Citroen C-Crosser/Nissan X-Trail

2 Enero, 2008, modificada el 11 Enero, 2011 por

Estos dos coches son muy similares entre sí y su mayor diferencia radica en su aspecto exterior, mostrando el X-Trail una imagen más conservadora.

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Muy pocas son las marcas que se resisten a la tentación de entrar en un segmento tan apetecible como el de los SUV (Sport Utility Vehicles). Citroën ha sido una de las últimas en llegar y lo ha hecho a lo grande con el C-Crosser, un modelo desarrollado por PSA y Mitsubishi y que comparte casi todo con el Peugeot 4007 y con el Mitsubishi Outlander. Para PSA ha sido muy provechosa la unión con la firma japonesa en unos coches de este tipo, ya que Mitsubishi atesora una amplia experiencia y conocimientos en todo lo relacionado con sistemas de tracción a las cuatro ruedas.

Por todo esto, un vehículo como el C-Crosser, pese a ser un recién llegado al segmento de los todocamino, lo hace con garantías. Para comprobar si es un digno representante de este tipo de modelos, qué mejor que enfrentarlo a uno de los iconos del segmento, el Nissan X-Trail, un coche que siempre ha gozado de una más que merecida fama y que recientemente ha experimentado cambios que le permiten actualizarse y seguir manteniéndose joven.

A simple vista, se puede comprobar que las diferencias entre ellos son notables. El Citroën combina una imagen de monovolumen con la de un todoterreno, mientras que el Nissan muestra una estética más clásica, con unas formas más cuadradas. En este aspecto, este nuevo X-Trail no se aparta mucho de su predecesor y prefiere una línea más aventurera.

Ambos tiene unas medidas parecidas y, en términos prácticos, la forma más voluminosa del Citroën y la adopción de algunas soluciones propias de un monovolumen permiten un interior mejor aprovechado, sobre todo en las El Nissan X-Trail se conforma con una estética más conservadora. En este aspecto difiere poco de su predecesor. Con este modelo también son muy confortables los viajes por carretera. En zonas bacheadas, las suspensiones más suaves cuidan a los pasajeros.

Otra ventaja frente al Nissan es que dispone de una tercera fila de asientos escamoteada bajo el plano de carga. Se trata de unos asientos utilizables solo por niños y que en caso de necesidad resultan útiles y, sobre todo, son un buen argumento de marketing. Otro detalle práctico del CCrosser es el sistema para abatir por completo la segunda fila de asientos por medio de dos botones. En lo que a la capacidad del maletero se refiere, en condiciones de uso normal, el X-Trail cubica 603 litros frente a los 510 del C-Crosser.

Por otro lado, cada una de estas marcas ofrece diferentes fórmulas para solucionar su espacio de carga. Mientras que Citroën se decanta por un espacio diáfano, Nissan se inclinan por un maletero con un doble fondo, compartimentada la parte de abajo. Una solución que tiene ventajas y desventajas.Un punto desfavorable es que el plano de carga es elevado. Algo que no nos ha gustado es que la superficie es de un material plástico muy deslizante. El CCrosser gana además en originalidad, ofreciendo un portón que se abre en dos partes y que facilita mucho la carga de objetos pesados en el maletero. La calidad de acabado de estos dos todocamino es muy buena.

Ambos provienen de Japón y eso se nota en una terminación en la que prima por encima de todo la funcionalidad. En el caso del C-Crosser, en este aspecto, no tiene nada que ver con otros modelos de la marca. Estos SUV coinciden en muchos detalles y las diferencias entre ellos son mínimas. Una de ellas es que el volante del Nissan se puede reglar en altura y en profundidad, mientras que en el C-Crosser sólo se puede en altura. Otra son los mandos multifunción del volante, más fáciles de manejar en el Citroën, al estar mejor agrupados.

En lo que al equipamiento se refiere, los dos están a un magnífico nivel y muy poco más de lo que ofrecen se les puede pedir. Técnicamente comparten muchas similitudes. Comenzando por los motores, la principal diferencia entre ellos es su cilindrada. Citroën recurre a su eficaz y probado 2.2 HDi de 156 CV, mientras que Nissan se inclina por un 2.0 de 173 CV. A partir de aquí coinciden en casi todo. Los dos cuentan con un sistema de inyección directa por raíl común, con un turbo de geometría variable e intercooler. Unas mecánicas que en los dos casos se distinguen por mostrar una magnífica suavidad de funcionamiento y un buen rendimiento desde muy pocas revoluciones.

El propulsor del Nissan, beneficiado por un peso menor del coche y por unos desarrollos del cambio más cortos (los dos equipan una caja de cambios manual de seis marchas), ofrece mejores prestaciones. En contrapartida, su consumo es ligeramente superior, como también lo es su rumorosidad. Vuelven a coincidir en los esquemas de suspensiones. La principal diferencia reside en su dureza, contando las del X-Trail con unos reglajes más suaves. En el C-Crosser son demasiado duras en compresión, algo que transmite confianza al conductor en carreteras viradas, pero a base de perjudicar el confort en trazados bacheados y cuando se utiliza fuera del asfalto.

Al margen de esto, tanto el Nissan como el Citroën muestran unos elevados niveles de estabilidad. En carreteras de montaña es donde aparecen más diferencias. En ese tipo de trazados, el modelo francés se muestra más eficaz, al limitar mejor las inclinaciones de la carrocería. Un detalle curioso que tiene también que ver con el comportamiento más dinámico del CCrosser es que el techo es de aluminio y eso contribuye a rebajar su centro de gravedad. El punto fuerte de estos modelos es su sistema de tracción a las cuatro ruedas, algo que les dota de una sensacional versatilidad de uso.

Las dos marcas recurren a un dispositivo muy similar que, por medio de una rueda en la consola central que se puede manejar en marcha, permite seleccionar tres posiciones de uso. Una de ellas hace funcionar al coche sólo con tracción delantera y resulta muy útil cuando se circula por carreteras con el asfalto seco. Otra de ellas acciona el sistema 4×4, y en asfalto deslizante o en pistas de tierra de forma automática transmite más par motor al eje con mejor motricidad. La otra bloquea el diferencial central al 50 por ciento y resulta muy útil para superar zonas de mínima adherencia. Este sistema, junto a las múltiples ayudas electrónicas que equipan, hacen que estos todocamino se desenvuelvan con soltura por pistas de tierra.

A la hora de buscarles los límites, los dos permiten más alegrías fuera del asfalto de las que un principio podamos imaginar. En este caso, el Nissan, con una altura al suelo de 20 centímetros, frente a los 17 del Citroën, y con un control de descenso que limita a 7 km/h la velocidad en pendientes pronunciadas, está mejor adaptado para una utilización fuera de carretera. De lo que no cabe ninguna duda es que estos dos todocamino son unos coches tremendamente versátiles.

El precio de los dos es parecido (el CCrosser es 400 euros más caro), lo mismo que su equipamiento, por lo que esto no va a jugar a favor de uno u otro . Sí lo puede hacer su diseño y en menor medida el tipo de uso que vamos a hacer de ellos. Si los vamos a utilizar mucho fuera de carretera, el XTrail es el más recomendable.

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