Citroën DS3 HDi 110: Seductor francés

7 noviembre, 2011, modificada el 8 noviembre, 2011 por

He probado un Citroën DS3 con motor turbodiésel HDi de 110 CV para comprobar si es una alternativa interesante a modelos premium con más prestigio. Francamente, creo que sí. El modelo galo no defrauda en cuanto a impacto visual, calidad y buenas prestaciones. Y si te preocupa el precio, que sepas que puede ser tuyo por a partir de 18.200 euro (o desde 15.500 euros, si lo quieres de gasolina).

No valorado

Destacable

  • Diseño diferente.
  • Consumos bajos.
  • Calidad interior.

Mejorable

  • Suspensión seca.
  • Luz interior pobre.
  • Guantera central incómoda.

Citroën ha sabido diferenciar claramente dos tipos de producto. Por un lado, los generalistas, que son la mayoría de sus vehículos, y por otro, los especializados. A éstos los denomina DS y son consecuencia de mejorar en calidad y diferenciación los coches que tiene en catálogo. Es el caso del DS3, un modelo premium derivado de su hermano, el C3, y que tiene en su punto de mira rivales tan ‘chic’ como los Alfa Romeo MiTo, Audi A1, Fiat 500 y Mini.

Para entrar en el selecto club de los utilitarios premium, el DS3 hace gala de un estilo realmente impactante gracias a un diseño moderno, muy diferente a lo habitual, en el que se cuidan al máximo numerosos detalles: faros de grandes dimensiones, tiras de led delanteras, llantas de 17 pulgadas, logo DS en vez del de Citroën, atractivos colores de carrocería, estética del techo y retrovisores personalizables… Y todo ello aderezado con múltiples cromados. Vista de lado, se aprecia la originalidad de una carrocería en la que los cristales oscuros envuelven al vehículo disimulando la presencia de los pilares central y trasero. Muy original.

Un interior muy especial

Dentro se repite la sensación de estar ante un utilitario diferente, de cierto aire deportivo. La calidad y los ajustes empleados rayan un alto nivel. Claro que hay piezas procedentes del C3 y que algunas son de plástico duro, pero el diseño se ha cuidado al máximo, por ejemplo, en el salpicadero y en los relojes de la instrumentación. Un detalle muy bueno es la amplitud que hay en la plaza del acompañante, donde la guantera va desplazada hacia adelante para ocupar el mínimo espacio posible, solución que no implica una merma en la capacidad interior de dicha guantera.

En el centro del salpicadero se encuentra la pantalla del navegador, en una posición algo alejada de la vista, y debajo de ella hay una consola central muy parecida a la del C3. En ésta aparecen los mandos de la climatización, del equipo de audio y de la navegación. El volante, achatado en su zona inferior, no es multifunción, un ‘fallo’ que se soluciona mediante una serie de botones alojados bajo él. En los relojes de la instrumentación, que mezcla detalles analógicos y digitales, echo en falta información, aunque sea resumida, de la navegación y de los consumos. Éstos se muestran en la pantalla central.

Los asientos delanteros son amplios, cómodos y recogen correctamente el cuerpo. Aunque disponen de varias opciones de regulación, les iría muy bien un apoyo lumbar movible. Como era de esperar, detrás el espacio es reducido. Aun así, el DS3 cuenta con tres plazas independientes, bien acabadas, cada una con su correspondiente reposacabezas y cinturón de seguridad. Caben perfectamente dos adultos (siempre que no midan más de 1,80 metros, ya que la altura al techo es limitada), mientras que la banqueta central está concebida para un menor.

El portón trasero da acceso a un maletero de 285 litros de capacidad de formas regulares, donde se aloja un kit para reparar pinchazos. No es incómodo meter bultos dentro de él, ya que la boca de carga no está muy alejada del asfalto. Los respaldos de los asientos traseros se pueden abatir, en proporción 60/40, dejando una superficie no plana, pero capaz de albergar un volumen de 980 litros.

Mecánica de muy bajo consumo

El motor es un 1.6 HDi turbodiésel de 110 CV elaborado por el Grupo PSA Peugeot-Citroën y Ford, perfecto para mover con alegría los 1.165 kg que pesa el DS3, en conjunción con una caja de cambios manual de 6 velocidades. Ofrece una interesante cifra de par -270 Nm a 2.000 rpm- que se mantiene hasta regímenes medios.

Aunque las prestaciones oficiales son discretas (velocidad punta de 190 km/h y aceleración 0-100 km/h de 9,8 segundos), lo que más me ha sorprendido de la mecánica es lo poco que consume. Gracias a una sexta velocidad de desarrollos largos es sencillo viajar en carretera muy por debajo de los 5 litros/100 km. En ciudad, el gasto de combustible se eleva ligeramente, muy poco, algo que podría solucionarse con un sistema de arranque y parada automáticos Start/Stop.

Dinámicamente, el DS3 tiene un comportamiento hasta cierto punto deportivo. Las suspensiones, formadas por columnas McPherson delante y eje rígido detrás, van algo duras, lo que permite ciertas alegrías en curvas a cambio de mermar un poco la comodidad cuando superamos baches de cierta envergadura.

Gracias a sus contenidas dimensiones y buena visibilidad -excepto en tres cuartos trasero-, el DS3 se mueve a la perfección en ciudad. Aunque la dirección no tiene un radio de giro corto, resulta muy sencillo moverse entre el tráfico y aparcar, maniobra en la que ayudan los sensores de parking de la unidad probada. El motor permite circular en marchas intermedias sin trompicones y el aislamiento acústico, sin ser excelente, no llega a molestar, sobre todo cuando el propulsor ha adquirido cierta temperatura.

Excelente estabilidad

En carretera, la mecánica se comporta igualmente bien, adquiriendo velocidad rápidamente y pudiendo mantener unos cruceros elevados. Los únicos sonidos que percibimos son los aerodinámicos y los procedentes del rodamiento de los neumáticos, algo elevados. El Citroën DS3 traza las curvas como un tiralíneas y la carrocería apenas se balancea, aunque la dureza de la suspensión hace que sea algo sensible a las imperfecciones del asfalto.

Al llegar al primer giro lento a alta velocidad, compruebo que los frenos detienen bien el vehículo, pese a que las ruedas traseras montan tambor en vez de discos. Los controles electrónicos tiende a actuar rápidamente, aunque apenas se perciben. En apoyos fuertes, la carrocería apenas balancea y en la salida de la curva, la tendencia es que se vaya claramente de la parte delantera. Con cerrar algo la dirección se resuelve el problema. Vuelvo a acelerar con decisión y, al subir rápidamente marchas, me doy cuenta que los recorridos de la palanca son algo largos.

El equipamiento de serie del DS3 es bastante completo, algo lógico en un vehículo tan especial como éste. Sin precio extra tenemos elementos como llantas de aleación de 17 pulgadas, controles de estabilidad y de tracción, asientos deportivos, climatizador, luces diurnas de led, indicador de cambio óptimo de marcha, 6 airbags, limitador y control de velocidad, ordenador de a bordo, volante de cuero, radio CD con MP3 con entrada auxiliar y conexión Bluetooth, entre otros. Para completarlo existen varias opciones, bien individuales o mediante paquetes. Y si lo que queremos es distinguirnos del resto, iremos directamente a la personalización: colores diferentes para el techo, los retrovisores y las llantas, adhesivos decorativos para la carrocería, interiores de varias tonalidades y materiales, etc.

¿Será tu próximo coche?

El Citroën DS3 está diseñado para que entre por la vista. Si no te atrae nada más verlo, será mejor que no lo tengas en cuenta. Ahora bien, si te enamoran sus líneas y la calidad de sus componentes, cómpratelo. Para mí, esta versión con motor turbodíesel de 110 CV es ideal. El coche corre lo suficiente y ofrece un tacto casi deportivo con el que te divertirás. Y lo mejor de todo es que su gasto de combustible es muy bajo. Claro que el precio resulta algo elevado, aunque dentro de lo razonable para un vehículo tan especial. Si quieres personalizarlo, mira bien el precio de las opciones, pues quizá la factura se te dispare.

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