Chevrolet HHR 2.4

Un coche de tradición y costumbres norteamericanas que se ha convertido en todo un éxito de ventas al otro lado del Atlántico. En marzo de este año su peculiar estilo retro desembarcó en Europa, no sabemos si exactamente en Normandia, para quedarse.

Hablar de un Chevrolet HHR es hacerlo de un coche de tradición y costumbres norteamericanas que se ha convertido en todo un éxito de ventas al otro lado del Atlántico. En marzo de este año su peculiar estilo retro desembarcó en Europa, no sabemos si exactamente en Normandia, para quedarse.


Chevrolet mantiene invariable para la conquista del viejo continente su imagen de marca americana con este genuino lenguaje de diseño. A nosotros nos sorprendió tanto que a la hora de recoger el vehículo un servidor dio vuelta y media alrededor del mismo antes de aventurarse a conocer su habitáculo. Su techo muy alto evoca el aspecto innovador del Chevy Suburban de 1949 y su parrilla cromada adquiere un protagonismo en el frontal aquí desconocido… Le diferencian también sus abombados paragolpes o los salientes pasos de rueda y es que el Chevrolet HHR 2.4 de 170 CV que probamos podrá gustar más o menos, pero desde luego es único.


Fruto de este extravagante diseño encuentra rivales en los también excéntricos Chrysler PT Cruiser o Dodge Caliber, si bien no resulta sencillo clasificar al HHR ya que se encuentra a medio camino entre lo que se entiende por un monovolumen compacto, un familiar y un SUV, segmento en el que se encuadran sus genes -el Suburban fue el primer SUV construido en la historia-. Todo esto nos invita a catalogarlo como un Crossover.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



  • Equipamiento



Comportamiento

Tras pocos kilómetros a los mandos del HHR uno se da cuenta enseguida de que se trata de un coche de reacciones fieles y pisada firme cuyas notables dimensiones -4.475 mm de largo y 1.755 de ancho- no le impiden desenvolverse con sorprendente agilidad por el tráfico urbano. Un aspecto a tener muy en cuenta que llama poderosamente la atención, y más si se considera la sobresaliente capacidad de carga que presenta el habitáculo. Pero ese es otro tema.


El modelo de la marca de General Motors cumple y con nota el objetivo para el que ha sido diseñado, que no es otro que satisfacer las necesidades de movilidad y desplazamiento de una familia al uso. Este aspecto, en el asfalto, se traduce en unos desarrollos largos y lineales, ausentes de brusquedades que puedan dar lugar a sobresaltos, lo cual no quiere decir que el Chevrolet carezca de genio. Todo lo contrario, ya que uno se siente permanentemente en contacto con los 170 CV de potencia que eroga el motor, y que permiten llevar a cabo con solvencia aceleraciones, pese a sus 1.455 kg de peso o a tener cinco ocupantes a bordo.


En este sentido, la transmisión automática de sólo cuatro velocidades apura sus posibilidades, especialmente cuando se llevan a cabo reducciones importantes. En ese momento las posiciones “I” y “L” de la palanca de cambios -bajamos una marcha o dos respectivamente y los desarrollos pasan a apurar todo el régimen de rpm- dotan al vehículo de un mayor empuje que le permite afrontar con suficiencia pendientes pronunciadas. Sin embargo, este aspecto, combinado con la estabilidad derivada de la adherencia que proporcionan las llantas de 17 pulgadas que equipa, induce a confiar en demasía en un vehículo que contradice estas percepciones iniciales. Por un lado, porque monta una suspensión confortable -pensada para una conducción tranquila que evite trazados sinuosos- y por otro, por las inercias equivalentes a sus 1.588 mm de alto, que comprometen en cierta medida la respuesta del chasis frente a bruscos apoyos o golpes de volante, que atenúan en la medida de lo posible los controles de estabilidad y tracción.

prestaciones

Como resulta evidente, buscar una mayor respuesta a base de apurar la aguja del cuentarrevoluciones tiene un precio, en este caso económico. Y es que la versión automática de este 2,4 litros y 16 válvulas made in USA puede llegar a presentar un consumo combinado no inferior a los 10,5 litros a los 100 km si se abusa de las posiciones “I” o “L” a la hora de efectuar aceleraciones. No obstante, si se le permite al motor trabajar de manera autómata por completo -letra “D”-, la conducción se vuelve mucho más desahogada y presenta cifras que sitúan el consumo mixto de gasolina en los 9 litros, 7,3 en carretera, y de hasta 12 litros a los 100 km si se trata de trayectos urbanos. Sin ser unas cifras de consumo moderadas, el Chevrolet HHR no es ni mucho menos un tragón, máxime si se tiene en cuenta su capacidad de carga.


En todo caso, este “yankee” sitúa su autonomía media en unos más que aceptables 678 km, es capaz de alcanzar los 100 km/h en 10 segundos -ayudado por sus 222 Nm de par- y logra una velocidad máxima de 180 km/h. Tratándose de un familiar de soluciones funcionales, ¿qué más se le puede pedir…?

Interior y maletero

A priori, poco se puede agregar al interior de un coche que cuenta con una batalla de 2.631 milímetros y el tapizado en cuero de serie de los asientos, mejor dicho, cómodas butacas de original diseño abatibles por módulos (60/40) en su parte trasera. Una cualidad que permite multiplicar la capacidad del maletero desde los 638 litros, con todos los asientos habilitados, hasta los 1.634 litros, con la fila trasera plegada. Otros detalles como los remates cromados en lapalanca de cambios o en los tiradores de las puertas se encargan de dar lustre a un interior en el que, pese a todo, se echan en falta soluciones que realcen la ergonomía del mismo como pudieran ser un espacio portaobjetos bajo el reposabrazos -que se sacrifica en pos de la mencionada estética retro- o asideros en las plazas de atrás, además de una calidad mejorable de los plásticos y sus ajustes. Aún así, se trata de un habitáculo de amplias dimensiones cuyo espacio interior emula al de vehículos de marcado acento familiar, y en el que cinco ocupantes adultos se acomodan confortablemente. Llama la atención la elevada posición de las butacas delanteras, gracias a lo cual y dada la escasez de superficie acristalada que dibuja el HHR, se contribuye a mejorar la visibilidad del conductor.

Equipamiento

Muy destacable este aspecto en el que por un precio ajustado de 24.700 euros, su comprador puede disfrutar de serie de un amplísimo equipamiento que incorpora el pomo de la palanca de cambios, el volante ajustable en altura y el tapizado de los asientos en cuero, así como aire acondicionado con filtro antipartículas, ordenador de viaje o lector de MP3. Tampoco se echan en falta sistemas de seguridad activa y pasiva como airbags, anclajes isofix, controles de tracción, estabilidad y distribución de la frenada, además de otros sistemas de confort y ayuda a la conducción como pueden ser el de crucero o los sensores de luces y aparcamiento. Otros detalles como los cristales tintados o el paragolpes delanteros en el color de la carrocería contribuyen a remarcar ese aire retro que nos llega desde el otro lado del charco.

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