Chevrolet Cruze 2.0D

30 Junio, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Relevo del Nubira, la nueva berlina media de la marca americana despunta por su relación entre precio, rendimieno y producto. No lidera ninguna parcela, pero cumple, sobre todo con motor 2.0D.

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Marcas populares como Chevrolet pueden ser una excelente alternativa en los tiempos de durísimo ajuste económico que vivimos. A fin de cuentas, y sin alardes que valgan, ofrecen una gama bastante moderna a precios competitivos. Es el caso de su nueva berlina media Cruze, un sedán de 3 volúmenes y 4,6 metros de largo que recoge el testigo del Nubira. De líneas adaptadas al gusto europeo, aporta argumentos sólidos frente a una competencia más cara que va desde el Mazda3 al Volkswagen Jetta, pasando por los Ford Focus Sedan, Honda Civic Hybrid -como su nombre indica, de naturaleza híbrida- Mitsubishi Lancer o Skoda Octavia, entre otros.


Lo probamos con el motor más sugerente de la gama, un turbodiésel de 2 litros y 150 CV presente en otros modelos de la marca como el SUV Captiva, y que pronto añadirá una alternativa de 120 CV.

Interior

La verdad es que para ser un modelo sencillo sorprende por presentación, tamabién interna. No es muy amplio, sobre todo detrás, con una cota longitudinal escasa, pero 4 adultos de talla media se acomdan bien. Tampoco el maletero, de 450 litros, pasa de correcto, pero al menos el respaldo trasero es abatible por secciones para ganar capacidad y bajo el piso oculta una rueda de emergencia estándar.


El puesto de conducción, con volante de grosor adecuado ajustable en altura y extensión -situado en un adecuado plano vertical-, se aprecia moderno y lógico. Los mandos del climatizador, de una zona, quedan bajos, pero las ruedas para manejarlo son generosas.


A todo ello, la instrumentación es de una suave tonalidad turquesa, y la equipación del acabado tope de gama LT probado comprende desde el citado climatizador hasta 6 airbag, pasando por audio-CD con mandos sobre el volante y tomas USB -permite manejar íntegramente un iPod- y Aux-in, 4 elevalunas, cierre con mando, ordenador de consumos, control de estabilidad ESC, sensor de parking trasero, llantas de 17 pulgadas… Sólo el navegador -1.000 euros-, el techo solar -800 euros- y la pintura metalizada -300 euros- son opcionales.


Un aspecto de interés en un coche así es la calidad. Pues bien, nos parece aceptable. El conjunto se aprecia suficientemente sólido, los asientos sujetan bien… Cierto que las bisagras del capó del maletero -y otros como un macarrón de cable- quedan a la vista, o que los ajustes y materiales no son premium, pero en general nada chirría.

Comportamiento y Prestaciones

Como decíamos, probamos el único motor turbodiésel de la gama. También hay alternativas de gasolina de 113 y 141 CV -ésta manual o automática- desde unos sorprendentes 13.900 euros. Nuestro Cruze no es tan barato, pero por 19.550 euros sin descuentos puntuales nos llevamos 150 CV a 4.000 rpm y un generoso par máximo de 320 Nm a 2.000 vueltas.


La suya es una mecánica moderna, con alimentación directa common rail y turbo variable que, sin embargo, casi “no existe” hasta pasadas las primeras 1.700 rpm. El coche no es una pluma –1.502 kg-, y además su coeficiente aerodinámico es discretito -Cx de 0,31-. El hecho es que entre unos y otros le cuesta una barbaridad salir desde parado y coger ritmo. Ya lanzado, sin problema, hasta el punto de anunciar un máximo de 210 Km/h o un 0 a 100 km/h de 10 segundos, destacables. Pero, insistimos, superar cruces o incorporaciones requiere destreza y paciencia. Además, el cambio manual de 5 marchas no ayuda por movimiento, trabado y pesado, lo que en tráfico denso termina siendo un incordio. En cuanto al consumo, bien sin más: la marca anucia 5,6 litros a los 100, que son unos 7,5 en conducción habitual, y algo más de 9 cuando vamos ligeritos.

El comportamiento, no es malo. El coche se apoya en un eje delantero independiente y en uno trasero semiindependiente, una solución sencilla que da juego en numerosos compactos. Sobre todo, asegura confort, aunque lo suyo no son las marchas a ritmos trepidantes. Su estabilidad direccional es buena, pero las curvas enlazadas terminan por atragantársele, lo que invita a tomarse las cosas con calma.


Es más,la dirección va algo suelta, mientras que los frenos son correctos, pero sus neumáticos 225/50 Kumho exhiben poca adherencia, y esto condiciona frenadas apuradas, menos estables y más largas de lo esperado.


Aún así, el coche es satisfactorio en uso cotidiano. De hecho, se trata de uno de esos productos a los que muchos se subirán con cierto recelo, pero que con el paso de los kilómetros terminará convenciéndoles que fue una compra acertada.

Destacable

– Precio atractivo.
– Equipamiento correcto.
– Confort de marcha.

Mejorable

– Respuesta del motor a bajas vueltas.
– Cambio trabado y aparatoso.
– Consumo sensible al tipo de conducción.

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