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Citroën C4 eHDi 92 CMP Exclusive

3 Julio, 2011 por

Conducimos uno de los compactos más cómodos, elegantes y de mejor consumo del mercado. Un vehículo con cambio automático, muy bien equipado en esta versión tope Exclusive, cuyo motor con sistema de arranque y parada automáticos y regeneración de la energía ofrece unas prestaciones suficientes con unos consumos brillantes.

No valorado

Destacable

  • Muy comodido.
  • Maletero amplio y aprovechable.
  • Consumos ajustados.

Mejorable

  • Agilidad en curva.
  • Cambio automático.
  • Prestaciones justas.

Con el nuevo diseño del C4, estrenado a finales del año pasado, el compacto de Citroën ha ganado muchos enteros en cuanto a imagen en relación al modelo de 2004 y su actualización de 2008. Ahora se parece más a su hermano mayor, el C5, con lo que ha mejorado en presencia y elegancia. Por dentro también ha ganado calidad, equipamiento y capacidad de maletero, por lo que podría decirse que el nuevo C4 poco tiene que ver con el anterior. Ahora sólo se vende la versión de cinco puertas; la de tres ya no está en catálogo.

Para saber si el nuevo C4 está a la altura de sus más directos rivales de marcas europeas generalistas; esto es, los Ford Focus, Opel Astra, Peugeot 308, Renault Mégane o Seat León, principalmente, hemos elegido la versión de bajo consumo eHDi de 92 CV de potencia que viene asociada al cambio automático de seis velocidades CPM. El equipamiento es el Exclusive, el más completo y lujoso de todos. El precio de la unidad probada es de 21.600 euros.

Cómodo al volante

Al acomodarse frente al volante de este C4 se percibe una sensación de calidad, y es muy fácil conseguir una óptima postura. Me ha gustado mucho el material gomoso y blando de la parte superior del salpicadero, y también la buena organización de la instrumentación y los mandos. Claro que hay algunas partes de plástico duro, básicamente en las zonas bajas, y que el espacio de las plazas traseras está algo limitado. Si los que viajan detrás son adultos, sus rodillas tocarán con facilidad el respaldo del asiento delantero. Y si lo hacen tres, el de en medio estará deseando bajarse del coche ya que el ancho entre ventanas está algo limitado.

El volante carece de la parte central fija (algo que sí ocurría en el anterior C4) y cuenta con numerosos botones y teclas para manejar, de una manera sencilla e intuitiva, numerosas funciones. El control de velocidad, el equipo de audio o la conexión telefónica Bluetooth, principalmente.

Hay numerosos lugares para dejar objetos, todos ellos muy a mano, amplios y perfectamente rematados. Me ha gustado mucho el que hay delante de la palanquita del cambio automático CPM. Un inmenso compartimento, profundo, iluminado y refrigerado, equipado con una tapa deslizante, donde se pueden llevar numerosas cosas. La guantera también dispone de mucha capacidad. Pero lo mejor en este apartado es el maletero, ya que con sus 408 litros de capacidad y sus formas planas el C4 se sitúa entre los mejores de su segmento.

Como una balsa

Mecánicamente, este C4 destaca más que por sus prestaciones, por la suavidad con la que permite circular y el excelente aislamiento acústico del habitáculo. El motor eHDi de 92 CV de potencia prácticamente ni se escucha. Cuenta con un sistema de arranque y parada automáticos que funciona bien pero, para mí, actúa demasiado rápido. Una vez que te acostumbras no es un problema (también puedes desactivarlo). También monta un alternador especial que acumula energía en las frenadas, lo que se traduce en menores emisiones contaminantes (114 g/km de dióxido de carbono) y mejores cifras de consumo. Sin forzar la mecánica y practicando una conducción suave, es sencillo consumir una media de entre 5,5 y 6 litros/100 km. La velocidad punta oficial es de 190 km/h y la aceleración 0-100 km/h, de 11,2 segundos.

Otro responsable de los bajos consumos es el cambio automático CPM de seis relaciones, asociado obligatoriamente al motor turbo 1.6 eHDi (con Start/Stop y regeneración de energía). Es una transmisión de desarrollos largos y de funcionamiento lento comparado con otras más modernas que equipan algunos de sus competidores. Resulta incómodo por las oscilaciones que provoca en la carrocería al realizar los cambios, y por los tirones que provoca al maniobrar a baja velocidad. Se maneja con unas levas que hay en el volante o con una palanquita situada al lado del botón del freno de mano eléctrico.

La suavidad del conjunto se remata con una suspensión blanda que aisla perfectamente el habitáculo de las irregularidades del terreno. Aunque podría parecer lo contrario, permite ciertas alegrías al volante ya que es muy difícil que el coche pierda la compostura ante un volantazo de urgencia (dentro de unos límites, claro). Obviamente es lento a la hora de encontrar el apoyo en curva y la carrocería tiende a balancear con facilidad, aunque no llega a ser un coche torpe en puertos de montaña.

En definitiva, un coche interesante por la comodidad que aporta tanto al conductor como a los acompañantes, por su silenciosa mecánica de muy bajo consumo y por el inmenso maletero que tiene. Un vehículo bien rematado por dentro y que con el acabado Exclusive cuenta con un equipamiento de serie prácticamente completo. De los opcionales disponibles sólo puede resultar interesante el paquete de faros bixenon autodireccionables.

3 Comentarios

ppp 5 Julio, 2011

hon

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