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Citroën Oli: el concept del futuro que se avecina

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30 de septiembre, 2022

Citroën ha aprovechado el comunicado del cambio de su logo, que mira hacia el pasado, para presentar este concept car que es todo lo contrario, una ventana al futuro que nos espera, según la marca.

Citroën es una de esas marcas que ha seguido su propio camino, a veces con más acierto que otras. El nuevo Citroën Oli es otro ejemplo más, un concept car que pretende ser una ventana a un futuro cercano en el que nos espera una nueva forma de movernos. Todos están de acuerdo en que el coche del futuro será autónomo y sin emisiones (ya veremos si con hidrógeno, baterías o a pedales), pero todo lo demás está por definir. Para Citroën, los coches tendrán que ser ligeros, aprovechando los materiales y recursos, así como la energía, pero también espaciosos y a escala humana. Así es el Citroën Oli, un concept car en el que hay mucho de lo aprendido con el Citroën Ami en cuanto a minimalismo con máximo espacio.

“El oli es una plataforma de trabajo para explorar ideas ingeniosas que son realistas para la producción del futuro”, expone Laurence Hansen. “No van a salir todas, ni en la forma física que aquí se ven, pero el elevado nivel de innovación que se está presentando está inspirando a los futuros Citroën”.

Con estas premisas en mente, el Citroën Oli ha minimizado el material empleado en su construcción y ha evitado en lo posible el que los componentes tengan varias piezas. Los asientos, por ejemplo, son más ligeros y prácticamente construidos en un monobloque. De esta forma se reducen las materias primas necesarias y también se abarata el montaje y la energía necesaria para la fabricación del vehículo. Otro ejemplo es su parabrisas vertical, de manera que es necesario menos vidrio para fabricarlo… otra cosa es si esto compensa el mayor consumo debido a su peor aerodinámica.

Otro aspecto interesante es el de la duración. El ciclo de vida de los coches cada vez es menor y esto es un despilfarro. El Oli es sencillo y duradero, con materiales que aguantan bien el paso del tiempo y las inclemencias, pero también fácil de reciclar, entre otras cosas, porque es fácil de desmontar y también de reparar.

Citroën Oli: integrado en el día a día

El Oli está pensado para formar parte de una red, tanto mientras circula como cuando está aparcado.

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El Citroën Oli pretende ser algo más que simplemente un coche y lo que busca es explorar una nueva forma de convivencia entre la ciudad, las personas y los vehículos en un futuro electrificado, formando parte de una red. No sólo se trata de cómo viajemos en el coche, también lo que puede hacer por nosotros aparcado, formando parte de la red eléctrica de una calle, como soporte para poder conectarnos, etc.

El Citroën oli también muestra cómo un vehículo puede convertirse en un hogar cuando estás fuera de casa en los viajes a la playa en verano o en un fin de semana de acampada en la montaña gracias a su función “Vehicle to Load” (V2L). Utilizando su batería de 40 kWh, con una toma de corriente de 3,6kW (el equivalente a un enchufe doméstico de 230 V y 16 Ah), el oli puede, en teoría, suministrar energía a un dispositivo eléctrico de 3.000 W durante aproximadamente 12 horas.

Lo importante son las personas y el coche se ha adaptado a ellas, sus formas son prácticas, con un interior en el que se aprovecha el espacio, podemos entrar casi sin agacharnos y viajar con holgura. Aquí las formas rectas han sido clave. Por un lado, las superficies planas reducen el material necesario y también simplifican la fabricación. Su capó, techo y paneles de la “caja trasera” planos, además de permitir que el coche tenga una carrocería única, se han elegido para cumplir los objetivos de bajo peso, alta resistencia y máxima durabilidad.

Creados junto con BASF, se han fabricado a partir de cartón corrugado reciclado con una estructura de tipo sándwich en nido de abeja entre paneles de refuerzo de fibra de vidrio. Están revestidos con resina de poliuretano Elastoflex® cubierta con una capa protectora de Elastocoat® resistente y texturizada, que se suele utilizar en el suelo de los parkings o en las rampas de carga, y pintados con la innovadora pintura al agua R-M Agilis® de BASF.

Los paneles son muy rígidos, ligeros y resistentes -tan fuertes que un adulto puede ponerse de pie sobre ellos-, y su peso se reduce en un 50% frente a los equivalentes construidos en acero para el techo. Su versatilidad y durabilidad abren un mundo de posibilidades para que sus usuarios disfruten del trabajo y el ocio.

Detalle del salpicadero del Oli

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Un punto clave en la historia del oli es cómo ha sido concebida su vida útil para crear su propia economía circular. Un vehículo puede reinventarse de forma fácil y asequible para varias vidas posteriores, con nuevos propietarios que utilicen componentes reacondicionados, nuevas decoraciones o colores e incluso, con el tiempo, componentes que supongan una mejora.

El coste global de propiedad será bajo, pero, si hay que sustituir una puerta, un faro o un parachoques, las piezas recicladas podrán obtenerse de forma responsable a través de Citroën a partir de otros oli que ya no sean utilizables.

Lógicamente, si cuesta más reacondicionar un vehículo que comprar uno nuevo, los vehículos no se reacondicionarán. El oli cambia esto: es más positivo desde un punto de vista medioambiental y económico reacondicionar que sustituir a lo largo de varios ciclos de vida. Cuando ya no resulte económico reacondicionar, Citroën convertirá cada oli en un donante de piezas recicladas para otros que las necesiten o se enviará a un programa de reciclado general.

Nuevo Citroën Oli: protección y espacio

El interior es espacioso y crea un entorno seguro.

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Sus formas cúbicas y sin complicaciones permiten un interior muy espacioso en el que ya desde que se abren las puertas te invitan a subir, con un acceso muy cómodo y amplio. Dentro tenemos unos asientos que recuerdan en su sencillez a los del mítico 2CV que básicamente era un armazón metálico con una esterilla sujeta por unas gomas. Aquí tenemos una estructura tubular y unos cojines que dan forma al asiento.

El salpicadero es un travesaño del que se cuelga la columna de dirección y el resto un carril electrificado al que se pueden conectar móviles, tablets, etc. Todo muy sencillo y con apenas treinta piezas.

Otro punto interesante es el manejo del vehículo y de los diferentes sistemas integrados o lo que es lo mismo, el diseño HMI (las siglas inglesas de interacción hombre-máquina). En el Citroën Oli han pensado que mejor que las pantallas táctiles o funciones hápticas, el manejo es mucho más sencillo e intuitivo mediante un joystick integrado en volante.

En el oli todo el infoentretenimiento y la comunicación necesaria en el vehículo está en el smartphone personal, que se acopla en la toma central del travesaño.

Una vez conectado, la información del teléfono y las aplicaciones se combinan con los datos esenciales del vehículo, como la velocidad y el nivel de carga. Esto se hace visible a través de un sistema “Smartband”, que proyecta la información a lo largo del borde inferior del parabrisas.

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