Cee’d 1.6 CRDi/Focus 1.8 TDCi/Mégane 1.9 dCi

19 febrero, 2007, modificada el 11 enero, 2011 por

Competir con los mejores ya es un triunfo para el Ceed, el mejor compacto construido por Kia

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Competir con los mejores ya es un triunfo para el Cee’d, el mejor compacto construido por Kia. Diseñado para Europa, triunfa en aspectos como la habitabilidad, mantiene el pulso en tramos virados y su motor 1.6 CRDi despliega igual tecnología que sus rivales. Sólo la mejor relación prestaciones/equipamiento/ precio del Mégane impide la victoria del coreano, que ya juega en primera división.


Kia ha construido un buen coche». Nuestro fotógrafo lo tiene claro. Por sus manos han pasado cientos de automóviles, retratados hasta el último rincón y su juicio merece todo el crédito. Sobre todo, porque compartimos tal opinión desde que nos subimos al Cee’d por primera vez. Es la apuesta más ambiciosa de Kia, construida en Europa para competir con los grandes compactos del Viejo Continente. Primer reto conseguido, primer triunfo para los coreanos. Sólida presentación, calidad de materiales, ajustes sin tacha y fenomenal ergonomía avalan la exponencial mejora del Cee’d frente a sus predecesores.


Los plásticos reflejan calidad a la vista, el compacto sonido de la puerta al cerrar denota solidez, la conexión USB guiña un ojo a la última tecnología, el tacto del grueso volante convence y los mandos se manejan de forma intuitiva, rápida y segura. El volante se regula en altura y profundidad, el asiento sujeta de maravilla y disfruta hasta de apoyo lumbar, la guantera climatizada disfruta de luz, el cofre central se divide en dos partes, las grafías digitales dominan la consola… el Kia Cee’d, sin duda, asciende de categoría y ya puede competir con los ases de la primera división.


Lo pide a gritos… le concederemos el deseo. Y qué dos mejores «vitorinos» para tomar la alternativa que los líderes de ventas: Renault Mégane y Ford Focus. Un francés y un alemán sorprendidos por un coreano que logra la primera victoria en el terreno de la habitabilidad. Sonora ovación para los diseñadores de Kia, que conjugan medidas compactas por fuera –mide los mismos 4,2 metros de sus rivales– con las mejores plazas traseras. Por anchura, altura y espacio para las piernas. Y sin olvidar un generoso maletero. Pondremos cifras al éxito oriental. Con un máximo de 88 cm para las piernas de los ocupantes traseros, el Cee’d se escapa de los 86 ofrecidos por el Focus y de los 77 medidos en el Mégane.


Las diferencias a su favor continúan al dejar muy atrás en altura al Ford –4 cm– y en anchura al Renault –5 cm–, hasta postularse como el mejor habitáculo para viajes de cinco personas. Todo sin olvidar un buen maletero de 340 litros, con doble fondo para guardar pequeños objetos y con la misma rueda de emergencia de sus competidores. Bien presentado, bien acabado, bien pensado y muy bien aprovechado, el habitáculo del Kia convence al más exigente. Nuestro fotógrafo tenía razón y los «jefes» europeos apenas salen de su asombro. Zarandeados por el tremendo envite de Kia, Ford y Renault llaman a sus huestes para voltear la situación.


Admiten la derrota en habitabilidad y tratan de devolver el golpe con sus mejores armas: chasis en el Focus y motor en el Mégane. Rey de reyes cuando la carretera se inunda del curvas, Ford mantendrá su supremacía en materia de comportamiento. Pero sudará más de lo esperado. Mucho más. Kia, por fin, renuncia a esos blandos tarados que lastraban la respuesta dinámica de los antiguos Carens o Río y se decanta por unos esquemas más equilibrados. Sumamos la evidente mejora del bastidor, más rígido, una dirección de asistencia eléctrica muy precisa y un eje delantero muy incisivo y conduciremos el compacto más eficaz de la marca coreana. Sin complejos, aguanta las primeras embestidas del encomiable Focus, que nos vuelve a conquistar con un «feeling » tan deportivo como eficaz.


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Eso sí, está vez se emplea a fondo y sólo cuando avivamos el ritmo al máximo se distancia. Entonces, tanto Cee’d como Mégane claudican, pues donde el Ford todavía se mantiene neutro, ambos muestran su carácter subvirador, penalizados por un mayor balanceo de carrocería en el Renault y por una peor digestión de los fuertes cambios de apoyo en el Kia. Además, el eje delantero del oriental sufre demasiadas pérdidas de tracción en fuertes arrancadas y la dirección del francés transmite un tacto demasiado artificial y obliga a practicar más correcciones de las deseadas. Mientras tanto, el del óvalo mira como sus rivales se alejan por el retrovisor, tan preciso en su guiado como fácil de conducir, plano al virar y firmemente pegado al asfalto. Ford para los pies del insolente Cee’d tras someterlo con su dictadura del comportamiento.


Llega el turno de Renault. El Mégane pone el intermitente, sale al carril izquierdo y saca pecho gracias al fenomenal rendimiento del motor 1.9 dCi. Como sus competidores, el del rombo presume de la última tecnología en materia turbodiésel: inyección directa common rail, culata multiválvula, alta presión de soplado y turbocompresor de geometría variable laten en su corazón. Sin embargo, se impone con holgura al medir prestaciones, gracias a sus mayores valores de par –30,6 mkg– y potencia –130 CV–, a su cambio de seis velocidades y a su menor peso –1.270 kilos–. Focus y Kia, hasta 200 kilos más pesados, se conforman con transmisiones de cinco relaciones, erogan 115 CV y observan en la lejanía como el Renault se aleja en todas las mediciones.


El Mégane endosa hasta 1,5 segundos en aceleración, recupera en un suspiro y marca la mejor velocidad punta –196 km/h–. Y todo con la misma suavidad del Focus, con el mismo refinamiento del Kia –otra grata sorpresa del coreano– y con un gasto medio sólo 0,5 l/100 km superior. Sencillamente, sensacional. Las espadas vuelven a estar en todo lo alto. La lucha, ya lo advertimos, se disputa de poder a poder. Si el Cee’d noqueó a sus acomodados rivales con la calidad y el enorme espacio de su acabado, Focus y Mégane equilibran la contienda con sus reconocidas cualidades dinámicas. Así las cosas, los responsables de márketing tendrán que afinar al máximo la relación precio/equipamiento para lograr la victoria final.


Y el Oscar recaerá en… Renault, con una oferta inalcanzable. Sumen. Por menos dinero de lo que cuestan Focus y Cee’d, la marca del rombo vende un Mégane con más potencia, más equipamiento de confort y la dotación de seguridad más completa. Echen un vistazo a las tablas que cierran esta comparativa y lo comprobarán. Kia posiciona con sabiduría su nuevo modelo, algo más caro de salida pero mejor dotado que un Ford Focus con, por ejemplo, control de estabilidad ESP opcional. Aunque resulte paradójico, la elevada factura se convierte en el mejor aval del Cee’d.


Kia ya no debe acudir al bajo precio como principal reclamo, ya juega en la primera división de los compactos y experimenta una sustancial mejora en calidad, tecnología y comportamiento y se alza con victorias tan importantes como la habitabilidad. Sólo el Mégane, más potente, rápido y dotado le supera y corrobora con un disputado triunfo su liderazgo en la lista de ventas.

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