Citroën C4

21 Marzo, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

Después de modelos tan anodinos como el ZX y el Xsara, Citroën vuelve a sorprender con un diseño vanguardista en su C4, todo un alarde de originalidad por dentro y por fuera.

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  • Comportamiento



  • En marcha



  • Refinamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



  • Equipamiento



  • Puesto conducción



  • Espacio y practicidad



  • Valor de compra



  • Consumo y mantenimiento



  • Calidad y fiabilidad



  • Seguridad



Comportamiento

El C4 aprovecha la plataforma del Peugeot 307, con el que comparte todos los órganos mecánicos, suspensiones y dirección. Su comportamiento es prácticamente idéntico, correcto en todo tipo de carreteras y con unos tarados de suspensión que ni siquiera en el más deportivo 2 litros de 180 caballos llegan a ser demasiado duros.


La menor altura de la carrocería del Citroën y su mejor aerodinámica con respecto al Peugeot ofrecen una mayor sensación de aplomo, con unas inclinaciones laterales más contenidas. Sus maneras son las de un coche de carácter familiar sin pretensiones deportivas, pues ni su bastidor ni la dirección resultan especialmente rápidos de reacciones.

Refinamiento

. El C4 es un coche que ofrece una sensación de calidad muy superior a la de su antecesor; los plásticos, la calidad de las terminaciones, la insonorización y el tacto general de todos los elementos lo apartan de la mediocre calidad a la que estaban llegando en los últimos años los Citroën.


A esta sustancial mejora también contribuye el espectacular diseño interior del C4, que puede gustar o no, pero que resulta práctico en muchos de sus detalles, como el volante con el centro fijo en el que van colocados algunos interruptores de uso más habitual, para tenerlos siempre localizados, o la utilización de cristales laterales laminados (en algunos acabados) que permiten una mejor insonorización y aislamiento del habitáculo.

prestaciones

Aunque la mayoría de las ventas en este segmento, y en particular en Citroën, corresponden a las motorizaciones diésel, en el C4 se ofrecen cuatro motores de gasolina y tres de gasóleo.


De los gasolina el primero de ellos es el 1.4 de 90 caballos, un motor correcto para un uso muy tranquilo del que no se pueden esperar grandes prestaciones. El 1.6 de 110 caballos resulta mucho más adecuado con sus 110 caballos y un funcionamiento suave y silencioso. El 2 litros está disponible en dos versiones de potencia, un 136 caballos ágil y extraordinariamente suave y el de 180 caballos, reservado para la versión más deportiva sólo con carrocería de tres puertas y decepcionante pese a su prometedora cifra de potencia.


Entre los diésel, el 1.6 de 90 caballos ofrece un destacado rendimiento a pesar de su limitada potencia. Este mismo bloque también está disponible con 110 caballos y resulta la opción más recomendable por su equilibrio general y relación entre precio y prestaciones. El 2 litros es el tope de la gama de gasóleo y con sus 136 caballos ofrece unas excelentes prestaciones, idénticas a las del motor gasolina de la misma cilindrada, aunque a pocas vueltas resulta menos refinado que el 1.6.

Equipamiento

En cuanto a equipamiento el C4 está entre lo mejor de su categoría, ya sea teniendo en cuenta lo que lleva de serie o los elementos que puede llevar en opción y que no están disponibles en otros modelos similares. En cuanto a medidas de seguridad puede llevar todo lo que llevan sus competidores (de serie o en opción, en función del acabado), pero añade elementos como el sistema de alerta de cambio de carril, el volante con el centro fijo o un detalle tan original como el ambientador incorporado en el sistema de ventilación interior y que permite cambiar el aroma (entre nueve posibles fragancias) con un sencillo cartucho situado entre las salidas de la parte frontal del salpicadero.

Puesto conducción

Sentarse al volante del C4 exige un cierto periodo de adaptación para acostumbrarse a la disposición de todos los elementos y, sobre todo, a que al girar el volante sólo lo haga el aro y no la parte central, algo que resulta muy curioso y a lo que no estamos acostumbrados. El velocímetro y el cuentavueltas se encuentran situados en la parte central del salpicadero, en una pantalla digital traslúcida que se adapta a las condiciones de luz ambiental; cuando se llega a la zona de corte de inyección esta pantalla cambia de color y se vuelve roja para alertar al conductor del exceso de revoluciones del motor.


Detrás del volante se encuentran la mayoría de los testigos luminosos y en la parte central que no gira, un buen número de interruptores (más de los que otros modelos llevan en los radios del volante) como los del control de velocidad de crucero, teléfono y navegador (si los lleva), equipo de sonido y recirculación de aire. Esta ubicación resulta práctica porque siempre se encuentran en la misma posición, pero exige un cierto periodo de adaptación. Los asientos son algo blandos, como es habitual en los coches franceses, aunque ofrecen una aceptable sujeción lateral, sobre todo en los acabados VTR y VTS, los más deportivos. Las posibilidades de reglaje del asiento y el volante permiten conseguir una buena postura y visibilidad, aunque el campo de visión hacia atrás queda limitado en el tres puertas por la forma de la luneta trasera.

Espacio y practicidad

. El C4 es un coche que ofrece una sensación de calidad muy superior a la de su antecesor; los plásticos, la calidad de las terminaciones, la insonorización y el tacto general de todos los elementos lo apartan de la mediocre calidad a la que estaban llegando en los últimos años los Citroën.


A esta sustancial mejora también contribuye el espectacular diseño interior del C4, que puede gustar o no, pero que resulta práctico en muchos de sus detalles, como el volante con el centro fijo en el que van colocados algunos interruptores de uso más habitual, para tenerlos siempre localizados, o la utilización de cristales laterales laminados (en algunos acabados) que permiten una mejor insonorización y aislamiento del habitáculo.

Consumo y mantenimiento

Los motores utilizados en el C4, tanto gasolina como diésel, se utilizan en otros modelos del grupo y, en el caso de los diésel, en coches de otras marcas rivales, por lo que su consumo es muy similar y está, en cualquiera de los casos, en la media de su segmento. En cuanto a mantenimiento los servicios oficiales de Citroën están entre los más asequibles, aunque algunos recambios no son tan baratos.

Calidad y fiabilidad

Los Citroën siempre han sido vehículos bastante sofisticados tecnológicamente, aunque los últimos modelos predecesores del C4 no contaban con esas sofisticaciones y resultaban mucho más sencillos de mantener y fiables. Los motores diésel utilizados son fruto de la colaboración entre el grupo PSA (Citroën-Peugeot) y el grupo Ford (Ford, Volvo, Mazda) algo que también es una garantía de fiabilidad, continuando con la excelente fama de durabilidad de las mecánicas de la marca desde que se unió a Peugeot.


 


Uno de los apartados menos logrados en los productos de la marca era su “envejecimiento” debido a la calidad de los materiales interiores y de sus acabados. La mejora general en estos apartados en el C4 debe garantizar una mayor durabilidad en el tiempo, manteniendo el buen ajuste general y la presencia de todos los elementos interiores.

Seguridad

Las cinco estrellas en las pruebas EuroNCAP, el equipo de seguridad similar al de los modelos de su categoría y algunas de las soluciones que aporta el C4 en este terreno lo sitúan en un buen nivel de seguridad. Entre los innovadores detalles que equipa del C4 está el volante con centro fijo que, además, permite que el airbag del conductor ya no sea redondo, sino rectangular, para ofrecer una mayor protección.


También puede llevar faros direccionales y el sistema de alerta de cambio de carril (estrenado en el C5) que “lee” las líneas de la carretera y, a partir de 80 km/h y si no se ha activado el intermitente, avisa al conductor de un posible cambio de carril o salida de la carretera mediante una vibración en el lateral del asiento del lado por el que el coche se desvía de su trayectoria.

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