Chrysler Grand Voyager

15 Febrero, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Llega la quinta generación del Voyager, en este caso exclusivamente con el «grand» por delante, ya que desaparece la versión corta del monovolumen americano. Muchas son las mejoras y muchos los cambios que recibe el que históricamente ha sido la referencia del segmento.

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Motor 16 ya adelantaba en marzo de 2006 que el Voyager que se iba a vender en España en 2008 contaría con formas más cuadradas y un frontal heredado del 300C. En enero de 2007, el coche fue presentado en el Salón de Detroit, confirmando nuestra exclusiva, y es ahora, como ya dijimos, cuando se comienza a vender en nuestro país precedido del éxito en EE.UU.


En España, este Grand Voyager llega acompañado de una nueva política comercial, ya que desaparece la versión corta y las versiones del más largo se reducen a tres: LX, Touring y Limited. En los tres casos, el motor elegido para nuestro país es el nuevo 2.8 CRD de 163 caballos asociado a un cambio automático Autostick de seis relaciones (hasta ahora cuatro), cuya palanca se ha reposicionado en el salpicadero, muy cerca del volante.


El mando secuencial de este cambio, exclusivo para el Grand Voyager –no habrá manual, pues aseguran que en este segmento el cliente que prueba un automático ya no quiere otro–, no es un prodigio de ergonomía y el sistema limita mucho las reducciones para salvaguardar la mecánica, pero puede manejarse casi sin retirar la mano derecha del volante. Pero esta no es ni mucho menos la más importante de las mejoras.


De hecho, entre las más de 30 características nuevas destacan estrenos tan interesantes como la nueva suspensión trasera, que pasa de utilizar ballestas a contar con un eje rígido acompañado de muelles y amortiguadores, sin que se haya limitado la posibilidad de llevar una gran cantidad de carga. En las versiones más equipadas este nuevo esquema puede ir acompañado de serie del sistema de control de carga, la denominada suspensión autonivelante.


Entre 2.100 y 2.500 kilos de peso


Dado que la longitud del nuevo Grand Voyager ha crecido cinco centímetros y se ha aumentado considerablemente el equipamiento, todo llevaba a pensar que el peso se habría disparado a niveles peligrosos; sin embargo, el incremento de este dato ha quedado fijado en tan sólo 50 kilos. Aún así, el Chrysler Grand Voyager pesa como mínimo 2.100 kilos y cargado, esta cifra llega fácilmente a las dos toneladas y media.


Las desventajas derivadas de ello se ha intentado, y medio conseguido, solucionar aumentando la potencia del propulsor de los 150 a los 163 caballos, aunque en determinadas situaciones de plena carga es fácil echar de menos un mayor número de caballos y también mayor agilidad en tramos sinuosos. Curiosamente, el trabajo realizado sobre el propulsor ha impedido que haya que hablar de unos consumos de combustible disparatados, ya que éstos sólo han aumentado en 8 décimas, alcanzando una cifra media homologada de 9,3 litros cada 100 kilómetros.


Pero hay más. El nuevo monovolumen americano incorpora un generoso equipamiento que ya puede incluir techo practicable, ventanillas eléctricas en la segunda fila, llantas de 17 pulgadas, faros de xenón, airbag laterales, control de estabilidad ESP de serie… En concreto, desde la versión LX se incluyen de serie diez airbag, asistente de frenada BAS, climatizador de 3 zonas con salidas de aire también en la 2ª y 3ª fila, sistema Stow’n Go de plegado y camuflaje de asientos en el piso para la 2ª y 3ª fila, control de presión de neumáticos, control de velocidad, ESP, control de tracción, brújula y temperatura exterior, llantas de aleación, radio CD MP3 y retrovisor interior fotosensible, entre otros elementos.


El acabado Touring añade como destacados: asiento del conductor eléctrico, asistente de aparcamiento trasero, consola central deslizante, volante multifunción, ordenador, pedales ajustables eléctricamente, portón trasero y puertas laterales eléctricas, retrovisores abatibles eléctricos, suspensión trasera con control de carga o ventanillas eléctricas para la segunda fila.


Por último, la versión Limited suma a todo lo dicho amplificador con ocho altavoces y subwofer, asientos 1ª y 2ª fila calefactados, cámara de visión trasera, faros de xenón, llantas de 17 pulgadas, sistema de audio multimedia con pantalla táctil, Stow’n Go eléctrico en la tercera fila y cuero. Y el precio final en el modelo de acceso se ha reducido considerablemente, a pesar de las mejoras. Aunque en el Limited la factura ha subido 5.000 euros debido a un equipamiento mucho mayor. En cualquier caso, la marca proporciona unos precios para familias numerosas (con tres o más hijos) en los que se aplica el 50 por ciento de descuento en el impuesto de matriculación con el que ayuda el Gobierno además de un 8 por ciento adicional sobre el precio final que aporta la marca. Esta promoción, a la que se apuntan prácticamente todos los compradores de un modelo de estas características, permite disponer de un Chrysler Grand Voyager desde 35.000 euros, un precio competitivo que vuelve a situar al monovolumen americano en una posición privilegiadafrente a sus rivales.

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