano y el aspecto robusto y de calidad de la mayoría de los elementos. No hay guiños exagerados al pasado, algunos detalles mínimos, como la presencia de una guantera adicional en el lado del acompañante, de apertura hacia arriba, o el salpicadero pintado con idéntico color que el de la carrocería, o con aspecto de carbono, otro guiño al pasado que no cae en lo anticuado.

El Beetle empezará a venderse en noviembre con dos mecánicas iniciales. Dos gasolina TSi de 1.2 litros y 105 CV o de 2 litros y 200 CV. En enero de 2012 llegará otro TSi, un 1.4 de 160 CV, y dos turbodiésel TDi: un 1.6 de 105 CV y un 2.0 de 140 CV. En la presentación pude conducir los motores que empezarán a venderse al principio. Tanto el 1.2 TSi, con caja de cambios manual de seis velocidades, como el 2.0 TSi con la opción de la transmisión automática de doble embrague DSG de idéntico número de marchas. En ambos, la respuesta del motor es muy buena, particularmente la del 200 CV, y todos los mandos ofrecen un tacto más duro y directo que el New Beetle. El Beetle es un coche divertido de conducir, las suspensiones son firmes pero no incómodas y la dirección es ágil y directa, perfecta para practicar una conducción decidida en carretera como para callejear por el tráfico urbano.

Equipamientos diferenciados

También serán dos las versiones de equipamiento iniciales: Design y Sport. El primero se distingue por algunos detalles cromados de la carrocería y el interior y las llantas tipo Talaia de 17 pulgadas. La versión Sport ofrece un aspecto por fuera y por dentro más deportivo, como unas llantas especiales con pinzas de freno en color rojo, retrovisores negros, alerón trasero, molduras y tubo de escape cromado, etc.

El equipamiento de serie incluye control de estabilidad ESP, volante multifunción, climatizador bizona, Bluetooth, entre otros, además de una amplia lista de opcionales donde no falta el avisador de la distancia de frenado Park Pilot, diferentes equipos de audio y navegación, techo corredizo panorámico practicable y faros bixenon con luz diurna de led. Entre los elementos a pagar a parte se encuentra un magnífico equipo de audio de la firma norteamericana Fender de una excelente calidad acústica.

Precios:

Volkswagen Beetle Design 1.2 TSi 105 CV manual: 21.120 euros.
Volkswagen Beetle Sport 2.0 TSi 200 CV DSG: 28.310 euros.

Para quienes no puedan esperar a noviembre, a partir del 12 de septiembre se lanzará en España una edición limitada, denominada Beetle Turbo Black & White de 200 CV, de la que se venderán en nuestro país sólo 60 unidades, 30 en blanco y 30 en negro. Más información en www.thebeetleturborace.com

2 Comentarios

Mata 22 Julio, 2011

Esta bonito, pero se seguirá viendo como un auto de Barbie, en otras palabras, la perspectiva que se tiene sobre este modelo de VW, es para la mayoría un auto para damas.

Nico 22 Julio, 2011

Pienso lo mismo. Ya no tiene la imagen de hippie que tenía antes. Sigue sin convencerme

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