Chevrolet Captiva VCDi LTX

8 Marzo, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

El Chevrolet Captiva sorprende por un nivel de calidad excelente que supone un antes y un después en la marca, tanto en los acabados y el diseño como en el comportamiento dinámico. Además dispone de 7 plazas.

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El Chevrolet Captiva sorprende por un nivel de calidad excelente que supone un antes y un después en la marca, tanto en los acabados y el diseño como en el comportamiento dinámico. La mecánica diésel es glotona y poco progresiva, pero su configuración de 7 plazas no tiene rival.


No tiene nada que ver con lo que hasta ahora conocíamos de los productos de la marca Chevrolet fabricados en las instalaciones de la antígua Daewoo. El Captiva, al igual que la berlina Épica, están a otro nivel, por encima de lo que hasta ahora entendíamos por coches coeranos. Esta tendencia hacia la calidad la comparten los SUV de Hyundai y Kia, pero por calidad y diseño el resultado del Captiva es superior. El interior goza de un gran cuidado por el detalle y el equipamiento es sumamente completo, la ergonomía es excelente incluso desde el punto de vista de los exigentes estándares europeos y el espacio y los detalles hacen que todos los pasajeros se sientan muy bien atendidos. Cuenta con siete plazas en el acabado LTX, y si bien la tercera fila de asientos (plegable) es menos cómoda que las otras dos, resulta perfectamente utilizable y fácil de plegar y desplegar.


El comportamiento del bastidor en carretera es francamente bueno, con estabilidad, suspensiones firmes pero no incómodas para los pasajeros y frenos potentes y dosificables. Casi todo es excelente en el Captiva, pero la mecánica tiene sus puntos flojos: falta de consistencia a medio régimen y consumos elevados.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

La calidad del tren de rodaje del Captiva está a gran altura. La suavidad de reacciones ante baches y carreteras mal asfaltadas es más comparable a una berlina media que a un todoterreno, y esto redunda en un buen confort. Sin embargo las supensiones no son en absoluto blandas; al contrario, el tarado de los amortiguadores se muestra suficientemente firme cuando se sube el ritmo. Tampoco aparecen los habituales cabeceos en ondulaciones a alta velocidad que aquejan a otros todoterrenos y SUV de la competencia, lo que otorga una sensación superior en general de estabilidad y control sobre asfalto. Delante monta un McPherson y detrás un sistema independiente multibrazo. La suspensión trasera (en las versiones LT y LTX) dispone de control automático de altura, muy útil para mantener la geometría del chasis con mucha carga o si se aprovechan las siete plazas disponibles.Puestos a buscar algún punto mejorable se agradecería un balanceo más reducido de la carrocería y unos frenos más resistentes a la fatiga, aunque los discos ventilados en ambos ejes (296 milímetros de diámetro en el delantero y 303 en el trasero) son potentes y tienen buen tacto. Salvo la versión básica LS todos los Captiva disponen de control de tracción y estabilidad  con programa antivuelco de serie. El sistema 4×4 tracciona muy bien y puede dirigir desde el cien por cien del par a las ruedas delanteras hasta un cincuenta a cada eje, con un diferencial central electrónico. 


En el campo se maneja francamente bien, evidentemente, mientras no se pongan a prueba los faldones de la carrocería. En caminos -que es de donde nunca deben salir los SUV para no correr innecesarios riesgos de quedarse atascado- rueda con una precisión y seguridad excelentes, y además permite un gran dinamismo gracias al ya comentado comportamiento de las suspensiones. Cuenta con control de descensos (salvo el acabado LS) que activa los frenos para garantizar el control de la velocidad en desniveles pronunciados.

prestaciones

Si el comportamiento dinámico del Captiva es ejemplar, no se puede decir lo mismo del rendimiento de su motor 2.0 VCDi de 150 caballos. Aunque potente, le falta consistencia a medio régimen para tirar en quinta con brio de sus 1.800 kilos. Las relaciones del cambio automático de cinco marchas que probamos no son especialmente largas (la quinta es directa), pero al más mínimo repecho el motor no es capaz de aguantar la marcha. Si se circula en modo automático baja él sólo a cuarta, recuperando la quinta cuando alcanza un buen régimen de giro; y si el desnivel se mantiene vuelve a engranar cuarta y así sucesivamente hasta que se alcanza un llano, con la consiguiente molestia sonora y la repercusión en consumo de gasóleo, que se manifiesta claramente afectado. La media durante la prueba fue de 10,2 litros cada 100 kilómetros alternando como siempre ciudad, autopista  y carretera convencional.


El cambio automático no es especialmente rápido en transiciones entre marchas y es algo ruidoso, pero cumple correctamente con su cometido. Dispone de posición invierno, que apura menos las marchas que en modo normal para favorecer la tracción en conducción sobre piso muy deslizante y rampa secuencial, para utilizarlo en modo manual.

Interior y maletero

Al tomar asiento en el Captiva podría llegar a pensarse que se trata de un coche mucho más caro por el nivel de acabados, diseño y equipamiento. Buen gusto, buenos materiales y carácter práctico para uno de los interiores de SUV más elegantes y acojedores. La ergonomía es buena, con todos los controles fáciles de usar y a mano además de bien pensados, como por ejemplo la palanca del freno de mano, que me pareció especialmente agradable de usar y atractiva de ver. Cuenta con una buena dotación de huecos y guanteras para llevar objetos de todo tipo, lo que unido al buen espacio disponible en los asientos delanteros y en la segunda fila de asientos traseros contribuye a rematar un habitáculo cómodo, espacioso y práctico. Los asientos delanteros están calefactados y el del conductor goza de regulación eléctrica, los asientos de la segunda fila son reclinables de forma independiente y los de la tercera -fáciles de plegar y escamotear bajo el piso del maletero- son correctos para niños o adultos, estos últimos sólo como solución ocasional.


El confort acústico es muy bueno, sin ruidos de rodadura y poca intrusión del sonido mecánico. Sólo puede ponerse como queja algunos ruidos aerodinámicos procedentes de los retrovisores. Y para terminar un pequeño apunte que se puede trasladar también a sus rivales japoneses y coreanos: en un coche tan cuidado y de buen diseño, ¿porqué la llave no es plegable?

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