Citroën C6 HDi/Chrysler 300C V6/Peugeot 607/Renault Vel Satis

17 Enero, 2008, modificada el 11 Enero, 2011 por

Más allá del imperio germano hay alternativas tan válidas como aquellas y algunas mucho más baratas. Son los «cochazos» de las marcas generalistas.

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Parece extraño plantear una comparativa de grandes berlinas y no ver entre ellas alguna alemana, bien sea de BMW, bien de Mercedes. Pero es que más allá del imperio germano hay alternativas tan válidas como aquellas y algunas mucho más baratas. Son los «cochazos» de las marcas generalistas.


Nuestros protagonistas en esta ocasión son las grandes berlinas de las marcas generalistas, modelos conocidos pero que no gozan de todo el favor del cliente de alto poder adquisitivo, que busca la distinción en marcas como Audi, BMW, Mercedes o Lexus. Los que aquí comparamos nada tienen que envidiar a aquellos y ofrecen, además de un ahorro importante (hasta más de 10.000 euros), una dinámica de marcha excepcional, una excelente habitabilidad, un equipamiento completo, tecnología de última generación y calidades de materiales y ejecución sobresalientes. Tres franceses (Citroën C6 2.7 V6 HDi, Peugeot 607 2.7 HDi Automático Pack Titanio y Renault Vel Satis 2.0 dCi Grand Confort) y un norteamericano de acento alemán (no olvidemos que la mecánica del Chrysler 300 CRD V6 Autostick es de origen Mercedes) nos presentan sus mejores argumentos.


Chrysler 300 CRD V6 Autostick


Tiene en su haber algunos de los hitos que marcan esta comparativa, como ser el más grande, el más potente y el más barato, pero también el más pesado. Los tres primeros podrían haber decantado la prueba de su lado, aunque ha fallado en los remates finales. Así, efectivamente, es el más grande, pero no el que mejor habitabilidad ofrece, pues su voluminoso túnel central trasero se lo impide. En potencia nadie le gana y sus prestaciones son las mejores de la prueba, aunque la transmisión automático/ secuencial que monta es sólo de cinco relaciones –por seis de sus rivales de Peugeot y Citroën–, lo que le impide mejorar aún más todo el potencial de su formidable mecánica. Y en cuanto al precio: sencillamente, rompedor. Disfrutar de esta enorme berlina por poco más de 40.000 euros es todo un lujo, pero su equipamiento de seguridad y confort no alcanza al de sus otros tres competidores.


La calidad de materiales y acabado tampoco está al mismo nivel y el empleo de plásticos duros ensombrece un poco el resultado final. En cambio, estos «peros» no son suficientes para que el Chrysler 300C alcance el notable, porque a su llamativa estética, muy al gusto americano, une un comportamiento dinámico muy bueno. De los modelos comparados, es el único con tracción trasera, lo que le da un toque deportivo y amplía la diversión al volante. Sobre autopistas y autovías nos encontramos con un coche estable, aplomado y que nos ofrece seguridad en grandes dosis. Sabe estar sobre el asfalto y la potencia del motor puede de sobra con el conjunto, a pesar de esas casi dos toneladas que arroja en la báscula. Apenas suena, el confort interior es muy bueno y los frenos, muy eficaces.


La cosa cambia cuando entramos en una carretera de curvas, porque la tracción trasera nos obliga a corregir desde el volante la tendencia al sobreviraje que presenta y los balanceos de la carrocería se dejan notar en forma de molestas inercias. A pesar de todo, el 300C no pierde la cara y sería extraño que se nos fuese de las manos, a no ser que entremos totalmente «pasados de vueltas». Las pequeñas equivocaciones enseguida se ven corregidas por los controles de estabilidad y tracción, que trabajan sin molestar. En ciudad, la suave dirección y el cambio automático vuelven a deleitarnos con movimientos suaves y precisos y sólo su gran tamaño le impide moverse con mayor agilidad.


Citroën C6 2.7 HDi


En otro universo cabalga el Citroën C6, que por filosofía y precio está más cerca de las berlinas alemanas que de los modelos aquí comparados. Es más, apostamos sobre seguro al afirmar que su comportamiento dinámico y su confort de marcha mejora el de buena parte de los BMW Serie 5 y Mercedes Clase E. No hay secretos, la suspensión hidráulica del C6 es uno de los elementos más sofisticados y mejor acoplados a un automóvil que existe. Sobre buen asfalto, la berlina francesa parece rodar sobre algodones, como si estuviésemos manejando un coche virtual desde la consola de juegos, sentados en el sillón de casa. La suspensión se puede regular en altura y dispone de 16 puntos de flexibilidad diferentes. Además, desde el botón «Sport», situado junto a la palanca de cambios, es posible escoger un tarado más duro que ofrece mayor sensación de control.


Por todo ello, no está de más asegurar que la suspensión del C6 es la que mejor equilibrio entre estabilidad y confort ofrece de esta comparativa y una de las mejores del mundo. Al confort de su sofisticada suspensión se une el silencio de funcionamiento, la ausencia de todo tipo de vibraciones y la suavidad y elasticidad del motor, del que una caja de cambios automático/secuencial de seis velocidades extrae todo su jugo. En carreteras de curvas, tres cuartos de lo mismo, la suspensión filtra perfectamente los baches y apenas permite balanceos de la carrocería, aunque no aísla completamente al conductor, que sabe en todo momento cómo y por dónde va. Además, los controles de estabilidad y tracción se encargan de ayudar al conductor cuando la situación así lo requiere.


Y si magnífica es la suspensión, no lo es menos el resto del chasis, con una dirección bien asistida y precisa y unos frenos eficaces y dosificables. Halagos exteriores que encuentran parangón en el interior, con una habitabilidad buena para cuatro adultos (la plaza central trasera carece de ergonomía y resulta muy incómoda). Con todos los mandos al alcance de la mano (los de la consola central son pequeños) y huecos portaobjetos repartidos por el habitáculo, es fácil encontrar una buena postura al volante. Además, su completo equipamiento de serie, con alerta de cambio involuntario de carril, 11 airbag y controles de estabilidad y tracción hacen más placentera y segura la vida a bordo. A ello también contribuye su excelente motor, que acelera con suavidad y recupera desde bajas revoluciones con tesón. Solo un pequeño reproche, el C6 apenas ofrece opciones: si se quiere más, hay que optar por la versión superior y pasar por caja.


Peugeot 607 2.7 HDi


Suele decirse que la veteranía es un grado y el Peugeot 607 lo demuestra con creces al ganar esta comparativa. Primero, porque ofrece un magnífico motor de seis cilindros en V idéntico al del Citroën C6, que se asocia también a una caja de cambios automático/secuencial de seis relaciones, que permite a la berlina de la marca del león situarse en el segundo puesto por prestaciones. Su mayor ligereza le llevan a alcanzar los 235 km/h de velocidad máxima y a acelerar de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos. Pero si motor y cambio funcionan a la perfección, el chasis sigue el mismo camino, con una suspensión variable con control electrónico que suaviza los efectos de los baches y aguanta los balanceos de la carrocería cuando la carretera se vuelve sinuosa. Unos frenos contundentes y una dirección asistida variable, suave y precisa, completan este excelente conjunto.


Segundo, porque es un coche ideal para afrontar largos viajes, tanto por las buenas prestaciones reseñadas como por su gran habitabilidad, enorme maletero (el mayor de la prueba, con 510 litros) y, sobre todo, por su comportamiento dinámico, que en autopistas y autovías deriva en una increíble comodidad de marcha y en carreteras de montaña, más quebradas y con mucha curvas, sigue aportando aplomo y confort a partes iguales. No olvida la marca francesa dotar a su berlina de controles de estabilidad y tracción, –además de un sinfín de airbag– que ayudan al conductor en caso que la caballería se desmande.


Tampoco se queda corto su trato con la ciudad, porque el cambio automático en combinación con la agradable dirección le llevan a moverse ágilmente por la urbe. Pero, sobre todo, porque ofrece una relación precio/equipamiento que supera a todos su rivales, ¡y de qué forma! Si el más barato de esta comparativa, el 300C, cuesta poco más de 40.000 euros, el Peugeot le supera en unos 2.600 euros, pero en ese precio incluye elementos que en el norteamericano no aparecen ni en la carta de opciones, tales como airbag laterales delantero y traseros, detector de bajo inflado, detector de obstáculos traseros, faros de xenón con lavafaros, suspensión variable con control electrónico, retrovisores exteriores eléctricamente abatibles, tapicería de cuero, cargador de CD, navegador, alarma volumétrica y perimétrica… Por la suma de todas estas virtudes, el veterano Peugeot 607 se hace con la victoria en esta comparativa.


Renault Vel Satis 2.0 dCi


Renault es una de esas marcas que más ha arriesgado en diseño, tal y como demuestran el Mégane, el Avantime o el mismo Vel Satis. Y unas veces han triunfado y otras no tanto. El Vel Satis, que sucedió al Safrane, no puede decirse que haya hecho demasiado felices a los vendedores de los concesionarios de la marca del rombo, a pesar de ser un magnífico coche, bien equipado, de buena habitabilidad y construido con materiales de gran calidad y magníficos ajustes. Pero el diseño, uno de los principales argumentos de compra queramos o no, ha tenido un efecto negativo. Aquí, como de gustos no opinamos, pensamos que el Renault es una gran berlina, aunque conoce carencias insalvables respecto a sus otros competidores, que le han llevado a ocupar la última posición junto al Chrysler.


No puede competir en prestaciones con sus rivales porque su mecánica de cuatro cilindros sólo eroga 175 caballos, lo que limita su velocidad máxima a 211 km/h, mientras que en aceleración de 0 a 100 km /h invierte 9,8 segundos. Pero donde más se deja notar la falta de fuerza (su par máximo es de 36,7 mkg a 1.750 vueltas, mientras el del Chrysler 300C asciende a 52 mkg y el del los modelos del grupo PSA a 44,9 mkg) es en las recuperaciones, con amplias diferencias en su contra. También hay que señalar en su defensa que es el único modelo de la comparativa que no lleva cambio automático, sino uno manual de seis velocidades.


Dinámicamente, el Vel Satis se queda un poco por detrás el resto, pues su mayor altura permite mayores inercias de la carrocería, que se traduce en mayor sensación de inseguridad al afrontar carreteras reviradas. En este sentido, también conviene apuntar que las suspensiones son más blandas que las de sus competidores. En cambio, sobre buen asfalto, el Vel Satis brinda un confort de marcha tan bueno como el de los otros y su dirección de asistencia variable cumple sobradamente por precisión y agilidad. Pero lo más espectacular del Renault a nivel de chasis son sus frenos, con las mejores distancias de parada de la comparativa.


En el interior, encontramos espacio suficiente para cinco adultos, que no tendrán problemas para encajar las piernas en las plazas traseras, pues hay espacio de sobra. El maletero cubica 460 litros y al disponer de portón posterior es mucho más versátil que sus rivales, pues es posible introducir objetos de gran tamaño. En cuanto a precio, está muy próximo al del Chrysler, pero con la ventaja para el francés de que su equipamiento es más completo. También su consumo es inferior.


Conclusión


Como en la trama central de la película «Los inmortales», en esta comparativa sucede lo mismo y «sólo puede quedar uno», aunque nos encontramos ante cuatro magníficas berlinas que se plantan cara entre sí. También todas resistirían el envite frente a Mercedes y BMW, si bien alguna saldría mejor parada que otra. Nosotros, tras escudriñar todas las posibilidades que nos ofrecen estos cochazos, nos hemos decantado por el Peugeot 607 porque acumula altas puntuaciones en todos los apartados y bate a todos sus rivales al analizar la relación precio/equipamiento. Cuesta alrededor de 2.500 euros más caro que el Chrysler 300C, el más barato de la prueba, pero ofrece a cambio tantos elementos de origen que resulta difícil nombrarlos todos sin dejarnos ninguno entre los circuitos del ordenador. Confort, seguridad, audio, navegación… prácticamente todo está incluido en esos 42.660 euros.


Además, su comportamiento es brillante, lo mismo que el motor que atesora bajo el capó y que le hace quedar en un destacado puesto al analizar las prestaciones. En cuestión tecnológica va bien servido y resuelve con holgura el tema de la habitabilidad, en el que presenta espacio suficiente para conductor y pasajeros y el mayor volumen de maletero de la comparativa. A su zaga se pega el Citroën C6, que es el modelo que aglutina mayor número de puntuaciones máximas, pero al que su elevado precio le pierde. El modelo de los chevrones es uno de esos que no perdería la cara ante los rivales alemanes. Por detrás, empate entre Chrysler 300C y Renault Vel Satis. Al norteamericano, que encierra en su vano un magnífico motor de 218 caballos de origen Mercedes, le quedan por pulir ciertos aspectos, tanto en materia de equipamiento, donde observamos lagunas en materia de seguridad, como en tecnología y calidad de plásticos. El Vel Satis suma sus mayores puntuaciones en habitabilidad, seguridad y precio. Mecánicamente, el motor 2.0 dCi de 175 caballos se queda un poco corto en prestaciones frente a sus rivales, pero en cambio les bate a todos en consumo.

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