Citroën C5 HDI 170 FAP

20 Octubre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Probamos la combinación ganadora del Citroën C5. Un coche cómodo que se mueve con soltura gracias a su mecánica diésel, sobrealimentada por dos turbos. Se posiciona como un portento en recuperaciones y manteniendo cruceros a buen ritmo.

31

La berlina media francesa, como los deportistas, sorprende por su nivel de superación. Desde su llegada en el año 2000 se ha ganado a pulso ser uno de los referentes actuales de su segmento. Pero no ha sido hasta esta generación, cuando sus rivales han empezado a tomarlo en serio.


Hablamos de los Ford Mondeo, Honda Accord, Mazda6, Opel Insignia, Peugeot 407, Renault Laguna, Seat Exeo, Toyota Avensis y Volkswagen Passat. La mayoría renovados o lanzados recientemente y, salvo matices de comportamiento, enfocados al mismo tipo de público.

Interior

Desde su aparición, el C5 actual, cambió la forma de mirar un Citroën por su calidad de acabado y ajustes. Es cierto que todavía hay plásticos -sobre todo, en la parte baja del salpicadero y el túnel de transmisión- que no acaban de convencer, pero por lo menos son aparentes y están bien ensamblados.


Es espacioso –4.779 mm de largo, 1.860 de ancho y 1.451 de alto- y las plazas delanteras son cómodas, pero su longitud y sus 2.815 mm de batalla no garantizan una habitabilidad trasera tan buena, ya que el espacio para las piernas es algo justo. Los 439 litros del maletero pueden ampliar su capacidad si abatimos los asientos de las plazas traseras y, bajo el suelo, esconden una rueda de repuesto del mismo tamaño de las que monta.


El Citroën C5 en su acabado Exclusive incluye de serie todo lo deseable en un coche de sus características: llantas de 17 pulgadas montadas sobre neumáticos 225/55, asientos de cuero y tela -los delanteros, eléctricos con memoria ajuste lumbar y función de acogida-, pedales retráctiles, reposabrazos delantero regulable, radioCD lector de MP3 con 6 altavoces y entrada auxiliar, bluetooth, volante de cuero multifunción con mandos centrales fijos -no es tan ergonómico como se pretende-, ordenador de viaje, control de velocidad de crucero, retrovisor interior electrocrómico, retrovisores exteriores térmicos y eléctricos -abatibles eléctricamente-, climatizador bizona, sensores de luz y lluvia, sensores de aparcamiento trasero y de neumáticos, suspensión Hidractiva III con freno de mano eléctrico y asistente de arranque en pendiente, isofix y demás equipo de seguridad activa y pasiva en el que encontramos el airbag de rodillas, ABS, ESP… Su precio arranca en 29.990 euros.


Además, nuestra unidad montaba el paquete Exclusive Cuero NaviDrive HiFi con pintura metalizada, sensor de parking delantero y medidor lateral de espacio, faros bixenón autodireccionables con lavafaros, retrovisores exteriores fotosensibles, cortinillas -en ventanillas y luneta traseras-, navegador, sistema de audio de alta fidelidad, llantas de aluminio de 18 pulgadas -montadas sobre neumáticos 245/45-, alarma y asientos en cuero.

Comportamiento y Prestaciones

La mecánica diésel biturbo 2.2 HDI de 170 CV de potencia a 4.000 rpm ofrece una relación ideal entre peso y potencia. Y es tan prestacional como eficiente. Concretamente dispone de 370 Nm de par motor desde 1.500 rpm y anuncia consumos ajustados –7,4 litros en recorrido mixto, 5,8 en carretera y 10,2 en ciudad, todos ellos a los 100 km-.


9,2 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h y una velocidad punta de 219 km/h no son cifras sorprendentes, pero el bloque tetracilíndrico francés da muy buenas sensaciones durante recuperaciones, y en marchas largas. El cambio manual de 6 velocidades de recorridos y desarrollos largos, algo tosco y lento, es capaz de lanzar al C5 en sexta desde los 80 km/h sin que sus 1.729 kg sean un problema. Lo dicho, el cambio es perfecto si no somos muy amigos de sacar la mano derecha de paseo. Es decir, no es un portento en conducción deportiva.


Algo a destacar, como curiosidad, que diferencia a los modelos de Citroën del resto es que la parte central del volante es fija y no se mueve solidaria con el aro. Al principio desconcierta un poco, pero por lo demás la dirección -muy blanda- va bien en curva, aunque en carretera exige leves correcciones para mantener la trayectoria en recta.


La suspensión Hidractiva III -regulable en altura eléctricamente- completa el carácter confortable del conjunto que salva imperfecciones sin que nos demos cuenta. Al límite y en modo sport disimula el balanceo y lo hace más agil en curvas y cambios de apoyo, aunque la deportividad es inexistente. Los frenos son dosificables y resistentes, pero el cabeceo es inevitable ante una frenada enérgica.


En definitiva, el que busque una berlina de calidad general casi premium, de conducción suave, consumo ajustado y prestaciones dentro de la media -pagando algo menos que en el resto- para llanear a buen ritmo y viajar cómodo su opción es clara. Eso sí, abstenerse conductores que busquen algo de deportividad.

Destacable

– Recuperaciones.
– Calidad general.
– Comodidad.

Mejorable

– Dirección muy blanda.
– Comportamiento en modo sport.
– Peso elevado.

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba